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Antonio Patricio Peñalosa Ávila

Antonio Patricio Peñalosa Ávila

LA DESGRACIA QUE SIGNIFICA NO TENER UN CRITERIO PROPIO Muchas personas se ven precisadas a arroparse en el pensamiento de otros, porque no tienen el valor ni la fortaleza para enfrentarse consigo mismas y atender a lo que realmente les exige su corazón. Resultan indecisas inseguras y dependientes. Eso mismo ha pasado con México Juárez se decía ser adicto a los enciclopedistas. Decía mi querido maestro el Ing. Jorge L. Tamayo, sabio y enorme admirador de dicho personaje, que no obstante la admiración que sentía por él, a veces le molestaba el hecho de que Don Benito cada vez que tenía la oportunidad para hacerse notar los resaltaba hasta en ocasiones de forma inoportuna, porque según su opinión en su real actuar su conducta distaba a veces en mucho de lo que aquellos proclamaban. Se quedaba con una parte de sus pensamientos pretendiendo hacerlos suyos y hasta con cierta frivolidad pretendía exhibirlos como derivados de su propia capacidad intelectual. Como él muchos más. Su antecesor Santa Anna, hasta resultando gracioso, proclamaba la Republica pero ya luego entre sus más cercanos expresaba “suena bonita la palabra, pero no sé ni qué carajos significa”. Madero, con todo y su documento “La Sucesión Presidencial” y su convocatoria al “Sufragio Efectivo, No Reelecciòn”, resultó a la postre como decimos los mexicanos “puro pájaro nalgón”. Qué decir de Echeverría con su “Arriba y Adelante” u otro con “La Solución Somos todos”, el tan sobado “Primero los pobres”, aquella “Tierra y Libertad”, en fìn, tantos y tantos slogans que nunca se reflejaron en una auténtica realidad. A mì me da la impresión que cada vez que algún político o también ciertos ciudadanos comunes y corrientes, pretenden distinguirse con un discurso, en lugar de pronunciar lo que realmente surge de sus pensamientos o sensaciones, finalmente terminan confundiendo con referencias mal rescatadas que finalmente resultan basura y que hacen que los escuchas acaben hasta irritados. No denotan que hablen por sí mismos, se apoyan en otros y por consecuencia, se exhiben huecos y sin personalidad. Automoviles con calcamonías a veces con frases ridículas, alusiones a lo que un pensador o escritor famoso estampó en parte de alguna de sus obras, pero ¿y ellos? ¿Qué realmente albergan como convicción dispuestos a defender y demostrar? Irónico. Uno de los grandes presidentes que tuvo nuestra nación a quien se acusó de analfabeta, era discreto, de pocas palabras, pero efectívamente enamorado de su patria. Su nombre Don Vicente Guerrero. Hombre por demás humilde y bondadoso. Vìctima de las intrigas provenientes de Santa Anna y que terminó uniendose con otro grande y también renuente a los discursos Don Agustín de Iturbide. Si tantos seres humanos no son congruentes con los sentimientos que dicen emanan de ellos mismos, estarán entonces muy distantes de saber quienes realmente son. @a_penalosa

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