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Kike Marcos

Kike Marcos

RETRASAR MI VIDA UNA HORA

Esa noche el reloj se retrasaba una hora y mis ganas de verte se adelantaban tres.
Tres, eran las veces que me había cruzado contigo bajo ese bloque de edificios.Tu mirada era la de una chica perdida entre tanto amasijo de hierro y ladrillo.Las calles siempre fueron mi debilidad y territorio.
En ellas crecí, aprendí, corrí y vi amanecer.En eso te llevaba ventaja.En lo demás no, aunque en ese momento yo no lo sabía.Todo era perfecto hasta que, por tercera vez, nuestras miradas se encontraron en el crucede las calles“coincidencia” y “destino”.
Tú perdida y yo buscándote durante tanto tiempo. Eras tú, sabía que eras tú.El horario de invierno llegó.Los días duraban menos y las noches todo lo contrario.Un 25 de octubre las agujas de mi reloj cambiaron el rumbo de todo.Esa hora de retraso, esos 60 minutos que me retrasé,fueron suficientes para no llegar a aquel cruce al día siguiente.Tú encontraste la calle.Tu reloj iba en hora y me llevaste ventaja.Nunca más volvimos a coincidir.

Hoy, vuelve a retrasarse la hora y mis ganas de verte siguen intactas.

(Poema de mi libro "Hoy no es un día cualquiera)

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