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Francisco Casares Raton

Francisco Casares Raton

Nueva York.
La ciudad de las alturas.
El otro día mi madre me recomendó ver la película de ‘’ Una Vida En Manhattan’’ y dado que esa tarde era más aburrida qué mi vida acepte su propuesta la película no me pareció nada interesante así a simple vista porque es una película simple. Pero la vida es simple y por lo tanto muchas veces la realidad la encontramos en las cosas más simples y al cabo del tiempo una cosa simple nos parece fascinante.

Está películas me gusto porque muestra tres caras de está ciudad de las alturas ‘’ donde las calles no tienen nombre gritaba hace tiempo U2’’ aunque está ciudad en realidad tiene tantas caras como ventanas pero hoy me voy a quedar con tres que son fundamentales y muchas veces la ficción las ha intentado relacionar y seguramente la realidad en casos muy limitados también lo hace.

La primera cara es la cara elitista, la cara de las alturas, la cara por la cual todos alguna vez hemos tomado la decisión de ir a esta ciudad. Yo por lo menos cuando decidí viajar a Nueva York era lo qué me atraía. A mí me atraía la idea de estar casado tres meses con una divorciada multimillonaria y trabajar un tiempo en Wall Street viviendo en un apartamento de las últimas plantas de un rascacielos con vistas a Central Park. Y para colmo también quería un piano de cola en el salón aunque nunca aprendí a tocarlo, pero no sé por que siempre he soñado con un piano de cola.

La segunda cara es a la que el destino me llevo. La clase media, el barrio de Brooklyn, las personas que luchan por posicionarse o tratar de vivir dignamente. El conocer está clase sinceramente fue un golpe de suerte. Gente qué me dio absolutamente todo, gente que me presto un sitio en su casa la cual apenas cabían ellos, gente con la que me bebí bares cuando la ley no lo permitía, personas que luchan por posicionarse en buen lugar pero sencillo en la ciudad de las alturas ¿por qué siempre nos enseñan las discotecas de los rascacielos de Manhattan? si las terrazas de Conny Island son súper acogedoras además ves el mar y ponen a Springsteen. Joder adoro Nueva York pero no solo Manhattan también adoro Brooklyn y su playa con el Mar lleno de mierda y un barco mercantil flotando sobre el.

La tercera clase al igual que la primera yo no la llegué a conocer pero últimamente se habla mucho en documentales de ella ¿Quién levanto Manhattan? fueron los putos borrachos y divertidos de los Irlandeses, joder son unos putos inconscientes, borrachos y locos como yo. Desde el primer momento que llegue a Dublín me sentí identificado y acogido por esos putos s locos. Está identidad yo creo que ha quedado reflejada en cada acera, cada edificio, cada ventanal detrás del que yo quería colocar mi absurdo piano de cola.

Por estos argumentos siempre tendré un viaje pendiente a Nueva York, acabé en la clase que acabé se que en Nueva York siempre habrá un pequeño espacio para mí. Es la ciudad de los sueños, la que construyeron los locos de los irlandeses y la misma que acoge a los locos que nos podemos permitir el lujo de seguir soñando.

En mi viajé de hace años no conseguí el sueño que tenía en mi cabeza, pero conseguí algo más importante conseguí sentirme querido en el extranjero, conseguí volver a tener un viaje pendiente con esa ciudad, pero un viaje con otros sueños, un viaje con el simple objetivo de tomar una cerveza en Conny Island. ¿Para qué quiero un piano, si nunca lo aprendí a tocar?
Nueva York creo que fue uno de los viajes qué me hizo viajar.
Francisco Casares.

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