axesor, conocer para decidir en elEconomista, Economistas y Financieros, Negocios y Empresa Asesora analista en el departamento de Riesgos en axesor • Axesor 11/11/2016 · 3 min de lectura · +400

Los cuatro caballos de batalla a los que se enfrenta el sector financiero

Los cuatro caballos de batalla a los que se enfrenta el sector financiero

Jorge Zuloaga, redactor de finanzas del diario Vozpópuli


La banca europea, y en especial la española, lleva ya ocho años de crisis sin perspectivas de que la cosa mejore a corto plazo. Desde que quebró Lehman Brothers en septiembre de 2008 todo han sido malas noticias para las principales entidades financieras a nivel mundial. En el caso español, el sector tocó fondo en 2012 con la caída de Bankia y el rescate a las cajas con dinero de los fondos europeos.

Desde entonces, las entidades han hecho muchos esfuerzos de saneamiento, capitalización y ajuste de capacidad para adaptarse a las nuevas circunstancias, aunque por el momento los mercados no se dan por satisfechos y siguen castigando al sector en bolsa. ¿Por qué? Hay cuatro grandes focos de incertidumbre en el sector financiero actualmente:

- Bajos tipos de interés: el entorno de bajos tipos de interés está poniendo contra las cuerdas a los bancos. Las entidades nunca hasta ahora se habían encontrado con el euribor en negativo. Y lo que es peor para ellas, con perspectivas de que siga a este nivel o uno similar durante mucho tiempo. Con los tipos así, los bancos pasan a cobrar mucho menos intereses a tipo variable, algo que afecta más a las entidades españolas, y en concreto a las antiguas cajas. Muchas dieron hipotecas con diferenciales sobre el euribor de apenas 30 o 40 puntos básicos, con lo que ahora están casi perdiendo dinero con estos créditos.

La banca ha podido compensar hasta ahora esta situación con la depreciación de lo que paga a sus clientes por los depósitos. Sin embargo, cada vez le queda menos margen de maniobra. Y un escenario como el previsto de bajos tipos de interés durante un periodo prolongado puede hacer mucho daño en la línea de ingresos del sector.

- Digitalización: para añadir más dificultades, la banca tiene que compaginar este escenario de pérdida de ingresos con un cambio estructural en el sector. Las finanzas es uno de los segmentos donde más fuerte está impactando la digitalización. Cada vez más clientes renuncian a acudir a las oficinas para realizar todas las gestiones que necesitan con el banco a través de los canales digitales. Esto tiene una implicación clara: sobran oficinas y plantilla. Pero no es una cuestión sencilla.

Algún banquero ya ha cuantificado en un 75% la capacidad instalada que sobra en la banca española a largo plazo. La cuestión es cómo ir haciendo estos ajustes con la menor conflictividad posible y con el impacto más reducido en pérdida de negocio. Las entidades saben que cerrar una oficina supone una oportunidad para sus competidores de quitarles clientes.

Por ello, nadie quiere dar el primer paso y el sector está optando por una solución intermedia: ir derivando poco a poco a los clientes a otros canales y reducir progresivamente la red.

La digitalización tiene una dificultad añadida para la banca: la irrupción de nuevos competidores en dos frentes. Por un lado, están surgiendo cada vez más startups financieras (fintech) que están arañando negocio en distintos segmentos de la banca, como crédito al consumo, Big Data, gestión patrimonial y cambio de divisas. Aunque de momento el daño está controlado, los banqueros españoles reconocen que la irrupción de estos nuevos competidores les sorprende día a día. Por otro lado, está la amenaza de que gigantes tecnológicos como Google, Facebook, Apple o Amazon decidan en algún momento dar el salto a la banca.

- Regulación: el entorno se hace todavía más complejo dado la sobrerregulación que llevan soportando las entidades desde el estallido de la crisis. Precisamente, la caída de Lehman Brothers hizo que los reguladores internacionales pusieran el foco en el sector financiero. Desde entonces se ha creado todo tipo de normas con dos objetivos: que los rescates bancarios no vuelvan a costar dinero a los contribuyentes; y que las entidades se gestionen con más profesionalidad y controles de riesgos más rigurosos.

Ya han pasado ocho años desde que comenzara esta avalancha regulatoria y los organismos internacionales empiezan a anunciar el fin de esta tendencia. Temen que todas las medidas anunciadas en los últimos años hayan tenido un efecto secundario no deseado: cerrar el grifo de crédito a la economía. De esta forma, las entidades han tenido que centrar equipos y recursos en los últimos años en la adaptación regulatoria en lugar destinarlos a captar nuevo negocio.

Actualmente hay tres grandes retos regulatorios pendientes. El primero Basilea IV, que debería traer cambios importantes en el cálculo de los activos ponderados por riesgo (APRs), la base sobre la que se calcula el capital. No se espera un impacto negativo en el caso de los bancos españoles.

El segundo reto es el colchón anticrisis (Tlac y Mrel), cuya letra pequeña está elaborándose actualmente por parte de los organismos internacionales. Esta normativa obligará a los bancos emitir una serie de pasivos que serían susceptibles de asumir pérdidas en caso de que la entidad tuviera problemas. Esto encarecerá la financiación del sector.

El tercer reto son las provisiones. A pesar de que ya se han hecho grandes esfuerzos en los últimos años, en 2018 entra en vigor la normativa internacional IFRS 9, que apretará mucho más las clavijas en este aspecto.

- Contagio internacional: a todas estas dificultades hay que añadirle la inestabilidad de la banca europea, con las entidades italianas, alemanas y portuguesas en el foco de los inversores. Aunque las españolas no son ahora una preocupación, cualquier mala noticia de sus vecinos europeos les impacta en los mercados.

Como en todas las tormentas, se espera que no todos los bancos que tratan de capear el temporal lo consigan, pero sí que los que lo consigan salgan mucho más fortalecidos.


Jorge Zuloaga es periodista, con más de 10 de experiencia en el sector financiero. Licenciado en la Universidad Francisco de Vitoria, ha trabajado en periódicos como El Economista y Expansión y ahora es redactor de Finanzas y Banca de Inversión en el periódico Vozpópuli.