Eduardo Fuentes en estilo de vida, Ocio y estilo de vida 11/6/2018 · 2 min de lectura · ~100

Vivir la vida como la aventura que es

Vivir la vida como la aventura que es

Aunque la situación económica de España va mejorando poco a poco, todavía sigue siendo complicado, para la mayoría de las familias, llegar tranquilamente a final de mes. Para aquellos que, aun teniendo la suerte de tener nómina, les cuesta apurar los últimos días de cada mes, con un bolsillo muy liviano y una cuenta corriente con pocos dígitos. Y, todavía más, si surgen algunos gastos imprevistos que no sabemos cómo solventar. En estos casos, los minicréditos pueden ser una solución para estas circunstancias puntuales. 

Los microcréditos no gozan de buena fama, pero, como tantas otras cosas, es cuestión de responsabilidad. Si antes de recurrir a ellos, echamos cuentas y comprobamos que, sí entra dentro de nuestras posibilidades, devolver lo prestado en cómodas cuotas y sin perjuicio para la economía familiar sino lo contrario, que es para lo que están concebidos, no habrá ningún problema. Los problemas surgen de la falta de sensatez y de previsión.

Si la vida fuera fácil, no tendrían sentido las metas, los objetivos, la voluntad, la perseverancia. La vida, simplemente, dejaría de ser una aventura. Los obstáculos, los contratiempos que van surgiendo, nos sirven para probarnos a nosotros mismos, nuestra capacidad, nuestra fuerza y nuestro valor para seguir adelante. Unas veces, será un obstáculo económico, otras, sentimental, de salud, laboral... Y todo esto debe servirnos como aprendizaje, en lugar de lamentarnos con las famosas preguntas sobre ¿por qué me pasa esto a m? o ¿qué he hecho yo para merecer esto?. Vamos a dejar atrás el victimismo y las quejas. La vida es acción, entonces, vamos a tomar acción. Vamos a lanzarnos de una vez por todas a la aventura de vivir. 

Ver todo lo que acontece en nuestra vida desde un prisma de colores y cargados de energía positiva y optimismo realista, nos abre caminos y vemos respuestas y soluciones. ¿De qué nos vale envolvernos en ese halo de pesimismo que vuelve todos los colores en negros y grises? ¿Sirve para algo lamentarse y no hacer nada para solucionar lo que se nos presenta? No, no sirve de absolutamente nada. 

Vamos a vivir la vida. Una frase bonita pero, si solo se queda en eso y en escribirlo en un estado de whatsapp, solo será eso, una bonita reflexión, cuya expresión máxima y sentido, nace y muere en cuestión de segundos.

El pensamiento positivo, algo de lo que tanto se habla últimamente, queda en la mayoría de las ocasiones relegado a un escrito, asistir a charlas, hacer ejercicios de meditación. Y, si, todo esto está genial, pero, es solo el primer paso a dar, lo siguiente, es llevarlo a la práctica. Se trata de vivir de acuerdo a lo aprendido, dejar atrás esos pensamientos negativos e infructuosos y acoger en nuestro interior esas nuevas formas de pensar que nos traerán situaciones y experiencias mucho más agradables y gratificantes.

Y, volviendo a la cuestión con la que hemos comenzado, vamos a aplicar esta filosofía de vida a ese contratiempo puntual que nos ha surgido. Tenemos un gasto con el que no contábamos, no tenemos el dinero disponible para afrontarlo. Muy bien, vamos a darnos el tiempo preciso para la preocupación y la lamentación. Todas las emociones, las positivas y las negativas, son parte fundamental de nuestra naturaleza humana. No es cuestión de recharlas, tenemos que sentir todas. La única diferencia es que, una vez que las hemos permitido expresarse, hay que salir de ese estado de tristeza, tomar aliento y empezar a buscar la forma de solucionarlo. 

Vivir la vida como la aventura que es, no significa dejar de tener los pies en el suelo. Así que, si nuestra cuenta corriente no admite ni un gasto más, una de las soluciones viables puede ser la de solicitar créditos rápidos, pero ¡ojo!, con cabeza. Son solo un medio puntual para solventar un imprevisto. Se trata, simplemente, de revertir una situación. Convertir una realidad complicada en algo sencillo. Ni más ni menos.