Aitor Vacas Carrillo en Comunicación y Periodismo, Estudiantes y Universitarios, Historia Colaborador • www.historiayarqueología.com 7/11/2016 · 4 min de lectura · +900

El exilio y la política de la transición por Aitor Vacas Carrillo

El exilio y la política de la transición por Aitor Vacas Carrillo

                                                                                    Azaña en el Exilio

                 Comenzamos con el final de la Guerra Civil Española (1936-1939), donde a partir de entonces partir de 1939, el general Francisco Franco obtuvo el éxito militar con la derrota de la República, iniciándose el comienzo de un régimen autoritario y dirigido por el poder militar. A pesar de la derrota republicana se mantuvieron las instituciones políticas, como el caso de la Diputación Permanente de las Cortes, Gobierno, los partidos políticos (Mateos,2015:63). Bien es cierto que viendo el transcurso de los hechos en el que las tropas nacionales iban obteniendo el apoyo civil o de las victorias militares, se iría produciendo una emigración masiva de republicanos españoles en torno a 1938. Estos exiliados republicanos se dirigieron principalmente a México mientras que otros se marcharían hacia la frontera francesa. El gobierno de Cárdenas ayudó a los exiliados y a la defensa de la república a través del apoyo financiero como colaborador, como es el caso de los niños de Morelia, los cuales fueron evacuados de las zonas de mayor peligro con el avance de las tropas nacionales. Estos niños a petición del presidente Cárdenas serian mantenidos, educados y evacuados. (Mateos, 2015:33), aunque si bien es cierto se vería superado por ciertas limitaciones de sectores no afines a la causa republicana. En octubre de 1938 se constituiría la Federación de Organismos de Ayuda a la Republica, bajo el liderazgo del PCM. Contando además con el apoyo de la embajada, antesala de la predominancia que tendría México como salvaguarda de las instituciones republicanas españolas. Con la victoria de Franco tras el final de la guerra no por ello significaría el triunfo total, puesto que a nivel internacional no contaba con el apoyo ni era legitimado y por otro lado pervivió las instituciones políticas republicanas en el exilio como de los principales partidos, tanto nacionalistas como ERC y PNV o estatales como PSOE y PCE.

El exilio y la política de la transición por Aitor Vacas Carrillo

                                                                       Españoles desembarcando en México



                    Los fondos de financiación republicanos supusieron un conflicto entre los partidarios de los lideres republicanos bajo la figura de Negrín y Prieto. Puesto que para algunos sectores el traslado del botín sería para el futuro de una hipotética república (caso de Negrín), mientras que para el resto sería la de financiar a los emigrados a través de los postulados de Prieto. Lo que no deja duda alguna es de que esta división marcaría el futuro del partido producido después del Cómite de agosto de 1938(Cabezas, 2005:426).


                    Con la posterior dimisión de Azaña en el exilio y la llegada de Negrín en 1939 en el que constituyó en París un organismo administrativo con la finalidad de ayudar a los exiliados como de un instrumento de control de los políticos republicanos, dicho organismo es el SERE (Servicio de Emigración de Republicanos Españoles). Tal era la división, que ambos se reunirían sobre el caso del botín traído por el yate Vita en París, a petición de la Diputación Permanente, en dichas sesiones se terminaría por aprobar el 31 de julio de 1939 los Estatutos de Auxilio a los Republicanos Españoles (JARE) siendo elegido como presidente a Luis Nicolau D´Olwer y el 4 de agosto se reunirían de nuevo para el nombramiento de vicepresidente a Indalecio Prieto. La negación de la Diputación de trasladarse a México hizo que se eligiera una Delegación para administrar los recursos y bienes de la que sería su presidente Prieto. Éste se preocupará de organizar y unificar a los militantes socialistas en América no de forma oficial, pero manteniendo la esencial socialista. (Cabezas, 2005:435-465).

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                                                                                   Franco y Eisenhower (EE.UU)

                     Desde los años cincuenta los socialistas españoles habían defendido el principio de integración de una España democrática en Europa, pero debido a la falta de medios les habían impedido formar un grupo de oposición unido durante los años sesenta. Y el cambio a grupo de oposición por antonomasia que experimentaría en los setenta con el apoyo de la Internacional Socialista. Dicho vínculo no fue económico sino también de defensa contra la represión de la policía franquista, caso del juicio contra los líderes socialistas Felipe González, Enrique Múgica y Nicolás Redondo, acusados de asociación ilegal. Los comunistas consideraban a la CEE como una oligarquía capitalista. El inicio de la nueva etapa quedaría marcada con el Congreso de Surenes de 1974, en el que la ejecutiva encabezada por Felipe González y por gran parte de aquellos dirigentes que estuvieron en el exilio. Según (Mateos, 2003) al considerar al conjunto de miembros del partido como de la ejecutiva, “no se puede hablar de una ruptura del exilio o refundación generacional del socialismo.”

                  Con la muerte del general Franco, el primer paso que se llevó a cabo fue la formación de un nuevo gobierno presidido por Arias Navarro y con la entrada de nuevos ministros de índole reformista. Para la prensa internacional, éste nuevo gabinete presentaba la voluntad reformista que se venia exigiéndole a lo largo del tiempo. La oposición española viendo el cariz que tomaban los acontecimientos se prepararon para el cambio que estaba por llegar. La Junta Democrática (comunistas) y la Plataforma de Convergencia Democrática (socialistas) se unieron en la conocida como “Platajunta”. El gran cambio que se venia vaticinando llegaría cuando el rey Juan Carlos nombró como jefe de gobierno a Adolfo Suárez. Nada más ser elegido, prometió establecer un sistema político democrático y para ello llevaría a cabo un referéndum sobre la reforma constitucional como elecciones generales para 1977.

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                                                                  Portada de la prestigiosa Revista Time en 1977

                          En las elecciones de 1977, el partido de Adolfo Suárez (UCD) obtendría la victoria con un 47% seguido de los socialistas con el 33% y del PCE con 9% frente al 8% de AP. Tras las elecciones de junio de 1977 España se convirtió en una democracia parlamentaria y en vías de consolidación democráticas. A pesar de la presencia de las corrientes alternas, caso de de la Izquierda Socialista en el PSOE como de los eurocomunistas “renovadores” en el PCE, de reclamar una mayor democratización interna no supuso una catarsis para los socialistas en detrimento de los comunistas que agravaron su crisis, como fue la creación de Euskadiko Ezkerra.Así con la crisis del PCE en 1982.

                         La llegada al poder de los socialistas en las elecciones generales de octubre de 1982 en el que obtuvieron mayoría absoluta con 202 escaños, seguido de los 107 de AP y los 11 de UCD. Significó el abandono del socialismo en pos de la socialdemocracia. Ya que su programa económico se basaba en la necesidad de fomentar el crecimiento y mejora de los indicadores económicos, y cuyas medidas se granjearía el distanciamiento de la UGT y la formación de huelgas


Aitor M. Vacas Carrillo

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