Camil Raich Puyol in Abogados, Derecho Mercantil, Derecho Empresarial Socio Fundador • Raich Lopez Diez Aug 24, 2016 · 2 min read · 1.5K

LEY CONCURSAL. Puede haber segunda oportunidad para los avalistas.

Es muy triste tener que iniciar una conferencia sobre la Ley Concursal con abogados de toda Europa -me sucedió hace unos meses- manifestando que 95 de cada 100 empresas que inician un procesode concurso de acreedores acaban en liquidación -cierre de la compañía- . Con esta información, parece difícil concluir que la actual ley reguladora de los procesos de insolvencia, respeta la finalidad de ayudar a viabilizar las empresas con dificultades económicas.

Pero parece que si analizamos, casi diría que con el afán de quien espera la materialización de un sueño imposible, podríamos ahora sí, encontrar alguna cuestión positiva en la última reforma de la ley, y ello sería en el proceso denominado Segunda Oportunidad. Si analizamos con detenimiento dicha modificación, llego a la conclusión de que aconsejaría a los avalistas personas físicas (no sociedades) que hayan sido objeto de demandas de ejecución por entidades financieras o administraciones públicas por haber garantizado deudas de empresas o sociedades y que estén en situación de insolvencia, que vayan a ver a su abogado para que juntos revisen la Ley Concursal, básicamente el artículo 178 bis para comprobar si se cumplen los requisitos para que se les pueda perdonar la deuda que no pudieron satisfacer con la ejecución de sus bienes y poder salir de la situación de insolvencia y reincorporarse al mercado de trabajo.

Por poner un ejemplo, si soy una persona que avalaba el cumplimiento de las obligaciones de pago de una sociedad -normalmente de la que era socio y/o administrador- y que por circunstancias de la crisis acabó en concurso de acreedores o simplemente dejó de pagar sus deudas por no tener dinero para cubrirlas, lo normal es que las entidades financieras hayan presentado a su vez demandas contra mí por la deuda avalada y ello haya supuesto situarme en una difícil situación, probablemente con anotaciones preventivas de embargo sobre mis bienes y una parte del salario embargado. La situación injusta se produce porque no tan solo perderé mi patrimonio, sino que además, como nunca podré pagar la totalidad de las deudas, nunca dejaré de ser insolvente, por lo que no podré tener ni cuenta bancaria, ni patrimonio, quedando al margen del mercado de trabajo.

Para intentar solucionar mi situación, el proceso que normalmente seguiré será cumplimentar dos procesos distintos y consecutivos. En primer lugar solicitar el acuerdo extrajudicial de pagos, que es un procedimiento de concurso de acreedores extrajudicial en el que un mediador profesional intentará acordar con los acreedores un aplazamiento y una reducción de la deuda. Será difícil que ese proceso tenga éxito pues mi actividad no generará el dinero necesario para pagar la deuda. Como consecuencia deberé iniciar un segundo proceso que será el concurso de acreedores en el que se me ejecutará la totalidad de mi patrimonio (normalmente mi vivienda y otros bienes) que normalmente solo servirá para pagar parte de la hipoteca y yo seguiré debiendo la parte de la deuda no satisfecha con la venta de los bienes incluidos en mi patrimonio y por lo tanto seguiré siendo insolvente seguramente toda mi vida.

Pero parece que esto ha cambiado desde la promulgación de La Ley de mecanismo de Segunda Oportunidad. Con esta nueva regulación empieza a tener más sentido presentar un concurso de acreedores de una persona física, pues en mi situación, lo normal será que como avalista, no tenga actividad económica, por lo que no tendré trabajadores, ni tendré deudas importantes con entidades financieras más allá de la deuda hipotecaria (que en este caso quedará cubierta por el propio valor de la finca) y normalmente el concurso no será calificado como culpable, pues era un mero avalista que garantizaba una deuda de una sociedad. Además los gastos del procedimiento concursal no serán muy altos por lo que podrán ser satisfechos con la venta de los bienes. En esta situación, se cumplirán los requisitos establecidos por la mencionada Ley de mecanismo de Segunda Oportunidad, por lo que se producirá el perdón de las deudas no cubiertas por la venta -liquidación- de los elementos que integrarán mi patrimonio y podré salir de la situación de insolvencia e intentar rehacerme económicamente, pues podré reincorporarme al mercado, sin tener miedo de que me embarguen la cuenta o el patrimonio que pueda adquirir en un futuro, fruto de las deudas anteriores,pues se habrán extinguido.

Es evidente que generalizar siempre es malo y que cada situación es singular y debe analizarse con detalle, pero mi pretensión solo es que los avalistas revisen su situación a la luz de la nueva normativa a fin de poder verificar si cumplen los requisitos y pueden mejorar su situación personal venciendo y dejando en el olvido de una vez por todas la calificación de insolvencia y también que podamos decir que la ley concursal sirve...al menos para los avalistas.


LEY CONCURSAL. Puede haber segunda oportunidad para los avalistas.


Camil Raich Puyol

Abogado y socio

Raich Lopez&Diez