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Kike Marcos

Kike Marcos

Aquella noche fuimos, de nuevo, a pescar sueños en la bañera.
Tenías el pelo rizado y libertad en las manos.
Tu piel del color del café recién molido y en la boca una eternidad en forma de sonrisa.
Verte sin ropa era estallar una guerra mundial.
Olías a rescate. Pintabas brújulas en mi espada con tus pechos.
Aquella noche la buena suerte puso tu nombre en mi frente.

Hoy, volveré a llenar la bañera.
La puerta esta abierta.
Como siempre.
Vuelve.
Ven.
Ya.

Kike Marcos

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