Aitor 🐝 Díez Fernández en salud dental, Médicos y Profesiones Sanitarias Delegado Comercial • Osteógenos 26/9/2016 · 1 min de lectura · +100

Evitemos el exceso de azúcar


Evitemos el exceso de azúcar


Uno de los grandes enemigos de las dentaduras de los niños es el azúcar, sin lugar a dudas es la causa de muchas caries que aparecen en la infancia. Para luchar contra este problema te daremos algunos consejos prácticos, ganarle la batalla al azúcar es posible.


Cepillado de los dientes
Es fundamental que los pequeños tengan la costumbre de cepillarse los dientes al menos dos veces al día, cada cepillado deberá durar dos minutos. Lo ideal será que los padres supervisen la higiene de los niños hasta que tengan la edad suficiente para hacerlo bien y sin la necesidad de ayuda.


Es normal que los niños más pequeños se muestren resistentes a las rutinas de higiene dental ya que pueden sentir que se aburren o que no tiene sentido, pero esto es importante y los adultos deberán insistir en ello.


Uso del hilo dental
Estadisticamente se sabe que solo el 7 por ciento de los pequeños usa hilo dental todos los días, el objetivo es que esta cifra aumente. Recordemos que gracias al uso del hilo dental se podrán evitar las caries ya que los cepillos no llegan a los espacios entre los dientes. Solo será necesario usar hilo dental una vez al día para obtener buenos resultados, preferiblemente antes de acostarse.


Evitar las comidas azucaradas
El azúcar permite alimentar las bacterias que viven en la boca, lo que se transforma en ácido, si este ácido queda por un largo período de tiempo se pueden ocasionar caries. Por esa razón te aconsejamos evitar los dulces y las bebidas azucaradas para evitar este problema, al menos se deberán consumir con mucha moderación.


Llevar una dieta sana
Llevar adelante una dieta sana y equilibrada no solo permitirá la aparición de las caries sino que además permitirá mantener una buena salud general. Los niños deberán evitar el consumo de comidas azucaradas, se deberá dar prioridad a los productos lácteos, las frutas y los vegetales crujientes.