David Navarro López en Lifestyle, Teachers Service Technician • Fawema GmbH 17/2/2019 · 5 min de lectura · 3,1K

Reflexiones de Conchita: La figura paterna

Reflexiones de Conchita: La figura paternaSegunda entrega de las Reflexiones de Conchita.

David: Conchita, ¿qué piensa usted de la figura paterna? ¿Es realmente necesaria? Y si es así, ¿cómo debería ser?

Conchita: Criar un hijo es una tarea suficientemente difícil como para, irresponsablemente, prescindir de cualquier ayuda disponible, y una parte muy importante es la figura paterna, aunque no la única. Abuelos y familiares en general, el entorno social de la familia, los profesores…todos pueden tener influencia en lo que ese hijo será en el futuro.

David: Ya, pero la realidad es que, en el caso de España, hay más de 2 millones de hogares que son monoparentales, y de esos, en el 80% de los casos es la madre la que cría a los hijos sola.

Conchita: ¡Claro!, ¡Y así nos va!. ¿O es que tu no ves que tipo de niños están subiendo?

Malcriados, dictadores y maleducados…

Me da la risa cuando veo a una madre en el súper preguntando a su hijo de 7 años que va a querer para cenar. ¿Qué demonios sabrá ese niño de lo que debe o no debe comer?

El otro día leí de una tal Eva Millet algo con lo que estoy totalmente de acuerdo

“La familia no es una democracia. Hay una jerarquía. Claro que los hijos tienen derechos, pero no podemos estar preguntándoles todo el tiempo, dándoles la responsabilidad de qué van a cenar, qué se van a poner o si se quieren duchar. Se pregunta todo porque así somos más guays y más democráticos, pero no hace bien”
Eva Millet

David: ¿Y qué tiene que ver eso con la figura paterna?

Conchita: ¿Qué? David, pareces tonto. ¡A ver! Si una persona sola, sea hombre o mujer, ha de trabajar, mantener su casa, y criar a su hijo (o hijos) está claro que algo se va a quedar por hacer. Y luego esa persona querrá algo de tiempo para sí misma, ¿o no?

Hacer que un hijo lleve una vida ordenada y sana es un trabajo duro que exige atención contínua. Por eso es un trabajo de dos, como mínimo.

David: O sea, que usted cree que para criar a un hijo hace falta un hogar donde estén presentes las dos figuras. ¿Donde deja eso a la gente que se separa?

Conchita: Buena pregunta.

Mira, hay parejas en las que uno de los dos no hace su parte. Eso tampoco se vale, y entonces poco importa si están separados o no.

Que los padres estén separados, no significa necesariamente que a ese hijo le vaya a faltar nada. Si colaboran entre ellos, (los padres), aunque vivan separados, pueden aportar cada uno su parte de igual manera. El problema es que eso no sucede a menudo, y cada vez menos.

David: ¿…?

Conchita: A ver: La raíz del problema está mucho antes del nacimiento del hijo. Vamos a dejar de lado los hijos no deseados, que de eso, si quieres, hablamos en otra ocasión.

Los hijos no deciden nacer. Son otros que toman esa decisión por ellos. Lo que hay que ver, es por qué lo hacen.

Hay demasiado egoísmo hoy en día, como si eso fuese una virtud. Las mujeres quieren tener hijos para sentirse “realizadas”. Ellas. Y el niño ¿Qué? Tener hijos debería ser un acto de amor altruista. Los padres altruistas tienen hijos altruistas.
Conchita.

Cuando se hace por un motivo egoísta, y el niño lleva una semana sin dejarte dormir porque le están saliendo los dientes, ahí ya se acabó lo de la “realización”, y el niño pasa a ser una carga, algo molesto que sacarse de encima.

David: Bueno, pero independientemente de los motivos, se puede criar bien a un hijo si no le falta de nada y está bien alimentado.

Conchita: ¡Que va¡ Todo eso es lo de menos. Te contaré una historia real.

En un orfanato, había un bebé que crecía y se desarrollaba mucho mejor que todos los otros. Ganaba peso cada día, lloraba muy poco, al contrario, era feliz. Los médicos no se lo explicaban, porque recibía la misma atención y cuidados que los demás.

Una noche, un médico de guardia vio una cosa que lo dejó atónito.

La mujer que limpiaba la sala donde estaban todos los niños, cuando terminaba de limpiar, cogía en brazos a ese niño, que estaba en la última cuna de la sala, lo abrazaba y besaba, lo acunaba y le cantaba bajito hasta que se dormía. Luego lo dejaba en la cuna y se iba. Así todos los días.

David: Ya, pero por lo que me dice, para eso no hace falta la figura paterna, ¿no?

Conchita: Los niños son muy perceptivos. Cuando aún están en el vientre de su madre, perciben si la madre está intranquila, y eso se le transmite al bebé.

Del mismo modo que cuando llega el marido a casa, y la mujer se alegra de verle, el marido le muestra cariño, eso también se le transmite.

Los niños criados con biberón se desarrollan más lentamente que los que son amamantados. Los médicos creían que era por las defensas de la madre, pero eso no es todo.

La tierna conexión que tiene lugar entre madre y bebé cuando es amamantado, donde el bebé percibe de su madre su olor, su latido, sus caricias, sentirse amado, eso es lo importante.

Prueba a tratar a un bebé con brusquedad, y verás que se pone a llorar enseguida.

Por eso hace falta la figura paterna.

Cada olleta necesita una tapadoreta.

“Estamos de acuerdo que fisiológicamente una madre necesita a un padre para muy poco.
La madre es el motor de la familia. Pero es el padre el que da la estabilidad, dándole su apoyo.”
Conchita.

David: ¿Qué consejo les daría a las madres que se enfrentan a criar a su hijo solas?

Conchita: Que se hagan con un buen hombre, que los hay. No hace falta que sea guapo, o culto, o rico. Pero que sea cariñoso y firme, que es lo que mamá y el niño necesitan.

David: Pues ya me dirá usted dónde buscar esos hombres ideales. Como si fuera fácil.

Conchita: Es que el error es buscarlos.

Sólo atraemos y nos sentimos atraídos por nuestros iguales.

Si una madre es como debe ser, cumple su parte como madre y mujer, es sólo cuestión de tiempo.

Dime antigua si tú quieres, pero desde el principio de los tiempos, ha habido un orden establecido en las familias. El hombre trabajaba, era el cabeza de la familia, lideraba, la madre cuidaba del marido, de los hijos y de la casa, ¡Ojo! Por este orden.

Y los hijos hacían lo que los padres decidían. Y punto. No había dudas ni discusiones.

David: O sea, el hombre manda y la familia obedece. Un poco retrógrado, ¿no?

Conchita: No exactamente.

En mis tiempos, en público, el hombre decía lo que había que hacer. Pero en privado, era la mujer la que tenía la sartén por el mango, y lideraba tomando las decisiones.

El hombre decía lo que había que hacer, pero era la mujer quien lo decidía.

En la familia era ella el motor. Los hombres no están capacitados para llevar adelante una casa. Esto siempre ha sido así y siempre será. Pero lo que una mujer no puede hacer, es faltarle el respeto al hombre o ridiculizarlo por ello.

A una mujer no le hace falta imponer su criterio por la fuerza, porque el hombre, que no tiene, por genética, la inteligencia emocional suficiente, lo que no quiere son problemas. Si la mujer es capaz de sugerir con amor y respeto una solución, él la adoptará alegremente, incluso pensando que se le ha ocurrido a él.

Y la apoyará hasta las últimas consecuencias, tomando la delantera en esa decisión. En eso si que los hombres nos superan a las mujeres. Son más decididos y valientes.

David: Es decir, que el destino de la mujer es manipular al hombre, y el del hombre ser manipulado

Conchita: Bueno, eso puede pasar si no hay amor de por medio.

Pero un matrimonio no es un concurso de a ver quién manda aquí.

A ver, esto lo entenderás.

En un equipo de fútbol, quien es más importante: ¿el portero, el delantero, el entrenador o el que cuida el césped? 

TODOS son importantes, todos necesarios. Algunas tareas tienen más reconocimiento público, pero eso es todo. Nadie sabe cómo se llama el que cuida el césped, pero como no haga su trabajo, nadie va a jugar al fútbol. Es igual de importante, aunque más humilde. Nada de lo que avergonzarse, al contrario. Mientras haga su labor bien, nadie se mete con él, es libre.

Yo tuve una buena vida con estos principios. Me sentía plena, y respetada. Estoy orgullosa de haber criado a mis hijos como lo hicimos con mi Pepe, al que cuidé con amor hasta el fin.
No veo yo hoy en día muchas mujeres que puedan decir lo mismo.
Conchita.

David: ¿Y donde queda el derecho de las mujeres a realizarse laboralmente?

Conchita: ¡Ya estamos otra vez con lo de realizarse! De esto ya hablamos el otro día.

Que una mujer trabaje para echar una mano en la economía es algo que hoy, con lo mal que está todo, es muchas veces necesario.

Pero de ahí a ocupar el lugar de un hombre laboralmente hay un mundo.

Ya te dije que no se quien les ha metido en la cabeza a las mujeres que para ser plenas, han de tener un buen trabajo.

Los únicos que se benefician son las empresas, que reciben el mismo servicio por menos dinero. Pero son las familias las que pagan el pato.

Cuidar de tu marido, de tus hijos y de tu casa, ser mujer, es el más digno y respetable de los oficios. Y el más difícil. Algo imposible para un hombre.

David: Entonces, ¿qué es lo que el hombre aporta en la crianza de un hijo?

Conchita: Amor, respeto y ejemplo.

Los niños sólo responden a eso. Ni a las órdenes ni a los castigos.
El amor los hace receptivos. El respeto mutuo entre los padres, hace que ellos respeten a su vez a los padres, y que busquen su ejemplo.
Conchita

Los niños buscar ser queridos primero, respetados, y luego siguen el ejemplo de quien les ama.

¿Por qué crees que muchos jóvenes se unen a pandillas callejeras?

Porque no han recibido el tipo de amor que esperaban de sus padres. Les dieron de comer y todos los caprichos, si. Les llevaron al dentista. Vale. Pero no conocieron el amor, el respeto y el ejemplo. Y eso lo buscan equivocadamente en las pandillas, donde reciben un sentimiento de identidad, si son lo suficientemente “machos” se les respeta, y tienen a quien seguir. Bingo.

Darían su vida por la pandilla.


David: Es decir, ¿los padres han de mostrar respeto a los hijos también?

Conchita: Es imprescindible. Pero no te equivoques.

A un niño se le falta el respeto cuando se espera de él cosas que no le son debidas.

Un niño no es quien decide lo que come o lo que se pone.

Tiene derecho a ser querido y jugar

No hay peor falta de respeto para un hijo, que preguntarle si quiere más a Papá o a Mamá.


Tiene derecho a ser feliz, lo que no incluye presenciar discusiones entre sus padres.

Para un hijo, el tándem Padre-Madre debe ser una unidad indivisible y complementaria entre sí. Cada uno tiene su función, pero ambos van a una, y no hay dos autoridades. Es una autoridad compartida. Si percibe división o incluso enfrentamiento, es una catástrofe para él.



A su amor por ambos padres, se le plantea tener que tomar un partido, y rechazar al otro. Lo más probable es que al final rechace a ambos, por obligarles a decidir. Los sobornos en forma de regalos o permisividad no mejoran el asunto, porque los dejan sin lo que más necesitan:

Saber cuál es su lugar, como he dicho antes, con amor, respeto y ejemplo.

A algunos padres les parece que “ser modernos o democráticos” es permitir que los hijos presencien desavenencias.

Se olvidan que los hijos aún necesitan aprender que la diversidad de opiniones y las desavenencias, pueden existir, como también las capitulaciones y las reconciliaciones.

Hay personas que no aprenden eso en toda su vida. ¿Cómo esperar que un hijo entienda eso?

David: Pero eso es especialmente difícil en los casos en los que una madre separada busca otra pareja. ¿Cómo se concilia eso?

Conchita: Para un niño, el concepto de “padre biológico” es algo que no puede entender.

Su padre será quien le muestre esas tres cosas que te he dicho.

El hombre que la madre elija ha de saber que madre e hijo son “un pack”.

O lo acepta o más le vale a la mujer buscar en otra parte.

David: Eso que usted dice, no hay muchos hombres que lo vayan a aceptar

Conchita: Depende. Yo conozco casos de todo tipo.

Lo que no funciona es que al hombre que ha de ocupar la figura paterna, no se le dé la oportunidad de hacerlo plenamente.

Lo peor que le puede ocurrir a un niño, es verse en la posibilidad de poderle decir al hombre, “tú no eres mi padre”, y que su madre tome partido por el hijo, desautorizando al hombre.

Y ante eso, estoy de acuerdo, pocos hombres lo aceptarían, y si lo hacen…mal vamos.

Independientemente de quien sea el padre biológico, si los hijos perciben el concepto que te he dicho del Tándem, puede que al principio intenten rebelarse.

Pero al final, lo que ellos quieren es lo que ya te he dicho: sentirse amados, respetados y tener a quien imitar.

Aquí la madre ha de ejercer especial cuidado en que el resto de familiares entiendan, acepten y apoyen a su nueva pareja y las funciones que le son debidas.

El hijo ya habrá tenido suficientes problemas habiendo visto el proceso de separación de su madre. Tiene derecho a ser feliz, y familiares metiendo cizaña en una nueva relación no muestran amor respeto o ejemplo al hijo, sino todo lo contrario.

Que de todo he visto en esta vida.

David: No parece fácil

Conchita: No lo es. Una se puede equivocar con el padre de la criatura. Pero cometer el mismo error dos veces es ser tonta. Ya que se ha equivocado una vez, más le vale elegir mejor la figura paterna que le hace falta a su familia. Su vida dejó de ser de ella sola desde que fue madre. Lo de ser madre y padre a la vez, y tener una nueva pareja como si fuese soltera de nuevo, no funciona.

Y ha de buscar pareja no para ella sola, sino para su unidad familiar a la que le falta dicha figura. Con todas las consecuencias, que es la única manera de volver a ser feliz.

David: Para la próxima vez, me gustaría saber su opinión de la figura de los hijos.

Conchita: Cuando quieras


Crédito de las imágenes de cabecera: M.G.Mooij




David Navarro López 20/2/2019 · #9

#6 Cierto, Clau, no me habia dado cuenta.

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David Navarro López 20/2/2019 · #8

#7 Gracias Maria, estamos en ello...

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Maria Merino 20/2/2019 · #7

Wow!! me encanta,, por favor @David Navarro López, más historias de Conchita, ella habla con sabiduría.

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Clau Valerio 20/2/2019 · #6

Y comentarlo también!! reitero, ella me encantaaaa!!!

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Clau Valerio 20/2/2019 · #5

#3 Sí !!!, tuve la oportunidad de leerlo!!! gracias!! @David Navarro López.

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David Navarro López 19/2/2019 · #4

#1 Thank you for reading and commenting.
Obvious things like assigning wrong tasks or missing our goals are things that much people mistake. Luckily for me, I got in a regular basis the wisdom of Conchita, who after seeing a lot on her life, has a clear mind about things we, with such indigestion of information of nowadays, miss to see.

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David Navarro López 19/2/2019 · #3

#2 Gracias Clau, ten por seguro que se lo diré. Viste su primer post? https://www.bebee.com/producer/@david-navarro-lopez/reflexiones-de-conchita-machismo-y-feminismo
No tiene desperdicio

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Clau Valerio 19/2/2019 · #2

Me encantaaaaaa!!!! GRACIAS POR COMPARTIRLO!!! dile que soy su fan. @David Navarro López. Un beso para ambos de mi parte.

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