DELICIOSAMENTE RURAL en El Blog de la Salud, Healthy Living, Writers Gerente • Deliciosamente rural S.L. 27/2/2018 · 2 min de lectura · +400

La “Economía rosquilla” no admite un bocado a medias


A comienzos de año leí una entrevista a la economista británica Kate Raworth (*). La entrevista estaba publicada en la revista que Triodos Bank, referente en la banca ética, hace llegar a sus clientes de forma periódica.

Raworth, compartía en ella los mensajes claves de una teoría económica a la que denomina “Economía rosquilla”, y que también recoge ahora la edición en castellano de su libro Economía rosquilla: 7 maneras de pensar la economía del siglo XXI.

En este post, me gustaría destacar algunas ideas que me parecieron muy interesantes como revulsivo a nuestras mentes que, encasilladas en el siglo XX ¡o incluso en alguno anterior!, sin duda necesitan formular nuevas ideas para afrontar los retos sociales y económicos del siglo XXI

Para los que no nos conocéis todavía, os adelanto que @deliciosamenterural, tiene debilidad por la repostería natural, así que eso de “rosquilla” nos toca la fibra, ¡jaja!, si bien aquí el símil sea obviamente metafórico. La rosquilla de su analogía es una divertida metáfora para un desafío muy serio y urgente ante el que nos encontramos.  Una manera diferente de presentar el asunto en el desarrollo de esta tragicomedia de la humanidad en evolución o involución (¡SOS!) sobre un escenario llamado Planeta Tierra.

Para ser capaz de transmitir con rigor algunos conceptos básicos, he decidido transcribir parte de sus comentarios así como algunas preguntas y apuntes que la persona que entrevista decide destacar.

Paso entonces a compartir estas reflexiones empezando por el gráfico que resume su planteamiento:

La “Economía rosquilla” no admite un bocado a medias

"La economista, argumenta que nuestra actividad económica debería desarrollarse en el espacio situado entre una base social y un techo ecológico. La base de la “Economía rosquilla” son las necesidades sociales y su techo los límites ambientales. En la práctica, esto significa que todo el mundo debe tener acceso a los bienes básicos —comida, vivienda y salud— pero dentro de los medios y recursos disponibles en el planeta. Un reto importante pero no imposible.

Para conseguir este objetivo nuestra ambición pasaría por desarrollar actividades que sean distributivas y generativas desde su origen

¿Qué quiere decir con “distributivas desde su origen”?

“Normalmente hablamos de redistribución de riqueza que ya se encuentra en manos de un grupo pequeño de personas. Esa es la esencia del modelo económico del siglo XX: redistribución de ingresos a posteriori por medio de impuestos progresivos y otros mecanismos. El concepto distributivo del siglo XXI consiste en diseñar nuestras actividades de tal forma que el valor se comparta desde el principio, en vez de redistribuir después.

Y no hablo solo de dinero, sino también de tierras, empresas y medios para generar ingresos. ¿Qué va a ocurrir con la propiedad de la tecnología, quiénes serán los propietarios de nuestros robots? ¿Qué hacemos con nuestros conocimientos? ¿No tendría sentido que las ideas innovadoras procedentes de investigación financiada con fondos públicos fueran accesibles para todo el mundo?

La esencia del reto, por tanto, consiste en reinventar la forma en que creamos valor en nuestra economía para compartirlo desde el principio. Para ello se pueden pensar formas alternativas de propiedad de las empresas, como las cooperativas. Otra forma de integrar la idea de valor compartido en el diseño es renunciar a congelar el valor en patentes y, en vez de ello, permitir que circule libremente como bien común. De este modo, las ideas circulan socialmente y los investigadores pueden usarlas y ampliarlas. Otra manera más sería trabajar con monedas locales que conectan y empoderan nuevas iniciativas.”

“El concepto distributivo del siglo XXI consiste en compartir valor desde el principio, en vez de redistribuir a posteriori”

¿Qué es una economía generativa?

Ha llegado a parecernos normal que una empresa concentre sus esfuerzos en generar un único tipo de valor: beneficio financiero con el que, además, se quedan la propia empresa y sus accionistas. Esa es en gran medida la mentalidad del siglo XX: ¿cuánto dinero puedo sacar de mi aventura empresarial? Este modelo se podría describir como una economía extractiva, una sobreexplotación que extrae recursos valiosos de la comunidad.

El modelo generativo del siglo XXI parte de una idea diferente. La cuestión ahora es: ¿cuántos tipos de valor puedo integrar en el diseño de mi empresa para asegurar la devolución de valor a la sociedad y el medio ambiente?

Como empresa, ¿por qué trabajar únicamente para reducir tu impacto negativo en el medio ambiente, si con el mismo esfuerzo puedes generar un impacto positivo? En vez de limitarte a reducir la emisión de gases de efecto invernadero, genera energía renovable y compártela con tu entorno. Lo mismo se puede aplicar al ámbito social, donde las empresas podrían contribuir activamente al bienestar de sus barrios o comunidades."



(*) La economista Kate Raworth se ha centrado en promover un cambio de mentalidad para hacer frente a los retos sociales y ecológicos del siglo XXI.
Raworth es investigadora sénior en el Instituto de Cambio Medioambiental de la Universidad de Oxford, donde imparte el Máster de Cambio y Gestión Medioambiental. También es asociada sénior del Instituto Cambridge para el Liderazgo en Sostenibilidad.



DELICIOSAMENTE RURAL 27/2/2018 · #6

#5 @Adela Garcia ¡¡¡Jajaja!!! ¡Pues eso!
¡¡Stop plastic please!!

+1 +1
Adela Garcia 27/2/2018 · #5

Por supuesto @DELICIOSAMENTE RURAL!!! La bolsa del pan dentro del cesto, y me enfado si la frutera me pone cada fruta en una bolsa de PLÁSTICO, no quiero ninguna, quiero que pese la fruta y me la ponga en el cesto sin bolsa. ¿Para que llevo yo el cesto? ¿Para que me lo llene de PLÁSTICO? NO!!!

+1 +1
DELICIOSAMENTE RURAL 27/2/2018 · #4

#3 @Adela Garcia Sí, claro... Eso de cambiar el chip a nivel institucional o empresarial no es baladí. La "maquina" burocrática y financiera es pesada y lenta para los cambios pero como bien dices, todo puede empezar por un paso... y de abajo a arriba...
De momento solo abrirse a la idea de pensar en beneficios en un sentido mas amplio: más allá del puramente económico, y platearse la contribución que podemos hacer a priori (desde el principio) y no a posteriori (cuando nos sobre, ¡si nos sobra!) puede cambiar muchos matices en nuestro enfoque de negocio por pequeño que sea. ¡Doy fe que tú lo haces!

+1 +1
Adela Garcia 27/2/2018 · #3

Lo de la rosquilla a mi me parece una idea estupenda, pero difícil que lo acepten empresas, gobiernos, en los que solo prima la escalera de beneficios. Responder con pequeños gestos, esta en nuestras manos, lleva el cesto de la compra y no uses bolsas de plástico!!

+1 +1

La "ECONOMÍA ROSQUILLA". Aprender a crear riqueza es aprender a compartirla. Gracias. Lo hago Zumbarrr!!!

+1 +1