Alban JARRY in beBee en Español, Redes Sociales, Marketing y Comunicación Auteur de tribunes • Forbes Feb 23, 2017 · 4 min read · +900

El poder del Estado frente a la comunicación descentralizada

El poder del Estado frente a la comunicación descentralizada

Desde hace varios años, el poder central busca amplificar la descentralización de las responsabilidades, decisiones y de la comunicación que les acompaña. Las colectividades se han convertido en una nueva manera de comunicar y generan una transformación de la perspectiva “top-down” y centralizada de un país.


En julio 2013 nació el Príncipe de Cambridge . Su nacimiento fue aclamado por internet y alcanzó récords de difusión en las redes sociales. Sobre todo cuando un heraldo de los tiempos modernos, Tony Appleton, se presentó delante del mundo entero para divulgar esta noticia. Sin embargo, este pregonero ni siquiera había sido comisionado por la corona británica. Provocó este día un modelo de difusión de noticia cortocircuitado, mezclando a la vez unos antiguos métodos orales y unas tecnologías modernas a través de las redes sociales. Con lo que se tardó en descubrir la impostura, ya se había difundido y amplificado la noticia en un instante. Los comunicadores oficiales habían sido tomados por sorpresa y Tony Appleton quedará para siempre asociado a la vida del, quizás, futuro Rey de Inglaterra. El duque y la duquesa de Cambridge no le guardaron rencor y otra vez fue Tony Appleton quien anunció en 2015 el nacimiento de la Princesa Charlotte.


Hacia una difusión de la información descentralizada


Durante muchos siglos, el Estado usaba a los pregoneros para difundir sus noticias. Iban de ciudad en ciudad para difundir las noticias importantes. Con este modelo de transmisión vertical, en modo “top-down”, a veces el pueblo recibía su contenido oficial de la cima del poder con muchas semanas o incluso meses de retraso. Además, el esquema no generaba ningún diálogo y funcionaba únicamente en el sentido del emisor hacia el receptor.  Progresivamente, la prensa completó este dispositivo para comunicar sobre eventos claves que tenían lugar cada día. La noticia se había hecho independiente y se había quitado su correlación con su fuente única y central. Este sistema multiplicaba los puntos de entrada de las noticias, sin embargo se quedaba basado en un esquema descendente y limitado sobre el número de emisores de noticias.


A nivel político en Francia, desde varios años, el poder central busca amplificar la descentralización de las responsabilidades, de las decisiones y de la comunicación que les acompaña. Así que reforzó y puso en marcha unas estructuras administrativas permitiendo dar más responsabilidades a las colectividades locales, a veces sin darles los recursos adecuados para gestionar estas nuevas cargas. Socias de este nuevo método, las provincias, las regiones o otras colectividades territoriales se han convertido en nuevos comunicadores y generan una transformación de la perspectiva “top-down” y centralizada del país.

Una revolución de los medios de comunicación


Confrontados a la llegada masiva del digital y de la economía colaborativa en algunos segmentos ultra reglamentados de la vida económica, Francia empezó a enterarse de que las reglas fijadas podían tener otros portillos y que podían surgir innovaciones cada vez más sorprendentes.


Dentro de la era de la ultra información y ultra conexión, los eventos de los últimos años han demostrado que los pueblos también pueden cambiar sus modos de recepción y actuar de manera matricial para difundir las noticias mucho más rápidamente que antes.

Así, las redes sociales acentuaron este fenómeno de liberalización de la noticia y de la era del poder soberano y centralizado de los contenidos parece que llegó a su fin. La exclusividad del poder de difusión voló en pedazos y en todo el mundo los pueblos se han construido unos nuevos modelos de organización para comunicar.


Unas redes que señalan las alertas


Frente a esta evolución rápida de los medios, el poder se enfrentó a una circulación mucho más libre y visible de la noticia. Dentro de todas las esferas de la sociedad, unas redes se pusieron en marcha para gestionar las alertas entre sus miembros. Así, cuando los radares se multiplicaron, la empresa Coyote, y sus competidores aparecieron para sustituir con las ráfagas de luz. Organizada y estructurada, la gestión de las notificaciones de alerta en la nube demostró su eficacia y obligó al poder a tomar medidas para poder limitar su impacto.


Las redes sociales en el centro de la matriz


En cuanto a la difusión de la noticia, todos los últimos eventos que marcaron Francia encontraron unas vías de difusión especiales gracias a las redes sociales. Que sea con el seguimiento casi en directo de los atentados y de la situación de guerra que había, o de los manifestaciones como “Nuit Debout”, la noticia siempre se difundió más rápidamente que con las antiguas fuentes centralizadas de noticias. La sensación de desfase apareció como más evidente.


Dos eventos acentuaron esta sensación de falta de transparencia y puesta en duda de eficacia de las vías (o voces) oficiales. Aumentaron el desfase digital entre la cima del pirámide y un pueblo sobre conectado y sobre informado.


Así el caso de escasez de gasolina ilustró muy bien que solo era necesario estar conectado a las buenas aplicaciones para tener un mapa preciso, actualizado casi en directo para ver las gasolineras que estaban cerradas. La progresión rápida de las cerradas frente al riesgo de quedarse sin poder usar su vehículo, se aceleró al ritmo de las descargas récords de las aplicaciones dedicadas a eso en los smartphones. Frente a esta situación excepcional, la comunicación oficial minimizó la situación e intentó tranquilizar al pueblo para limitar el impacto de esta escasez sobre la vida de todos los días de los ciudadanos.


Entre un partido enfrentando por un lado la noticia “top-down” desajustada y por el otro el universo matricial y descentralizado, los usuarios ya habían elegido.


Con la crecida del río Loing y luego del Sena, cada vez se hacía más grande la apetencia de los franceses por comerse noticias más fiables y entender todo lo que estaba pasando sin filtros. Así el sitio web vigicrues.gouv.fr se convirtió en una referencia para analizar la progresión de la crecida y de la ola que se propagaba a lo largo de las sondas puestas sobre el río Sena. Cuando empezó el decrecimiento por el este, París y el oeste empezaron a preocuparse por las redes sociales de la llegada masiva del agua y de los riesgos de desbordamiento que habían. Ahora era posible saber en tiempo real la diferencia entre los niveles de 2010, 1982 y 1910 para poder preparase a eventuales desbordamientos del río Sena. Rápidamente los ribereños de estos sitios se prepararon con antelación a los riesgos de la llegada del agua y de los cortes de electricidad o del agua potable que podría surgir.


Una evolución continua


Los eventos muestran que la gestión de la crisis y de la noticia han cambiado tanto durante los últimos años que ahora la imagen dada por parte del poder tiene que integrar estas nuevas obligaciones. El hecho de no saber algo o ser aproximado se ha vuelto en algo catastrófico de gestionar frente a una población que sabe o que tiene esta sensación de saber algo gracias al uso de un terminal.

La desconexión en cuanto a los medios digitales se materializa cada vez más con cada nuevo evento importante, arriesgando la confianza del pueblo con la información oficial.

De momento, los ciudadanos encuentran nuevas ideas y se organizan pero dentro de poco habrá que encontrar soluciones para atenuar esta falta de confianza que se instaló. Internet con sus cartas interactivas, las redes sociales con la difusión múltiple y a tiempo real de la noticia, son oportunidades de gestionar de forma más eficaz los eventos imprevistos, mejorar la transparencia dentro de las comunicaciones y tranquilizar en el caso de que sobrevenga un riesgo.


Alban Jarry



Javier 🐝 CR Feb 27, 2017 · #1

Muchas gracias @Alban JARRY

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