Angel Aguado López en Ingenieros y Técnicos, Estudiantes y Universitarios, Profesores y educadores Redactor y fotógrafo • Periodismo 14/11/2017 · 2 min de lectura · 8,6K

Berenjenas con crema de gambas

                                                                                                             Ángel Aguado López (Texto y fotografías)

                                                                                                                                   Viene de MVM In memoriam


       Carvalho… se sentó en el borde de la cama y contempló como desde un balcón el espectáculo de su pene en retirada  lenta. Adiós, muchacho compañero de mi vida…


     Sería interesante escuchar, en una tan fantástica como imposible translación de hipótesis, las opiniones de Manuel Vázquez Montalbán sobre la actualidad de su Barcelona y la situación socio-política a la que ha llevado el procés. ¿Están las cosas porque son o son porque están? se preguntaría ante la complejidad de expresar una opinión sensata en los tiempos tramposos que corren.


                                                                    Ingredientes para dos personas

    Dos berenjenas; cuarto de gambas; una cebolleta fresca; dos guindillas de cayena; cien gramos de picadillo de jamón; cien gramos de queso para rallarlo; muchas ganas de disfrutar.

    Pelamos las gambas, se sofríen las cáscaras con un diente de ajo. Hervimos los esqueletos  con las cayenas lentamente, hasta conseguir un caldo que se utilizará en la bechamel. Se pelan las berenjenas (así resultan más cremosas al paladar), se cortan en rodajas y se tuestan ligeramente en la plancha con unas gotas del aceite procedente de la fritura de las gambas, a penas tostadas en la sartén...


    Quizás su ciudad de los prodigios se le revele ahora mismo a Eduardo Mendoza también desconocida. Savolta andará buscando verdades inexistentes. Quizás los hijos de Manolo, el Pijoaparte, engendraran entonces hijos levantiscos que reniegan ahora de su origen charnego. ¡Juanito Marsé, que escribía mientras engastaba pulseras! Quizás los nietos pijos de Teresa vayan las últimas tardes Junts pel si abrazados a los del Pijoaparte, tan diferentes, tan iguales. «Es la cara de la globalización del lavado de cerebro» puede que dijera MVM, vaya usté a saber.

Berenjenas con crema de gambas                                              Eduardo Mendoza y MVM el 16 de julio de 1990 en El Escorial, Madrid.


    Comer significa matar y engullir a un ser que ha estado vivo, sea animal o planta. Si devoramos directamente al animal muerto o a la lechuga arrancada, se diría que somos unos salvajes. Ahora bien, si marinamos a la bestia para cocinarla posteriormente con la ayuda de hierbas aromáticas de Provenza y un vaso de vino rancio, entonces hemos realizado una exquisita operación cultural, igualmente fundamentada en la brutalidad y la muerte.


     El caso es que una mañana del verano de 1990, MVM y Eduardo Mendoza se encontraron en los Cursos de El Escorial. El reportero estaba allí y cumplió con su obligación, fotografiarlos. Entonces no existía la telefonía móvil, ni internet, ni la informática, ni los programas de retoque, ni se hacían decenas de fotos sin contenido alguno. Una Nikon F3 sin motor y dos objetivos. Un rollo de película Ilford HP5 Plus, 28 fotogramas expuestos de los 36 posibles. Eso fue todo. El reportaje se publicó unos días después en una página cualquiera en la sección de cultura del diario EL PAIS. El paso del tiempo los ha convertido en documentos históricos.

                                                                                   Hoja de contactos del reportaje


   

Contaba por aquel entonces un redactor-jefe de cierre, que un domingo cualquiera, a eso de las nueve de la tarde aún no tenía la columna que MVM debía escribir para el lunes siguiente. Alertado por la tardanza consiguió, tras varios intentos telefónicos, hablar con MVM. Y este, que venía del Camp Nou de ver a su Barça y que había olvidado por completo el asunto, seguramente porque se barruntaba la traición de Figo, la improvisó y se la dictó de corrido en el momento a la taquígrafa. Trescientas cincuenta palabras sin dudar ni una coma. Cuando falleció MVM, Eduardo Mendoza fue el encomendado de escribir la columna de los lunes. Pero a poco renunció porque no se veía capacitado de mantener la memoria colosal del padre de Carvalho. Cosa que le honra.



     Con el caldo de las gambas, que habrá adquirido un tibio tono anaranjado, hacemos una bechamel liviana. Las cayenas le darán un matiz picante a esta ambrosía hija también de los frutos de Neptuno. Cortamos en rodajas la cebolleta y la pochamos con dulzor, con la ilusión del beso próximo. Precalentamos el horno a 180º. En una fuente colocamos las rodajas de berenjena y sobre ellas se disponen la cebolleta sofrita, las gambas y el jamón picado. Salamos ligeramente. Cubrimos con la bechamel y repetimos nuevamente en capas hasta agotar los ingredientes. Añadimos una nevada de queso rallado. Veinticinco minutos en el horno será suficiente para gratinar.


    Las imágenes aquí expuestas forman parte de un próximo libro de retratos sobre personajes que alimentaron la educación sentimental de una generación surgida de la transición democrática. SON, O FUERON. Porque ya muchos no están, pero siempre fueron. Es posible que haya editores interesados en el proyecto. Son, sean bienvenidos y muéstrense, antes de que sea demasiado tarde.


      Y acompañado de un clarete de Jumilla (vale también un Cigales, o un Priorato, o un Valdepeñas, o cualquier otro, la globalización, ya saben, eso que espantan los independentistas) cómase en buena compañía. Besos a discreción según usuarios.



Textos de MVM provenientes de LAS RECETAS DE CARVALHO y LOS MARES DEL SUR