David Navarro López en Lifestyle, beBee en Español Service Technician • Fawema GmbH 12/1/2019 · 5 min de lectura · 2,2K

Reflexiones de Conchita: Machismo y Feminismo

Reflexiones de Conchita: Machismo y FeminismoConchita es una venerable anciana, oriunda de una aldea de la España profunda, con la que tengo el privilegio de conversar a menudo, y su sorprendente claridad de ideas haría enrojecer a muchos “expertos”. 

A la edad de 12 años, sin más estudios que la educación que sus padres le dieron, tuvo que emigrar a la gran ciudad para buscarse la vida, en una España esquilmada por la guerra. Siempre ha conducido su vida fiel a elevados principios morales, amante esposa y madre de dos hijos, que en el ocaso de su vida, continúa ávidamente informándose de todo. 

Me parecería profundamente egoísta quedarme para mi solo la sabiduría que recibo de ella, por lo que he decidido compartirla aquí, aún a sabiendas que a ella, modesta como es, no le parece que sus opiniones sean nada del otro mundo: Para ella, es “lo normal”.

Como sea que la cantidad y diversidad de su sabiduría daría para escribir un libro, lo estoy agrupando en posts temáticos, a los que llamaré las “Reflexiones de Conchita”

Machismo y Feminismo

David: ¿qué opinión le merece lo que está pasando con el fenómeno de violencia machista, y el reciente giro que partidos como Vox están dando al asunto?

Conchita: El problema no es el machismo o el feminismo: es la decadencia del modelo familiar. En primer lugar, el modernismo nos ha hecho creer a las mujeres que criar hijos y cuidar del marido y del hogar son labores “inferiores”, y que para que una mujer se sienta “realizada”, tiene que poder acceder al mundo laboral con los mismos derechos que un hombre.

David: ¿Y no es así?

Conchita: En toda mi vida no he conocido un hombre que tenga lo que hay que tener para llevar adelante un hogar, hijos, y cuidar a su marido como lo hace una mujer. Y encima trabajar echando horas, como una servidora, para llegar a fin de mes. De “labores inferiores”, nada.

Con mi marido, que en paz descanse, luchamos toda la vida codo a codo por salir adelante. Él tenía dos o tres trabajos, en algunos trabajábamos juntos, y de vuelta a casa, también compartíamos lo que había que hacer en casa.

David: Entonces, ¿le parece que los hombres deberían hacer más en casa?

Conchita: Depende. Cuando veo algunas amigas mías, en la flor de la vida, que se pasan la tarde viendo seriales, comiendo golosinas, reciben a sus maridos sin arreglar y en chándal “porque están más cómodas” y luego esperan que ellos se planchen la camisa del día siguiente, pues la verdad, si fueran mis hijas les …(aquí, Conchita se muerde la lengua, resopla…y sigue)

Y encima, ves a esos hombres, como borregos, bajando la cabeza, mientras ellas les descargan su frustración.

Aún me acuerdo con ilusión cuando mi Pepe salía de trabajar, hecho polvo, y aún tenía humor para traerme unas campanillas (flores), y nos íbamos con unos bocadillos de tortilla al cine. A pesar de que él era bachiller (estudios secundarios) y yo era una pueblerina, nunca me hizo sentir inferior, al contrario.

No había diferencias de opinión en las cosas, ni discusiones amargas. Se decidía lo que era lo mejor para la familia, y ambos trabajábamos al unísono para conseguirlo. No habían opiniones individuales, sino compartidas. No era “tú” o “yo”. Era “nosotros”.

David: Eso es muy bonito. Pero ahora no lo hay. ¿Por qué?

Conchita: Cá! Muy fácil!. El problema es que las mujeres de hoy cambian más de hombre que de bragas. Se abalanzan sobre el primer tonto que se les pone a tiro, y corren como locas a “juntarse”, para salir de casa y sentirse “realizadas”

Al poco, se dan cuenta que se han equivocado, y vuelta a empezar. A veces tardan más de la cuenta, y se van cargando de hijos, que son los que a la postre pagan el pato.

David: Si, pero, ahora esto ¿cómo se arregla?

Conchita: Pues volviendo a lo de toda la vida. Yo conocí a mi Pepe en un baile. Un baile de verdad, ¿eh? No esa porquería decadente de hoy de alcohol y drogas hasta altas horas de la madrugada. Era un hombre educado, con estudios, aseado…y bailaba de maravilla.

Después de eso, me estuvo cortejando por meses. Cuando me tuve que volver al pueblo para ayudar en la cosecha, me escribía cartas todos los días. Todos. A veces, dos en un día. Era la risa, porque el cartero del pueblo, que venía con una burra a traer el correo, decía que tenía más correspondencia que el alcalde.

Como que no estaba claro si iba a volver a la ciudad o quedarme en el pueblo, agarró una Vespa desvencijada, y por las carreteras de mala muerte que había entonces, se presentó en el pueblo. Ahí tuvo que aguantar todos lo bromazos que los brutos del pueblo le quisieron hacer, los primeros mis hermanos. Pero él aguantó estoicamente. Y se ganó el respeto, cariño y admiración de mi familia, que duró hasta el fin de sus días. Ese respeto aún sigue, aunque ya hace diez años que mi Pepe no está.

Los principios fueron duros. Vivíamos en un ático con humedad, que compartíamos con su madre. Y trabajábamos como locos. Pero siempre juntos, en todo. Cuando después de 6 años, me quedé embarazada de mi primer hijo, decidimos buscar un piso más amplio (sin suegra) y sano.

Nos trasladamos, y al poco se nos unió mi suegra. Era una mujer difícil, pero con paciencia por mi lado, y el apoyo y firmeza de mi Pepe por otro, conseguimos una convivencia bastante aceptable.

La conclusión de todo esto es que la vida es dura. No se puede hacer frente a ella “con los platos por fregar”. Si una persona no está plenamente formada, y no sabe lo que quiere, no está preparada para empezar una relación. Y si lo hace, será un fracaso.

Hoy la gente se piensa que como el mundo va más rápido, las relaciones lo han de ser también. Ahí está el error. Hace falta tiempo para formarse uno mismo, y luego, para conocer a alguien lo suficiente para luego construir un hogar conjunto. Y para todo eso hace falta tiempo. No existen atajos. El amor, si no es puesto a prueba, no se sabe si es amor o un “calentón”.

David: ¿Qué piensa de los hombres?

Conchita: Que son más tontos que las mujeres. A un buen hombre, si lo tienes bien satisfecho en la casa, en la mesa y en la cama, nunca se moverá de tu lado.

Me da la risa cuando algunas mujeres se exclaman porque sus maridos les son infieles. Esas, son más tontas que ellos. Cualquier mujer puede, sin recurrir a la fuerza, y sin despeinarse, dominar a un hombre con esas tres cosas. El caso es que eso también es un error.

La vida de pareja no se trata de dominar al otro, que uno mande y el otro obedezca. Se trata de ir a una. Lo demás, viene solo.

David: ¿Que me dice de esos niños que se comportan como gamberros?

Conchita: Que los padres no hacen su trabajo. Está todo del revés. Los profesores temen a los alumnos. Los padres sirven a los hijos. Las madres hacen de padre y los padres hacen de madre.

Así no hay manera. De qué sirve que una mujer, para sentirse realizada, deje su hogar y la educación de sus hijos en manos de extraños o de las “pantallitas”, y escasamente poder pagar a la chacha de turno. Más le valiera quedarse en casa a criar a sus hijos como corresponde. Se lo ahorraría en mucamas, colegios y sicólogos. Y al final, tendría unos hijos bien criados. Porque si dejas un hogar en manos de un hombre, lo llevas claro.

David: ¿Usted no está de acuerdo con la igualdad entre hombres y mujeres?

Conchita: Es que no somos iguales. Las mujeres podemos hacer cosas que los hombres ni sueñan.

El colectivo de mujeres se ha enfangado, tontamente, en una lucha que siempre va a perder.

No se trata de que las mujeres puedan demostrar que son iguales que los hombres, como si ellas fueran inferiores. Es que los hombres deberían demostrar que son superiores, que no lo son ni lo serán.

En esa lucha, se han metido en un campo extraño a ellas dominado por las reglas de los hombres, a demostrar no se qué, ni porqué.

Que pongan a un hombre a llevar un hogar y a criar los hijos, y a los seis meses estará llorando en un rincón pidiendo un sicólogo. Porque ellos no tienen cualidades como la abnegación, la empatía o el amor tan desarrolladas como las mujeres, indispensables para el hogar, pero inútiles en el mundo laboral.

Por eso, es una tontería intentar equiparar hombres y mujeres, mediante el intercambio de roles. Cada uno, por naturaleza, está preparado diferente.

Lo que sí debería ser como mínimo igual, es el respeto mutuo por el rol del otro.

David: Entonces, ¿dónde está el fallo?¿porque ésta desigualdad?

Conchita: Toma, muy fácil! Porque ahora parece que lo único que vale es el dinero. Y como el mundo laboral es de los hombres, pues ahí tienes.

Para los primitivos, que los hombres trajesen caza a la cueva no lo era todo. Eran las mujeres las que mantenían el hogar caliente, las provisiones listas, las pieles curtidas y los hijos criados. No eran superiores el uno respecto al otro. Esto ha sido así por miles de años. Ahora no lo vas a cambiar, así de golpe, ¿no te parece?

Ganar dinero es sólo una pequeña parte de todo lo que hace falta para tener una unidad familiar, que es en definitiva la base de nuestra sociedad.

Si la unidad familiar está en decadencia, la entera humanidad, peor.

David: Para terminar, ¿qué piensa de la violencia machista y del movimiento feminista?

Conchita: Violentos siempre los ha habido. En mis tiempos, si un hombre le levantaba la mano a su mujer, sus hermanos, primos, la familia, en fin, le ponían las peras a cuarto al hombre. No le quedaban ganas de volver a intentarlo. Y se llevaba con discreción. Si la cosa trascendía, lo más probable es que al violento se le acabasen los amigos de golpe. “Poco hombre serás si te atreves con una mujer. Atrévete conmigo, cabrón”, solían decir. Y de ahí a ponerle una cara de hostias, había un paso.

Si la cosa no se remediaba, la mujer solía volver a casa, y el hombre quedaba en el ostracismo. 

No se le acercaban ni las ratas. “Ese, el que pega a las mujeres, que se pudra ahí solo”, decían.

Ahora, que cada uno va a lo suyo, las mujeres no tienen ese soporte.

Por eso, insisto en que la decadencia en las familias es la que ha generado esto, y volver a lo de antes es el único camino, no las leyes.

Pero el respeto empieza por uno mismo y una misma. Y luego hacia los demás. Si una mujer es íntegra y se respeta a sí misma, ya no entra en riesgo de ir con un hombre que no la va a respetar.

Tengo que decir que a veces veo, horrorizada, muestras de una falta de respeto total por parte de las mujeres. El otro día, en la cola del súper, una mujer le estaba hablando tan mal a su hombre, que yo misma le hubiese atizado. Y a una persona, sea hombre o mujer, no se le habla así. Tarde o temprano se devuelven, y como los hombres tienen más fuerza, pues ahí tienes. He visto muchas mujeres que con el pretexto de querer “la igualdad”, maltratan a sus maridos verbalmente en público, así se creen que son más fuertes.

En fin, cada uno en su casa que haga lo que quiera. Pero así vamos mal. Menos reclamar nuestros derechos, y más cumplir con nuestros deberes.

Los derechos de las mujeres y el movimiento feminista están bien, pero llevan las de perder si primero no cumplen con sus deberes, y se ganan el auto respeto primero.

Como digo, violentos ha habido siempre. Pero las mujeres antes éramos más cautas, y no nos metíamos en relaciones si no lo teníamos bien claro. Y si no, ahí estaba nuestra familia y amigos para hacernos ver dónde nos estábamos metiendo, y les hacíamos caso. Ahora, no digo tanto.



Great Buzz 🐝🐝🐝🐝

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David Navarro López 15/1/2019 · #11

Igualmente, feliz año y mis mejores deseos.
En cualquier caso, producer es siempre mi primera opción, y luego comparto en otras redes.
He estado un poco incativo, porque me "lié" con otro proyecto, pero lo he dejado aparcado. Bebee "me pone" más.

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gracias @David Navarro López por compartirlo en beBee y mis mejores deseos para este año. Abrazo

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Paul Walters 15/1/2019 · #9

@David Navarro López Wonderful piece , thank you

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Lo voy a compartir en Linkedin, en Twitter y en Facebook, a ver si se rompe alguna de las redes.

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Clau Valerio 15/1/2019 · #6

Análisis profundo con la sabiduría !! es genial!!! gracias por compartirnos "las reflexiones de Conchita". @David Navarro López saludos.

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David Navarro López 14/1/2019 · #5

#4 Yes, indeed would be a best seller.
No surprises about the low amount of looks/comments. English speaking community is more participative. This is why I prefer to publish in English. Maybe I should publish it in English, but I did it in Spanish because this is a trending topic in my country now.
There are some mistakes in translating which are diminishing some strength and important matters. (@Javier 🐝 beBee) probably because I am using her particular language, which sometimes is not "academic Spanish"

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Dear @David Navarro López- this is truly a buzz that you wrote from the depth of your heart. You mentioned in the buzz that "As the amount and diversity of their wisdom would give to write a book, I'm grouping it into thematic posts, which I will call the "Reflections of Conchita". Well, the book with the wisdom the lady has should be a bestseller.
I want to share some of the wisdom in this buzz. What great insights and challenging ones too they are!
And above, you see those men, like sheep, lowering their heads, while they discharge their frustration.
There were no individual opinions but shared. It was not "you" or "me". It was "us."
There are no shortcuts. Love, if it is not put to the test, it is not known if it is love or a "heater".
I am surprised that this buzz has less than 10K views.

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