Cristina Ballester Martínez en Técnicos de RRHH, Selección de personal Técnico de selección • ETT 17/12/2018 · 1 min de lectura · 13,7K

Mi propósito

Despido el 2018. El año se escurre entre nuestros dedos y yo me despido hasta que hayamos saludado al 2019.

La llegada de un nuevo año siempre trae consigo propósitos, ideas, valentía que quizás antes no encontrásemos.

Pero para mí lo mejor es ese momento en el que le das al pause a tu vida y le dedicas una mirada al lugar donde comenzaste el año que ya se va. Así me hago consciente de lo mucho o poco que ha cambiado mi vida, de los aprendizajes que he cosechado y de aquello que aún debo intentar cambiar.

Mirando atrás, encuentro que hace más de un año escribí en este blog sobre el modo de plantearse una entrevista de trabajo.

Titulé a aquel post "La cita de tu vida" e intenté dejar de manifiesto la importancia como candidatos de saber venderse, dándole a la otra persona lo que desea de nosotros.

Lo escribí estando en un momento vital muy distinto al de ahora. Sin trabajo, de entrevista en entrevista. La maleta cargada de negativas y la autoestima firme gracias, únicamente, a quiénes nunca dejaron de confiar en mí.

Un año después, estoy lista para abordar la otra cara de la moneda.

He pasado tanto tiempo siendo candidata, e incluso aún lo soy, que conozco bien el peso que sientes cuando te sientas frente a un seleccionador.

Cargas sobre tus hombros los nervios del primer impacto, la responsabilidad de salir airoso de la situación. Bombardean tu cabeza los miles de consejos aprendidos, ensayados cientos de veces.

Te martirizas con no olvidar sonreír mientras tratas de parecer sereno. Te piden naturalidad pero sin sobrepasarse. Tranquilidad pero que no llegues a parecer pasota.

Demasiadas normas para un momento en el que los nervios juegan en contra en una partida que nadie puede permitirse perder.

Pero... ¿Y la otra parte? ¿Qué ocurre con la persona que se encarga de realizar la selección?

Ahí en su mesa. Juzgando. Decidiendo sobre algo tan vital que puede suponerlo todo para el otro. Quizás sienta nervios, pero también es posible que lo que va a preguntarte a ti sea el pan de cada uno de sus días.

Por supuesto, tú que seleccionas personal, tienes la responsabilidad de hacer bien tu trabajo, de encontrar al mejor candidato. Y ¿ya está?

Un paso más

Para muchas personas que se dedican a los RRHH su labor termina ahí. Pero si eres de los que piensan así, deberías seguir leyendo...