Aitor Díez Fernández en Ingenieros y Técnicos, Moda y belleza, Oficios y profesiones Brand Ambassador - Embajador de la marca • Bebee 22/11/2016 · 1 min de lectura · 2,1K

El sexo robótico. No es lo mismo Inteligencia Artificial que Conciencia Artificial.

El sexo robótico. No es lo mismo Inteligencia Artificial que Conciencia Artificial.

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Hay que dejar claro que las diferencia entre Inteligencia Artificial y Humana radica en que la segunda otorga un elemento de conciencia que jamás podrá tener la primera. Por lo menos no con el modelo de desarrollo tecnológico que conocemos ahora. Asumiendo que la Inteligencia Artificial es un elemento totalmente distinto a los Sistemas Expertos (ver este otro artículo dónde los diferencio), es cierto que su modelo y arquitectura puede generar aprendizaje, pero nunca conocimiento de ese aprendizaje.

A veces nos gusta pensar que algunas historias cinematográficas puedan llegar a ser verdad en un tiempo comprensible para el ser humano, pero la verdad es que hay desarrollos que deberán utilizar una modalidad totalmente distinta a la que ahora ocupa la innovación en AI o, lo que cuentan esas películas o libros de Ciencia Ficción, no serán nunca posible. De hecho es bueno saber dónde está la limitación de todo ello para entender cual va a ser el su papel futuro en la economía, sociedad y cultura.

La capacidad de interpretar los indicadores biológicos como emociones, estados de ánimo y muy seguramente adaptarse a sus necesidades es algo humano y la Inteligencia Artificial, cómo mucho puede tener comportamientos inteligentes, imitando el funcionamiento de la mente humana. 

Desde mediados de los cincuenta con Alan Turing y luego John Von Neumann la idea central de la computación inteligente se ha basado en el modelo del cerebro humano. Y desde entonces la evolución ha sido notable. Sin embargo, si comparamos la composición de un ‘cerebro artificial’ y uno humano, el primero todavía parece un simple juego de tres en raya.

Ahora bien, la innovación en temas de Inteligencia Artificial no paran de aumentar. De hecho no sólo los avances, sino la previsión de ellos. Algo que diferencia nuestro tiempo de otros es que ahora hacemos cosas, diseñamos cosas y preparamos cosas para cuando tengamos la tecnología o conocimiento en el futuro que la puedan utilizar. Por ejemplo, Google ha codificado algoritmos para codificar pensamientos, para que en una década las máquinas puedan tener sentido común. Las referencias genéticas y nuestra capacidad de generar ‘conciencia’ es lo que nos diferencia de ellas hasta el momento.

En una conversación el doctor López de Mántaras, pionero en la creatividad computacional en la UPC, decía que la diferencia entre nuestra inteligencia, de tipo generalista, y la de un sistema artificial. Comparaba el hecho de que ‘quizá ninguno de nosotros puede jugar al ajedrez al nivel de Deep Blue o de un gran maestro, pero después de jugar al ajedrez te puedes poner a jugar al dominó o a las cartas. Y después abres un periódico, te vas a la sección de economía y puedes entender un artículo. Las inteligencias artificiales actuales, sin embargo, son lo que llamaríamos sabios idiotas, saben hacer muy bien una sola cosa. Las inteligencias artificiales actuales son como sabios idiotas, saben hacer muy bien una sola cosa’.


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