ATANDO CABOS SUELTOS - EL AZAR IMPOSIBLE

                                                     

                                                            

                                           ATANDO CABOS SUELTOS - EL  AZAR  IMPOSIBLE

Si, como dicen muchos científicos, la vida comenzó hace millones de años de manera espontánea y por azar, vale la pena analizar los primeros sucesos que necesariamente debieron ocurrir para que esa vida fuera posible.

En primer lugar, la célula primigenia tendría que haber evolucionado rápidamente para poder formar entradas que captaran alimento y luego construir una especie de aparato digestivo que recogiera lo útil y rechazara lo demás, con el fin de transformarlo en la energía que le permitiera subsistir. Y todo esto, en un espacio de tiempo muy corto, antes de que dicha célula muriera. Además, esta primera célula, en el corto espacio de su existencia, habría tenido que aprender por sí misma a dividirse y transmitir la información acumulada a su descendencia, para que no se acabase con ella su especie primigenia. Si hubiese sido el azar el que comandó todos sus pasos evolutivos, mientras va probando el resultado de cada uno de ellos seguramente esta primera célula elemental moriría. Además, faltaría por determinar lo más importante e inexplicable: ¿de dónde ha sacado esta célula primigenia la capacidad de ser autónoma que llamamos VIDA? ¿Cómo pudo esta primera célula dar los pasos evolutivos que hemos mencionado antes, si no tenía vida? Porque la vida sólo puede llegar cuando un organismo está completo para poder sobrevivir.

A comienzos de los años 50 del siglo pasado, un biólogo norteamericano llamado Stanley Miller empezó a hacer experimentos con el fin de crear vida. Introduciendo en un recipiente de cristal algo de metano, amoníaco e hidrógeno, para simular la atmósfera primitiva de la tierra hace 4 millones de años, llenó de agua el recipiente, simulando los océanos, y luego aplicó pequeñas descargas eléctricas equivalentes a los rayos primitivos y manteniendo todo a la temperatura adecuada llegó a observar que el matraz comenzó a llenarse de una sustancia viscosa y rojiza. Miller enc