Álvaro Sánchez Oliveros en Abogados y Letrados, Jurídico, Abogados 9/1/2018 · 3 min de lectura · 1,0K

¿Sobran administradores concursales en España? ¿Qué opinas tú?

¿Sobran administradores concursales en España? ¿Qué opinas tú?


La Comisión Europea viene trabajando intensamente en una directiva que afectará directamente a los administradores concursales. Entre sus principales objetivos está el homogeneizar la realidad concursal dentro del territorio de la Unión. Tratan de dar una respuesta común, parecida en todos los casos sobre cuestiones como por ejemplo las que tienen que aplicarse para dar una segunda oportunidad a las empresas antes de entrar en un proceso de concurso de acreedores.

Aprovechando esa coyuntura, la Asociación Profesional de Administradores Concursales (ASPAC), que vienen defendiendo de igual forma la necesidad de incidir en la regulación de la profesión del administrador concursal, ha presentado en los meses precedentes un pliego de alegaciones que tienen que ver con las condiciones profesionales que se han de reunir para poder ejercer los profesionales como administradores concursales.

Desde ASPAC, afirman que de tenerse en cuenta sus argumentos, el censo de administradores concursales pasaría en España de los más de 22.000 actuales a apenas unos 300. 

La asociación de los Administradores Concursales se está mostrando muy activa en su reivindicación. No en vano, sus peticiones han llegado hasta el Ministerio de Economía y el Parlamento. Quieren que sus argumentos se tengan muy en cuenta de cara a la necesaria ratificación a nivel nacional del desarrollo reglamentario que propone Europa.Desde ASPAC, afirman que de tenerse en cuenta sus argumentos, el censo de administradores concursales pasaría en España de los más de 22.000 actuales a apenas unos 300. 

Quien más y quien menos, estará pensando que lo que realmente está lanzando ASPAC es una defensa de un endurecimiento de las condiciones para acceder al ejercicio de la Administración Concursal. También, defiende este colectivo, se hace necesario regular el sistema retributivo vigente para estos profesionales.

Luis Martín, presidente de ASPAC, dejaba una reflexión en unas declaraciones recogidas en Cinco Días en el mes de octubre, que resultaban muy reveladoras de su punto de vista: «En España existen unos 22000 administradores concursales y sin embargo si tuvieran que cumplir los requisitos que proponemos solo podrían ejercer esta profesión unos 300 administradores concursales» a ello añadía «unos 10.000 administradores nunca han visto un concurso de acreedores». Fuente (Cinco Días)

LA DIRECTIVA EUROPEA

La postura de ASPAC supone un abrazo a la Directiva Europea, cuyos artículos 25 y 26 establece que los Estados Miembros de la Unión Europea tienen el deber de

« garantizar que los administradores concursales designados para abordar las cuestiones relativas a la reestructuración, la insolvencia y la segunda oportunidad, reciban la formación inicial y complementaria necesaria para garantizar que sus servicios se presten de forma eficaz, imparcial, independiente y competente en relación con las partes.»

En definitiva, lo que viene a pedirse es que para designarse un Administrador Concursal, se tenga en cuenta la experiencia y la formación específica en la materia. Carmen Díaz de Magdalena, Administradora Concursal y Directora del Despacho Jurídico Díaz de Magdalena atesora innumerables cursos, seminarios... relacionados con la materia y ha estado probadamente al frente de más de sesenta casos de administración concursal «Yo creo que la clave está en que haya un procedimiento transparente y claro para nombrar administradores concursales. Que los criterios para designar estén perfectamente claros.»

¿QUÉ ES UN ADMINISTRADOR CONCURSAL?

Cuando las empresas no pueden hacer frente a sus compromisos de pago, puede llegarse al concurso de acreedores. Aquí un juez se ocupará de la parte estrictamente jurídica y designará un Administrador Concursal para que le ayude a resolver el problema. El administrador concursal ha de comprender las interioridades del funcionamiento de la empresa en situación de concurso. Su misión será la de encontrar una salida viable a la situación. En primer lugar, deberá tener unos conocimientos no solo jurídicos sino también económicos y de gestión. De manera muy simple, velará porque la empresa sea capaz de reordenar el rumbo de forma que pague a todos sus deudores. En un escenario ideal, podrá seguir en marcha cuando tras imponer criterios de viabilidad sea capaz de continuar con su actividad ya libre de cargas.

¿HAY DEMASIADOS?

Al inicio de este artículo, nos preguntábamos si había demasiados administradores concursales en España. Esta pregunta tienen tantas respuestas como españoles (igual que en España hay 46 millones de seleccionadores nacionales o de pediatras). Podemos atender a la cuestión desde un punto de vista de necesidad o de demanda, si así lo prefieren, planteándonos cuántos procesos concursales hay en España y cruzando el dato con la masa de administradores concursales. Esa podría ser una métrica. Valorar si hay pan para tantas bocas. Es casi más marketing o estudio de mercado que otra cosa.

Sin embargo, la reflexión que hace la profesión estos días no tiene tanto que ver con la medida como con la ética profesional, y eso ya es harina de otro costal. Es decir, se está respondiendo a la cuestión de si hay demasiados administradores concursales en España desde la óptica de que tal vez muchos de ellos no reúnan los requisitos deseables a un profesional cuya participación es trascendente en aspectos muy delicados de la vida de una empresa. Y enfocando la pregunta (repetimos ¿hay demasiados...?) desde esa óptica, podríamos decir que todo aquel que ejerce una actividad, la que sea, sin la formación oportuna está de más. Ya no se trataría de que 22.000 sean muchos o pocos. Si los 22.000 reúnen un perfil académico y experiencial perfectamente válido para la labor, no serían demasiados, serían los que tienen que ser. Si uno solo de los 22.000 no reúne las condiciones deseables, entonces 22.000 son demasiados y 21999 es la cifra adecuada.

Guarismos aparte, nuestra sociedad necesita entender (y sus representantes públicos respaldar) que el administrador concursal es un profesional de excepcional valor en nuestra sociedad. De él depende que se subsanen muchas deudas sin pagar, que muchas empresas tengan una posibilidad de reflote, que la viabilidad arroje luz sobre el caos de gestión de muchas empresas y un largo etcétera de cosas positivas y deseables para una comunidad. Quienes primero deben hacerlo son las personas que quieran actuar como administradores concursales, dando prioridad a su formación especializada, siendo verdaderos profesionales con una cartera de soluciones para ofrecer o servir  y dando muestra así de que aprecian su taréa.


Un texto de: Álvaro Sánchez Oliveros para el Despacho jurídico Díaz de Magdalena.