Carlos Pérez-Grueso Gómez en Estudiantes y Universitarios, Profesores y educadores, Museos Director Relaciones con los Equipos NutriCare • Programas Nutricare, S.A. 7/10/2018 · 2 min de lectura · 3,1K

Un cuadro de leyenda para una historia que le hubiera encantado a Allan Poe

Un cuadro de leyenda para una historia que le hubiera encantado a Allan Poe              La leyenda del rey monje de Casado del Alisal. Museo del Prado de Madrid

También podría ser un capítulo sangriento de Juego de Tronos. ¡Mira, ya tienen hasta la localización! ¡Eso que se ahorran! 

Aunque este cuadro pertenece al Museo del Prado, físicamente se encuentra depositado en el Ayuntamiento de Huesca. Fue pintado en 1880 por el palentino José Casado del Alisal. Excelente pintor historicista que refleja de manera dramática la famosa leyenda. Si os fijáis con detenimiento, las caras de los nobles que se agolpan en la escalera ante la dantesca escena, presidida por el rey, muestran diversidad de sentimientos, pasando de la rabia y venganza del primero, al horror, la indignación, el miedo, la repulsa del resto. Aprovechad el enlace al cuadro  del Prado para disfrutar de los detalles de los trajes.

Se dice que la persona que se encuentra pegada a la columna de la derecha es, su amigo, Gustavo Adolfo Becquer. Gracias a Casado del Alisal que realizó una colecta entre sus amigos, se pudieron editar sus obras y podemos disfrutar de la obra del genial poeta.

La historia cuenta que, al tercero de los hijos de Sancho Ramírez, le tocó, "por falta de vitalidad de sus hermanos mayores", -se murieronllevar la corona de Aragón. Hasta esa fecha, Ramiro estuvo dedicado a la iglesia, primero como monje en el monasterio francés de San Ponce de Tomeras y, posteriormente, "por enchufe" abad de San Pedro el Viejo (Huesca) y, "cargando aún más la potencia"  pasó a ser obispo de Roda. 

Tan tranquilo estaba el hombre con sus cosas y, no se le ocurre otra cosa a su segundo hermano, Alfonso I el Batallador, que morirse, pero, no de cualquier manera, sino liándola parda. No se le ocurrió otra cosa que ceder su reino a las órdenes militares de los Templarios, los Hospitalarios y a los caballeros del Santo Sepulcro. Como podéis imaginaros, a  los nobles no les hizo ni pizca de gracia ya que perderían bastante en el cambio, así que apoyaron a Ramiro, de apelativo El Monje, tercer hijo de Sancho Ramírez. Pensaron  que, al haber estado tantos años en monasterios sería fácil de manejar. Realmente así fue. Tuvo grandes dificultades para manejar el reino, teniendo que hacer frente a bastantes trifulcas, llegando a un punto en que no sabía cómo conducir la situación. En este punto límite en que se encontraba, envió un mensajero al abad del monasterio de San Ponce de Tomeras pidiéndole consejo. El mensajero le transmitió al abad, que se encontraba en el huerto, las dificultades en que se encontraba su rey y  éste, se limitó a cortar unas coles que sobresalían de las demás, diciéndole el abad al mensajero que le transmitiera lo que había visto. 

Las entendederas de Ramiro II, también llamado el Rey Campana, le llevaron a discurrir que aquellos levantiscos nobles debían desaparecer e ideó una trampa convocando a Cortes en Huesca para mostrarles una gran campana cuyo sonido se escuchase por todo el reino. ¡Vaya si lo consiguió! . La tradición cuenta que quince cabezas cortaron y las pusieron en círculo, poniendo en el centro y en alto la cabeza del nunca mejor dicho, cabecilla.

La historia nos cuenta que este rey monje, para asegurar la gobernabilidad de reino y asegurar la sucesión, se casó con la noble francesa Inés de Poitou, una viuda que había demostrado facilidad para "embarazarse". De esta unión, nació "la famosa Petronila". Digo lo de famosa porque, parte de los líos que actualmente tenemos vienen de ese lejano 1137. El rey monje prometió a su hija de UN AÑO, al conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV.

Una vez cumplida su misión, el rey se retiró a sus quehaceres eclesiásticos, su mujer a un convento y el conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV fue el administrador de la Casa de Aragón, pero, nunca rey, título que, hasta su muerte, fue mantenido por "el rey campana".

Como veis amig@s, decisiones del pasado pueden afectar, y mucho, a realidades del futuro.


#3 Gracias Esther. Se podría hacer un programa del estilo del "Sálvame" referido a la historia y al arte. Yo creo que tendría aceptación.
Un saludo

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#4 Muchas gracias Aitor. El arte y la historia no tienen, por fuerza, ser aburridas. Además, siempre hay anécdotas que lo acercan al lector y que dan giros a la historia inesperados.
Un saludo

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Aitor Vacas Carrillo 7/10/2018 · #4

Muy bueno👌👌👌, me ha encantado la manera en como lo cuentas. Felicidades, gran post!

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Excelente relato histórico. Muy interesante y ameno . Así deberíamos estudiar la historia.Gracias Carlos

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Paz🐝 Hueso Luque 7/10/2018 · #2

Fantástico!!

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Ignacio Orna (Nacho) 7/10/2018 · #1

Me encantan estas historias de la Historia que las hacen más entendible.

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