Carolina Fernandez Serna en Gestión del Conocimiento Empresarial, Profesores y educadores, Educación y Formación Gestora independiente de proyectos de formación y tecnologicos 17/5/2016 · 1 min de lectura · +600

La maldición del conocimiento


En un sencillo juego se dividió a los participantes en dos grupos, unos era los repiqueteadores y otros los oyentes. El primer grupo recibía una lista de 25 canciones conocidas, como el “cumpleaños feliz” o himnos conocidos. De entre las cuales debían escoger una y repiquetear, es decir, dar golpecitos en la mesa con el ritmo de la canción frente a un oyente. Este último debía adivinar la canción, y no tenía acceso a la lista de canciones.

Lo que hizo que el resultado fuera merecedor de una tesis, fue el hecho de que se le preguntaba a los repiqueteadores que predijeran las probabilidades de que los oyentes adivinaran correctamente la canción. Pronosticaron un 50%.

La tarea de los oyentes en este juego era bastante ardua. Se repiquetearon 120 canciones, de las cuales los oyentes adivinaron solo el 2,5%, es decir, 3 canciones de 120.

En el experimento, los repiqueteadores se quedaron pasmados cuando descubrieron lo mucho que les costaba a los oyentes descubrir la melodía. Se quedaban mirándolos, pensando quizás, cómo se puede ser tan estúpido.

Se trata de “la maldición del conocimiento”. Los repiqueteadores oían la canción en su cabeza, porque tenían esa información, lo cual, les hace imposible imaginar lo que es no disponer de ese dato. Mientras repiquetean no se dan cuenta que los oyentes solo escuchan golpes aislados y no una canción…

Esto se repite en nuestro alrededor en todo momento. Entre directivos y ejecutivos, entre profesores y alumnos, escritores y lectores, políticos y votantes…

En resumen, creemos que cuando hablamos lo estamos dejando todo claro, tal y como lo pensamos, pero ¿Que le llega a la otra persona? Seguramente, menos de la mitad que le hemos dicho. (¿2,5% tal vez?)

(Elisabeth Newton se doctoró en Psicología con el estudio del juego que se describe aquí y sus sorprendentes resultados.1990. Stanford )