Amparo Mahecha Parra in Comunicación y Periodismo, Escritores, Viajes traductora y redactora • Sociedad de San Pablo Jan 12, 2021 · 1 min read · +300

Armonía discontinua

Es de madrugada. En vez de tomar el café y salir a trabajar, decide ir a caminar sin pensar a dónde se dirige. Decidido, como si tuviera una meta, abre la puerta. “Caminar siempre es bueno para encontrar respuestas”, piensa. El ritmo de su andar se mezcla, rápidamente, con los pensamientos que se cruzan sin hacer caso a los semáforos de su mente. Rueda como una piedra por las calles de la ciudad que, en los recovecos, se alargan al infinito. “Mejor que no acaben nunca”, grita, sabiendo que nadie lo escucha. Pero terminan. Entonces, da la vuelta, no puede escapar al laberinto que año tras año ha construido. Sólo puede evadirse por un rato para, luego, volver a integrarse a la ruta que lo conduce, sabe bien, a un círculo sin fin.

En el camino de regreso, se percibe más pesado. Ninguna respuesta ha aligerado su paso, sólo hay más preguntas en los bolsillos de su pantalón. Abre la puerta cansado, se retira los zapatos y advierte que una piedra, pequeña y deforme, ha quedado atrapada en una de las hendiduras de la suela de uno de ellos, el del pie derecho. La saca y la deja caer, descuidadamente, en una matera que sólo contiene tierra fresca. Se olvida del asunto. Mira por la ventana: el sol empieza a entibiar el ambiente. Se le hace tarde para tomar el bus, y se hunde de nuevo en su mísera rutina.

Una semana más tarde, mientras riega las plantas en el balcón, ve que el guijarro aquel se ha fracturado en la superficie de la tierra y, por entre la hendija más grande, sale un tallo más bien grueso de color verde marino. A los días, le salen hojas y un diminuto capullo. Lo empieza a regar todos los lunes, sin prestarle mayor atención. Pero una tarde, enfrente de sus ojos, se abre y queda al descubierto una flor azulada de pétalos suaves y brillantes. Aquella realidad de la piedra-semilla, inconfesable por lo aparentemente absurda, le enseña, de una vez por todas y de manera radical, que en los días pálidos y corrientes también suceden hechos asombrosos. Armonía discontinua