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Carlos Guillermo González Maldonado

Carlos Guillermo González Maldonado

HE LEÍDO ESTO, EN ALGUNA COMUNICACIÓN, Y LA PARTICIPO DE LEER Y PONER EN PRACTICA EN MOMENTOS DIFICILES QUE SE PRESENTAN EN LA VIDA. LA TEMPLANZA. En tiempos de crisis, sea externa o interna, es preciso hacer uso de la templanza del buen humor, de algún tipo de pensamiento o actividades que nos brinde “Fuerza Extra” para superarnos o sobre llevar una determinada situación, hasta que escampe el aguacero y el cielo se aclare de nuevo. Desde la óptica personal (la una especie de guerrero espiritual), mucho de lo que necesita para superar una condición crítica estriba en comprender en qué tipo de situación estamos metidos, detectar y desechar pensamientos que dificultan la solución, alianza los pensamientos que dificultan la solución, afianzar los pensamientos que nos ayuden realmente a salir del atolladero de la mejor forma posible, y actuar en consecuencia, a la luz de nuestra posibilidades inmediatas. Desde una óptica colectiva, la mejor forma de superar una crisis es trabajando con inteligencia, cooperativamente, en pos de soluciones que beneficien a la comunidad, al todo, desde lo que cada quién puede aportar, sin mezquindades, ni egoísmos. Hay muchos formas de enfrentar una determinada apuro. Y la templanza, como rasgo del carácter, brinda un soporte espiritual, se parece a la paciencia, en cuanto que se entiende por fe. También se parece a paciencia, en cuanto a que es victoriosa y acumulativa y cultivarla puede convertirla, más allá de un rasgo del carácter, en una virtud, en la medida que vayamos sobreponernos antes las dificultades, tanto personales, como colectivas. Una persona con templanza es un ser, puede soportar y resolver situaciones, que a otros les hace perder la cabeza. El humor es un grande complemento de la templanza, dado que nos hidrata el alma, nos despoja la mente por unos instantes, lo que nos permite aproximarnos desde otra perspectiva. Así mismo, una actividad física, preferiblemente en contacto con la naturaleza, nos brinda siempre un sosiego de cuerpo, necesario para poder enfrentar una crisis desde una óptica más relajada u en consecuencia, más sensata. Al relajarse el cuerpo, hay más “espacio mental” para resolver una crisis. Al cultivarla templanza en nuestro día a día, de la mano de la paciencia, al humor y la actividad productiva, vamos abriendo espacios para una espiritualidad sin límites, resistentes a las dificultades, realmente compasiva, cooperativa, y que brinda a todos fortaleza y sosiego ante las dificultades. INSTRUCCIONES DE LA VIDA…! • DIVIÉRTETE,....! • NO LASTIMES A NADIE,...! • NO ACEPTES LA DERROTA, • Y EN SER…FELIZ.....!

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