Alban JARRY in Comunicación y Periodismo, beBee en Español, Marketing y Comunicación Auteur de tribunes • Forbes May 21, 2017 · 2 min read · +500

¿Y si salvemos las librerías?

¿Y si salvemos las librerías?


La riqueza cultural de un país se basa, entre otras, en la relación que existe entre una librería y sus clientes. Frente a los nuevos modos de distribución digital, ¿Creen que queda sitio para las librerías?


Julio Verne decía que “¡La Tierra no necesita nuevos continentes, sino nuevos hombres!”. A la hora del desarrollo acelerado de internet y de la crisis que sigue recuperándose, muchas de las librerías independientes han bajado definitivamente sus persianas o viven en una situación precaria. Lugares de vida, lugares de encuentros, lugares de historias, las librerías son parte de nuestro patrimonio y de la excepción cultural de una nación.

Pasando el umbral de una librería, más allá de un simple acto de compra comercial, el lector busca vida y consejos. Detrás de lo que hace que hayamos elegido tal libro, muchas veces se esconden los consejos de un librero que aporta vida a la obra. ¿Cómo podríamos encontrar el libro que pasó desapercibido en las páginas webs y grandes superficies y que aun así es una verdadera joya?, ¿Quién mejor que un librero nos podría aconsejar un libro que nos guste? Entrando en una librería, el tiempo se para… otro mundo se abre… no las cerraremos, definitivamente.

Si son unos algoritmos los que guían nuestra elección, dudo que el placer se mantenga mucho tiempo. En uno o dos clics, internet nos permite comprar un libro en una web especializada. Después de conocer  nuestras compras anteriores, unos robots guardan nuestros autores favoritos, y ahora cualquier página web moderna sería capaz de orientar al lector en su selección. A veces incluso nos podría imponer una selección de libros. Con estas plataformas de los tiempos modernos, el placer se puede escapar. ¿Creen que serían capaces de reemplazar a los libreros apasionados?


Grzegorz Rosinski piensa que “el cómic es la evasión”. Siendo aficionado a los cómics, no me imagino un mundo sin librerías especializadas. No me imagino comprar unos álbumes desmaterializados con menos autenticidad y donde los colores no tendrían el mismo brillo. Para la comunicación entre especialistas, unos me dirán que siempre estarán los foros o las redes sociales para intercambiar sobre álbumes, para hablar de las últimas novelas o las técnicas de dibujo. Pero el intercambio entre aficionados será menos intenso. Si la asociación de aficionados “ligne claire” que he creado a través de internet sigue existiendo, es gracias a la combinación de estos encuentros virtuales con unas quedadas reales. Verdaderas amistades nacieron gracias a estos encuentros. ¿Creen que hubiéramos puesto tanto empeño para un bien desmaterializado? No estoy tan seguro…

Si las librerías desaparecen y siguen cerrando unas detrás de otras, ¿Dónde podremos encontrar este olor tan característico del papel? ¿Creen que los “libros físicos” se convertirán en un privilegio de las pocas librerías especializadas en los libros “antiguos”?

El “desierto” de las librerías especializadas sigue aumentando en algunas ciudades como París, y cada año veo persianas cerrarse definitivamente… Hay que parar este movimiento y salvar la vida que se mantiene en el barrio Latín, en el barrio Beaubourg y algunos otros de París. Hay que actuar o sino,  parte de nuestro patrimonio corre el riesgo de desaparecer.


Christian Bobin decía que “un gran libro empieza mucho antes que el libro”. ¿Cuántas librerías seguirán abiertas dentro de unos años si los lectores no las apoyan? ¿Cuántos editores seguirán vivos si la edición se desmaterializa? ¿Nos quedarán algunos autores? Sin punto de venta, ¿Dónde podremos encontrar los libros que se salen de lo acostumbrado y archiconocido? Sin ventas, ¿De qué seguirán viviendo estos profesionales?

Es urgente construir unos planes reales de salvaguardia sobre la excepción cultural para proteger los empleos de este sector.. Tenemos que preservar la libertad de selección que tenemos hoy. Hay que seguir sonriendo cuando llega el momento de pagar. Hay que preservar estos lugares de vida que reúnen a los de 7 y 77 años. Si no, ¿Creen que estamos condenados a quedarnos detrás de nuestras pantallas para seguir saboreando la vida y el placer de la lectura? Como decía Bernard Werber, siempre hay que pensar que “La librería es el secreto de la libertad”.


Alban Jarry


Carmen Juanes Luis May 22, 2017 · #1

El insustituible olor a papel @Alban JARRY.

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