Aitor Díez Fernández en Moda y belleza, Atención al cliente, Hostelería y Turismo Brand Ambassador - Embajador de la marca • Bebee Hace 5 d · 1 min de lectura · 3,1K

La tozudez del amor: cuando encajar las piezas a la fuerza no funciona


La tozudez del amor: cuando encajar las piezas a la fuerza no funciona

No me gusta no intentarlo, abandonar a la primera de cambio. Me niego a aceptar las cosas como son desde un primer momento. Aunque cueste, voy a poner todo mi empeño para que todo funcione. Tal vez esté equivocada. Quizás me haya confundido y lo que yo considero que es un intento para que todo vaya bien se ha visto reducido a la simple tozudez del amor.

El amor es esfuerzo y es entrega. El amor no es fácil, es sacrificio. ¿Cuántas veces habremos escuchado este tipo de frases? Palabras que parecen banales, pero que se quedan impresas en nuestra mente. De repente, nos vemos luchando por un imposible. Esto es lo que nos enseñan. A batallar, a guerrear, a no quedarnos de brazos cruzados. De esta manera, la otra persona podrá hacerse una idea de todo lo enamorados que estamos.

No nos damos cuenta porque tenemos miedo a sentirnos mal por no esforzarnos. Sin embargo, toda tozudez del amor termina en un gran fracaso.

La tozudez del amor causa grandes desastres

Son muchas las parejas que no saben por qué llega el día en el que se levantan diferentes. Esas cosquillas en el estómago parece que han muerto. Ha pasado el tiempo necesario para que las idealizaciones se hayan roto y las ilusiones atenuado. Ahora observamos la realidad y lo que sentimos es un gran desaliento.


La tozudez del amor: cuando encajar las piezas a la fuerza no funciona

Algunos no se dan cuenta hasta que pasan años… Ya tienen una familia formada con hijos. Un grupo unido y ¿feliz? Hasta el momento eso parecía, sin embargo todo demuestra que ya no es así. De repente, han surgido diferencias. No son iguales, pero esto no tiene por qué ser negativo. ¿Dónde está esa frase de “los polos opuestos se atraen”?

Palabras que nos llevan a equívocos, a creer mentiras que no son certeras. Las diferencias y ser demasiado distintos no nos une, nos separa. Con la convivencia, las malas experiencias, las situaciones más estresantes, esto se confunde y en ocasiones parece atenuarse, hasta que llega el momento en el que resulta insoportable.

No obstante, a veces el pasado puede ser un razón suficiente para no rendirnos todavía. “No hemos pasado por tantos buenos y malos momentos juntos como para ahora lanzarlos por la borda”. Nos agarramos a esto para no perder lo conseguido. Para no sentirnos un fracaso y demostrar que queremos a nuestra pareja, que deseamos que todo siga adelante.

Nos negamos a aceptar que la relación ha llegado a su fin. Sin embargo, forzarla e intentar sostenerla sea como sea, no hace más que minarla aún más.

Los más pequeños del hogar vivirán situaciones muy poco agradables. Discusiones, reproches y muchos más momentos fruto de una tozudez que no es más que un miedo terrible a aceptar el final de la relación. Se ha acabado y te niegas a ello. Pero, las piezas ya no encajan y el miedo a lo que hay fuera de ese círculo en el que llevas viviendo tantos años te paraliza y te entrega a la inercia.


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Oscar Gomez Amento Hace 5 d · #2

Recomiendo jamás dejar de intentar resolver...para romper es muy facil...lo dificil es resolver...allí esta la verdadera valentia... gracias por el post...

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Me gusta ser socialista con todo el mundo me encanta hacer amigos y ayudar al que necesita pero si tengo

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