Aitor 🐝 Díez Fernández en Atención al cliente, Administrativos, Hostelería y Turismo Delegado Comercial • Osteógenos 25/9/2016 · 4 min de lectura · 3,6K

Tienes derecho a guardar silencio …

Cuántas veces habremos visto a los policías en las series yanquis repetir lo mismo: “Tienes derecho a guardar silencio; tienes derecho a un abogado, si no puedes contratar uno, el estado te facilitará uno sin coste; todo lo que digas podrá y será usado en tu contra en los tribunales”. Muchas, supongo. Es la letanía que los polis están obligados a repetir cuando detienen a un sospechoso.


Es un ritual que ahora se repite en muchos países, con sus variaciones locales. En algunos casos, como en el de España, la policía está obligada a informar al detenido de sus derechos no tanto en el momento de la detención, sino antes de hacer una declaración. En cualquier caso, las cuestiones legales no son el objeto de esta entrada. Lo que te quiero contar hoy es la historia de cómo nació la famosa letanía, conocida como la “Miranda”.


Tienes derecho a guardar silencio …


Un niño problemático


Ernesto Arturo Miranda nació en algún pueblo de Arizona, Estados Unidos, en alguna fecha entre finales de 1940 y marzo de 1941. Encontré más de dos fechas y más de dos lugares, por lo que prefiero dejarlo abierto. Da igual. Lo que importa es que Ernesto dio problemas desde muy temprana edad.


Siendo apenas un niño (seis o siete años) su madre murió, y al poco tiempo su padre volvió a casarse. Ernesto pareció no tener un a buena relación ni con su padre ni con su madrastra, ni con sus hermanos. A los 13 años se le abrió por primera vez un expediente criminal, y a los 14 fue sentenciado a un año de reformatorio por robo.


Un mes después de ser liberado fue encontrado culpable de intentar violar a una niña, y devuelto al reformatorio. Cumplida su sentencia, y con 17 años, Miranda se mudó a Los Ángeles, donde pronto fue detenido por robo a mano armada y por vouyerismo. Tan pronto cumplió los 18 años, fue extraditado a Arizona.


Construyendo curriculum


En su estado natal, se enroló en el ejército, pero fue expulsado después de año y medio por mala conducta. Aparentemente pasó varias noches en la estocada por ausentarse sin permiso, y nuevamente por vouyerismo. El ejército le ordenó recibir ayuda psicológi