Armando Corzo González en Coaching, Recursos Humanos, Consultoría y Asesoría Consultor de RR.HH. • J. MERCADER CONSULTORS SLU. 17/7/2017 · 1 min de lectura · +700

¿FELICIDAD O BIENESTAR?

¿FELICIDAD O BIENESTAR?No sé si te pasa lo mismo, últimamente no paro de leer artículos, tweets, memes,… todos nos recomiendan, mejor dicho, casi nos obligan a ser felices en nuestro trabajo, y la verdad es que empiezo a sentirme agobiado por esa necesidad de ser feliz a toda costa. Trabajo porque me gusta estar activo y porque necesito el dinero, que me permite vivir en esta sociedad que nos han montado sin pedirnos opinión ni permiso, no para ser feliz.

La felicidad, al menos para mí, es una sensación momentánea, es un punto de inspiración que te envuelve y que tiene algo mágico, no es un estado de larga duración, cualquier situación repetitiva acaba por convertirse en habitual y deja de tener el encanto que le dimos las primeras veces, recuerda las dos o tres primeras nóminas que cobraste y piensa en la última, ¿verdad que ya se ha convertido en normal? Ya ha perdido la magia que tenía al principio.

Lo importante para mí es el bienestar, transcribo la definición del diccionario: Estado de la persona cuyas condiciones físicas y mentales le proporcionan un sentimiento de satisfacción y tranquilidad”. Para poder trabajar en condiciones y ser un buen profesional necesito estar tranquilo, y por tranquilo entiendo tener las necesidades básica bien cubiertas, aquí va la famosa pirámide de Maslow, cuando los dos primeros niveles fisiológico y seguridad están cubiertos y si me apuras también el tercero, social, puedo dedicarme a ser un buen profesional, un buen compañero, o un buen (pon lo que quieras). Ves a decirle a un padre angustiado por mantener a su familia que tiene que ser feliz en el trabajo…dará las gracias por poder trabajar, pero no esperes mucho más, sus problemas son otros.

Me permito recomendar que sigáis el blog de Francesc González Navarro, profesor del máster de dirección de RRHH en E.A.E. (http://www.francescgonzalez.com) para entender mejor como deberían diseñarse los sistemas de compensación y retribución, conseguir que las personas se sientan satisfechas con su actividad y no sea necesario escribir tantos artículos apelando a la felicidad. A veces tengo la sensación de que se escribe tocando muy poco de pies en el suelo y, aunque llenos de buena voluntad, nos empujan a algo antinatural.