Cristina Ballester en beBee en Español, Oficios y profesiones, Escritores Community manager 10/10/2016 · 1 min de lectura · +800

Pan y circo

Dicen los entendidos que la historia es cíclica, que se repite. Y, en relación a ello, hay una ley karmática que habla de que aquello de lo que no aprendes nada, sigue repitiéndose hasta que obtengas la lección que necesitas.

Me han venido estas dos afirmaciones a la mente estos días, aunque es algo repetitivo en mi vida, al ver ciertas realidades que se suceden en nuestra actualidad. Vi hace unas jornadas, un vídeo que se ha convertido en viral.

En el vídeo en cuestión aparecen manifestaciones por parte de los ciudadanos en distintos países, y los motivos que las provocaron. Se veían cientos de ciudadanos en las calles de Islandia e Inglaterra, pidiendo dimisiones a su Gobierno por su implicación en los papeles de Panamá, protestas multitudinarias en Francia por los recortes laborales que deseaban aprobar sus mandatarios; y en último lugar aparecía España.

Cientos de personas se agolpaban y gritaban, pancartas en mano, pero no protestaban. No se quejaban por las altas tasas de paro, ni por los innumerables casos de corrupción en nuestra política, ni siquiera por la posible vinculación de miembros de la casa real en asuntos, digamos, "poco legítimos". No.

El motivo por el que habían decidido concentrarse, a voz en grito, y sin miedo a la climatología era hacer ganador a uno de los personajes que habitan la casa del programa televisvo Gran Hermano Vip.

Ese es el resumen de nuestra sociedad. Pero no es el único ejemplo. ¿Cuántas personas han decidido tomar un café en un bar y han escuchado la típica discusión de barra sobre fútbol? Señores que pelean encarnizadamente sobre la venta de un jugador, la ineptitud de un entrenador, o el penoso espectáculo que ofreció el sábado pasado este o el otro equipo.

Históricamente se empleaba un proceso psicológico para tener al pueblo calladito y sin quejarse. "Al pueblo pan y circo" afirmaban los emperadores de la Antigua Roma, más tarde fue la religión la que permitía controlar a la plebe ante la amenaza de un infierno inexpugnable del que ningún pecador podría escapar.

Ahora es el fútbol y la telebasura los que cumplen la función, el ciclo histórico se repite. Que no piensen por sí mismos, que no se quejen, que llenen las redes sociales de tuits quejándose por que hoy no se emite mujeres, hombres y viceversa.

Y así vamos. Entre partidos de fútbol y cotilleos pasa la vida de un alto porcentaje de la población, sin plantearse más allá, dejando que recorten nuestros derechos, sin quejas, sin gritos, sin manifestaciones. Sólo salir a la calle para que gane Pepito Pérez un programa que no genera empleo, no impide el tráfico de influencias de la clase política, no ayuda a que después de tres meses tengamos un Gobierno. No vale para nada, pero cumple su labor. Silenciar a las masas, que no piensan por sí mismas, que consumen aquello que se les pone en el plato, sin plantearse que existe una carta en la que se podría y se debería poder elegir.

Y tú, ¿te conformas también con pan y circo?

Nota: Este no es un artículo nuevo. Lo escribí hace unos meses y fue publicado en el Diario de Castilla La Mancha (http://www.dclm.es/opiniones.php?id=2418)Pan y circo


Belen Robles 10/10/2016 · #4

#1 #2 Me resisto a creer que "seamos" un país de mediocres. Somos un país que arrastra muchas carencias y peculiaridades educativas que quizá en otros paises no se han dado. Hay que tener en cuenta que hace menos de 100 años el 40% de la población española (50% en el caso de las mujeres) era analfabeta. Que durante el franquismo la escuela fue más un instrumento de propaganda y de adoctrinamiento político y religioso que un medio lugar dónde impartir conocimiento útil para progresar. Que hasta 1970, año en que se implanta un sistema de becas para lograr la igualdad de oportunidades, el acceso a la Universidad estaba limitado a los hijos de las clases más pudientes y que ahora mismo tenemos una de las tasas más altas de abandono escolar que parece que no preocupa a nadie....este bagaje es el que ha creado una generación de mediocres que se empeñan en perpetuar esta mediocridad para que ningún "listo" les pueda desplazar de su pedestal.

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Roberto Solé Azuaga 10/10/2016 · #3

Me gusta el fútbol, odio con mucha fuerza la programación de Telecinco y creo que este país tiene un problema, no de sociedad, sino de cultura. Durante mi vida, que no es mucha, he practicado varios deportes, como son fútbol sala, balonmano y fútbol americano y sigo la NFL y el fútbol y me gusta. El problema no reside en ser aficionado a ciertos deportes y verlos, el problema reside en lo que hay en las estanterías, si es que en la casa en cuestión hay estantería. Soy de los críticos, que critica y aborrece esta sociedad basada en programación basura. Creo que si, se ha anestesiado a parte de la sociedad con la telebasura y se permite porque interesa, ya que mientras se denigran intelectualmente, no molestan a un sistema político podrido.

La venta de libros escritos por ves a saber quien y que se ponga el nombre de una persona sin oficio ni beneficio, que como diría aquel, 'se hizo famosa por tocarle la chorra a un torero' es de traca. Pero vamos más allá. Que personajes absurdos como Wiggeta o El Rubius lancen libros y se vendan quiere decir que tenemos otra generación de personas que serán muy a mi pesar, deshechos sociales. La culpa es de las editoriales, que ya no apuestan por nuevos escritores que tienen escriben textos de calidad, solo se busca el dinero y por esto mismo tiran 100.000 libros de estos personajes, ya que son beneficios en cantidades ingentes.

Si, hay un aborregamiento social importante, pero interesa a muchos que esto pase y cuidado con ser una voz discordante, mucho cuidado, porque tu opinión puede salirte cara, ya que puedes terminar siendo un marginado de la sociedad. Aunque, no se vosotros, pero prefiero ser una persona marginada por la sociedad, por leer libros de verdad o por preferir gastarme el dinero en la entrada de un museo en vez de en dos cubatas un fin de semana cualquiera. Que bien se vive siendo un marginado.

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Cristina Ballester 10/10/2016 · #2

#1 Tiene toda la razón. Somos un país mediocre que dejamos que el talento se escape a otros países, que nos vanagloriamos cuando bajan los índices del paro aún a sabiendas de que es un dato falso. Basado en la hostelería en la que muchos jóvenes titulados recalan por no tener otra alternativa.
Somos mediocres porque no peleamos, no salimos a la calle, nos dejamos llevar, dejamos que nos atonten con partidos de fútbol y reality shows, mientras en casa no hay un plato caliente para comer.
El problema es cuando no te dejas llevar por esa rueda de mediocridad e intentas ir contra el sistema. Al igual que ocurría en el libro 1984, al final no queda más que amar al Gran Hermano.

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Javier beBee 10/10/2016 · #1

@Cristina Ballester, te aconsejo que leas este artículo :

"El triunfo de los mediocres", del periodista David Jiménez. Empieza así:

Quizá ha llegado la hora de aceptar que nuestra crisis es más que económica, va más allá de estos o aquellos políticos, de la codicia de los banqueros o la prima de riesgo. Asumir que nuestros problemas no se terminarán cambiando a un partido por otro, con otra batería de medidas urgentes o una huelga general. Reconocer que el principal problema de España no es Grecia, el euro o la señora Merkel. Admitir, para tratar de corregirlo, que nos hemos convertido en un país mediocre.

Ningún país alcanza semejante condición de la noche a la mañana. Tampoco en tres o cuatro años. Es el resultado de una cadena que comienza en la escuela y termina en la clase dirigente. Hemos creado una cultura en la que los mediocres son los alumnos más populares en el colegio, los primeros en ser ascendidos en la oficina, los que más se hacen escuchar en los medios de comunicación y a los únicos que votamos en las elecciones, sin importar lo que hagan. Porque son de los nuestros. Estamos tan acostumbrados a nuestra mediocridad que hemos terminado por aceptarla como el estado natural de las cosas. Sus excepciones, casi siempre reducidas al deporte, nos sirven para negar la evidencia.

Mediocre es un país donde sus habitantes pasan una media de 134 minutos al día frente a un televisor que muestra principalmente basura. Mediocre es un país que en toda la democracia no ha dado un presidente que hablara inglés o tuviera mínimos conocimientos sobre política internacional.

Seguir leyendo en:

http://davidjimenezblog.com/2012/02/28/el-triunfo-de-los-mediocres/

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