Alberto Barranco en Profesores y educadores, Trabajo social, Coaching National Business Development Mánager • Comunika2 29/11/2016 · 1 min de lectura · +500

Somos Espejos

Una de las grandes barreras que nos encontramos en nuestros hijos es su forma de actuar frente a diferentes circunstancias de la vida, muchas veces no entendemos como es posible que no se adapten o simplemente actúen en función a un egoísmo propio. Otras veces, sin embargo es más la forma adquirida durante años la que los lleva a emplearse a fondo en un sistema de acción automático.


Pues bien, ese es uno de los inconvenientes de no vigilar nuestros actos de cara a ellos desde que nacen hasta su madurez. ¡Yo actúo siempre bien! Es un pensar típico en la mayoría de las personas, tenemos un patrón adquirido de nuestros antecesores que no hemos sido capaces de adaptar a las necesidades actuales, por consiguiente seguimos en la misma cadena de errores transmitiendo esto a nuestros hijos. Uno de los pasos más importantes que podemos dar como adultos que somos es trabajar en nosotros y nuestro interior, es la única manera de conseguir mediante el ejemplo, inculcar valores y principios a los que vienen detrás. 


Somos Espejos

Hoy día, cuando vemos un adolescente que se desvía por caminos fáciles y cómodos de llegar, siempre tiramos a que va en mala compañía, que los círculos que le rodean no son buenos, etc... Pero nunca pensamos en si en casa le falta algo, si se siente importante y querido, si echa de menos algo, y así podría estar un rato escribiendo. Hay muchos problemas en nuestros adolescentes que parten desde los núcleos familiares, tanto así que se juntan muchas cosas, padres trabajando todo el día, actividades extra-escolares, demasiado tiempo "solos" y mucha libertad de actuación así como de decisión. Parece que llegados a una cierta edad, les consideramos "autosuficientes" y dejamos de regar muchas áreas (sobre todo emocionales) no tenemos en cuenta que no están desarrollados emocionalmente y que siguen teniendo necesidades de niño pero en cuerpo de adultos.


Nuestro esfuerzo reside en cuidar de los nuestros desde que nacen, pero no vale hacer un "Stand-by" cuando llegan a adolescentes, nos va a pasar factura. En estos casos hay que añadir que si la familia se rompe es aun más difícil todavía, en los casos de separación o divorcio, dependiendo de la edad en la que se encuentren los adolescentes puede ser más problemático o menos, pero lo que sí es seguro es que va a necesitar mucho más apoyo y atención desde el minuto uno.


No olvidemos que somos espejos donde ellos se miran, todo cuanto hacemos ellos lo van a imitar, tanto en lo bueno como en lo malo (más en lo malo) con lo cual el camino de ellos lo seguimos marcando nosotros por muy adultos que se crean aun siendo adolescentes.


Cuídate y cuidarás de tu familia, sé un ejemplo en lo bueno y recapacita en lo que haces mal para poder corregirlo y seguir dando ejemplo, no dejes a un lado todo aquello cuanto te copian, por tu salud y por la suya.