Carlos Romero Garcia en Comunicación y Periodismo, Escritores, Recursos Humanos Administrativo 8/11/2016 · 1 min de lectura · +600

Esa pausa en tu parada

En el paseo tan activo y tan dinámico, pueden aparecer momentos en los que hay que frenar. Se puede frenar para organizar tu propia cabeza, se puede parar también para cambiar de dirección e incluso se puede parar para contemplar y alterar en caso necesario el ritmo de ese camino ya labrado.

1- En el momento que paramos para ordenar la cabeza, es para sanar sanar y poner en orden todo lo que acontece tus actos propios o los de otros, viene bien para aclarar ciertos puntos en los que tu mismo puedes alterar tanto que puedes ser el espectador de las propias reacciones que implica ese cambio. La serenidad y la determinación hacen visible la conclusión a donde quieres llegar. 

2- Si necesitamos cambiar la dirección, vemos un estallido en nuestra cabeza que nos hace reaccionar del error o futuro errores que tiene tu convicción. Por lo tanto esa parada tiene que ser dirigida a varios sentidos y varias posibilidades que alternan nuevos caminos. En todo caso es una modificación necesaria para el arraigo de tus propias ideas o sueños, una parada a tiempo te ahorra tener que lamentarte. Hay riesgos que se deben correr si se toman ciertas decisiones.

3- Esta parada te hace ver bien el ritmo con que debes afrontar tu dirección, no cabe más duda modificar ciertos aspectos, para determinar la continuidad de tu voluntad y tu propia decisión, es un modo que ves acertado, con esa parada quieres pisar mejor y adornar más por tus conocimientos y experiencia dicho camino.

Esa pausa en tu parada


"El segundo en que te recreas y auto examinas, te hace ser mas precavido y acertado"