Carlos Pérez-Grueso Gómez in Profesores de tango, Estudiantes y Universitarios, Profesores y educadores Director Relaciones con los Equipos NutriCare • Programas Nutricare, S.A. May 5, 2019 · 2 min read · 1.4K

Los líos de las herencias y el Príncipe de Viana

Los líos de las herencias y el Príncipe de Viana  El príncipe don Carlos de Viana. Autor: José Moreno Carbonero. Museo del Prado de Madrid

Este cuadro de José Moreno Carbonero (1860-1942) fue pintado por el artista malagueño con tan solo 21 primaveras. Logró con él la primera medalla, casi olímpica, en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1881. Ya sabéis que en ese período, en España, nos iba mucho lo histórico y este personaje, de novela, se prestaba mucho a despertar la curiosidad de quién lo observa y conoce.

 José Moreno le representa recostado, abatido, con los ojos mirando sin mirar, con la vista perdida, rodeado de libros, ya que era un amante del conocimiento y sosteniendo un legajo, quién sabe si el testamento de su madre, Blanca de Navarra. Y no sería raro, ya que le birló, el trono de Navarra su propio padre, Juan II de Aragón. Hay que decir, por decir algo en favor de Juan, que cuando se niega a entregarle el trono de Navarra a su hijo, aún no era rey de Aragón. Ese cargo lo ostentaba  su hermano Alfonso el Magnánimo.

Juan II, venía de la rama Trastámara, la misma que Isabel la Católica. Esta rama, en Castilla, arrebató el trono a Pedro I de Castilla, llamado El Cruel o El Justiciero, depende de  quien lo cuente, detractor o partidario. Si queréis que  resuma lo de Pedro I, es muy simple, todo comenzó por  un lío de faldas y cuernos de su padre Alfonso XI. Esta es una historia en que muere hasta el apuntador y que merece un capítulo especial.

La historia de España podría haber cambiado de manera radical de haberse producido de otra forma. Blanca de Navarra había dejado por escrito en su testamento que su hijo Carlos heredaría los derechos a la corona Navarra y que si ella fallecía antes que su esposo sin sucesión, don Juan debería abandonar Navarra, pues era extranjero. 

Como apunte aparte, hay que decir que Carlos fue el primero que utilizó el título de Príncipe de Viana, regalo de su abuelo, Carlos III el Noble. Lo normal es que un abuelo regale al nieto una bicicleta, un tren eléctrico, un balón de fútbol,  un toma 5 euros y cómprate lo que quieras, pero este abuelo, decidió regalarle todo un título principesco. ¡Para que luego digan que los abuelos no se rompen la cabeza con los regalos de sus nietos!. 

¿Por qué digo que la historia de España podría haber cambiado?, porque Fernando el Católico, futuro esposo de Isabel la Católica, era hermanastro de Carlos de Viana. Su padre, Juan II, se casó, tras la muerte de Blanca de Navarra, en segundas nupcias con Juana Enríquez y, de esa unión nació Fernando, posteriormente llamado el Católico. Por lo tanto, era el hermanastro pequeño de Carlos y no habría heredado el reino de Aragón. ¡Y más aún! Carlos pretendió casamiento con Isabel la Católica, a lo que se negó, de nuevo, su padre. 

Pero los hechos son los hechos y Juan II se hizo el sueco, hizo oídos sordos o como queráis llamarlo. El caso es que, no hizo ni caso, y siguió ejerciendo como rey de Navarra. Esto provocó que Carlos se enfrentara con su padre ¡No es para menos! ¡No es que le quitaran la tostada, es que le quitaron la corona!. Eso sí, para contentarle, le nombró Lugarteniente general del reino. ¡Vaya premio pudiendo tener lo máximo!

El problema se enquistó y se crearon dos bandos, los Beamonteses, nombre que viene del valedor de Carlos, Juan de Beamont, gran prior de la Orden de San Juan de Jerusalén en Navarra y los Agramonteses, bando nobiliario de los Agramont y partidarios de Juan II. Fue una guerra civil que también enfrentaba a los pobladores de los Pirineos, beamonteses, y a los de la llanura Navarra, agramonteses. 

El caso es que Carlos, tras múltiples vicisitudes, perdió y acabó encerrado, lo que avivó la guerra civil de Navarra y el levantamiento de Cataluña en 1460. Se llegó a decir que su muerte fue por envenenamiento de su madrastra Blancanieves, PERDÓN, su madrastra, la reina Juana Enríquez.

Lo bueno de su encarcelamiento, que tuvo todo el tiempo del mundo, hasta su muerte, para escribir las Crónicas de los Reyes de Navarra. La escribió hasta que llegó a su abuelo, Carlos III el Noble. Se ve que ya no  tenía el ánimo de seguir luchando por su corona, ¡o era muy humilde!.

Para más INRI, su hermanastro, Fernando el Católico, Invadiría Navarra y sería absorbida por Castilla en 1512, apoyado por los beamonteses. ¡Así es la vida!



Ignacio Orna (Nacho) May 5, 2019 · #2

Se ve que de casta le viene al galgo @Carlos Pérez-Grueso Gómez por que Fernando impidió que reinara su hija Juana. Una película estupendísima que trata sobre las intrigas contra Juana es "Locura de amor" dirigida en 1948 por Juan de Orduña.

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Angel Aguado López May 5, 2019 · #1

Gracias por tu artículo. Con tu permiso añado un par de notas que complementan tu magnífica crónica sobre Moreno Carbonero.

El pintor fue amigo de Benito Pérez Galdós, que lo cita, junto a Joaquín Sorolla en su novela “Halma”, sobre la que se inspiró Buñuel para filmar una obra de arte: “Viridiana”. En el relato galdosiano, ambos pintores están tomando en el antiguo Hospital General (actual Museo Nacional y Centro de Arte Reina Sofía) unos apuntes al carboncillo (Moreno Carbonero) del personaje Nazario Zaharin (Nazarín, novela de Galdós, personaje interpretado por Francisco Rabal en la pelicula de Buñuel del mismo título. Rabal también actuó en Viridiana), el sacerdote iluminado y atolondrado que acompañado por dos conversas deslumbradas por su locura acomete una cruzada personal y espiritual por los pueblos más desfavorecidos del oeste de Madrid en aquella época: Alcorcón, Móstoles, Villamantilla.

Galdós también frecuentaba el estudio de Emilio Sala, otro grande de la pintura española de la segunda mitad del siglo XIX, que tiene varios cuadros colgados en el Prado. Modelo de Emilio Sala era Lorenza Cobián, que fue amante de Galdós y la madre de su única hija reconocida por el escritor (corren leyendas de que Galdós tuvo más de diez hijos, pero son eso, leyendas. Es cierto que tuvo infinidad de amantes, algunas ocasionales a las que compraba su amor).

Hay que ir al Museo del Prado y apreciar la excepcional pintura española del siglo XIX: Casado del Alisal, Rosales, Antonio Gisbert, Dióscoro Puebla, Muñoz Degrain, Martín Rico, Carlos de Haes, los Madrazo: José, Federico, Raimundo, Fortuny, etc., etc., etc.

Ángel Aguado

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