Lucía lnanta en Psicologia, Medios y Creativos, Historia 12/11/2018 · 3 min de lectura · 4,1K

Nuestra mente, ese yo misterioso que entendió Freud

"Tenía el mayor respeto por las autoridades de mi época, hasta que estudié las cosas por mí mismo y llegué a mis propias conclusiones." Sigmund Freud.

Sigmund Freud nace en 1856 en una familia judía y pobre de la República Checa, en la antigua Moravia. El niño más listo de clase se muda a Viena donde estudiará medicina en la Universidad. En sus primeros pasos y gracias a Darwin se adentra en el estudio el sistema nervioso de los peces.

A los 25 años no reprime ningún tipo de sentimiento ni emoción en las cartas que escribe a su novia, comentando incluso sus inicios en el consumo de cocaína y los beneficios que percibía. Lo que antes decían las cartas se ha perdido durante el tránsito a la tecnología. En 1885 Sigmund Freud se muda al París de la Belle Époque y se centra de lleno en la neurología. Aquí abrirá su primera consulta y tratará a una de sus primeras pacientes, Anna que padece traumas de infancia, buscando la solución a sus desórdenes nerviosos con técnicas de hipnosis.

Freud practicaba el autoanálisis y a raíz de la muerte de su padre comienza a analizar sus propios sueños. Sin hacer caso al poco rigor científico existente sobre los sueños, decide estructurarlos y llega así a los pensamientos oníricos, procedentes del inconsciente y que contienen los deseos y fantasías reprimidas (ya que el consciente no las considera "oportunas"). Estos pensamientos que se generan a lo largo de la vida, y son auto reprimidos (junto con posibles traumas posteriores), se almacenan en el inconsciente y pueden relucir de algún modo durante el sueño. Son lo que Freud llama "Deseos inconscientes reprimidos".


Además del sexo, la pulsión de muerte es el otro gran deseo de la mente humana, según Freud, tan importante de controlar como el primero.


Gracias a sus investigaciones Freud diagnosticó estrés postraumático a los soldados tras la primera guerra mundial. El psicoanálisis nace para tratar la histeria y la neurosis desde un punto de vista científico y su aplicación trata de conseguir hacer salir por la boca de los pacientes palabras que provengan del inconsciente. En un inicio Freud creyó encontrar una causa única al problema de la histeria nerviosa, el sexo, culpando a la represión religiosa y a la perversión, pero poco tiempo después rectificará al averiguar que la mente inconsciente también tiene algo que ver.


Friedrich Nietzsche: “Yo he hecho eso”, dice mi memoria.”Yo no puedo haber hecho eso”, dice mi orgullo y permanece inflexible. Al final la memoria cede.


De sus estudios y sus pacientes el médico concluye con la división de la psique humana en tres partes: el Ello representa al inconsciente, a la parte desconocida de la que se crean los sueños y las fantasías, el Yo (o Ego) que representa en su mayor medida al consciente, es el mediador entre la realidad y la psique (intenta domar al Ello) y el Superyó (o Superego) es el juez interior que representa las leyes y los valores morales y socioculturales (diferencia lo que es justo de lo injusto). Además el Superyó es el encargado de generar sentimientos de culpa u obsesiones cuando no se respeta. Para nosotros se puede resumir en el ángel y el demonio que asoman de vez en cuando por nuestra cabeza, el bien y el ¿mal?

Freud defendía fortalecer el Ego con el psicoanálisis.


Nuestra mente, ese yo misterioso que entendió Freud



"El Ego representa lo que llamamos razón y cordura, en contraste con el Ello que contiene las pasiones." Sigmund Freud


Sus grandes reflexiones le llevaban a hacerse preguntas como "¿a dónde va un pensamiento cuando se olvida?". No solamente es autor de citas como "Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla" o de conceptos como el de Lapsus que todos reconocemos como un "desliz verbal vergonzoso o revelador" porque provienen de deseos del inconsciente, además Sigmund Freud estudió minuciosamente las etapas sexuales desde la niñez. Bautizó como Complejo de Edipo, afirmando que él mismo lo padecía, como el sentimiento deseo que tiene un hijo por su madre, y la envidia que crea en su propio padre. Otro concepto freudiano es la "envidia del pene" que padecen las niñas frustradas por nacer sin pene.



"Cualquiera que despierto se comportase como lo hiciera en sueños sería tomado por loco."

  • ¿Por qué los sueños a veces son tan extraños? La absurdez y el sin sentido están determinados por la censura, que impide que los deseos se manifiesten de forma muy evidente. Es un intento de engañar a la censura. Cuanto más complejos, raros y alejados de la realidad, menor será la intervención de la censura. Freud lo llamó deformación onírica.
  • ¿Por qué olvidamos lo que soñamos? Por la censura y la represión.
    • Según Freud, la censura se muestra muy activa durante la fase de vigilia para evitar que las pulsiones afloren a la conciencia. Sin embargo, durante el sueño, su control se debilita y el deseo emerge en forma de imágenes oníricas.
  • ¿Los sueños angustiosos representan un deseo inconsciente? Sí pero la censura no actúa ya que la angustia se ocupa de interrumpir el sueño y dejar ocultos los contenidos.


Sus ideas siguen vigentes en la actualidad: "La civilización está permanentemente amenazada por la desintegración debido a la hostilidad primaria del hombre". La siguiente cita de Freud refleja una realidad innegable: "Los seres humanos son divertidos. Anhelan estar con la persona que aman pero se niegan a admitirlo abiertamente. Algunos temen mostrar siquiera la más leve señal de afecto por miedo. El temor de que sus sentimientos no sean reconocidos, o incluso peor, devueltos. Pero una cosa acerca de los seres humanos me intriga más aún, y es su esfuerzo consciente por estar conectados con el objeto de su afecto, incluso si los mata lentamente por dentro."

El neurólogo que afirmaba que contemplar las flores es sedante ya que no despiertan emociones ni conflictos, también tenía tiempo para el humor: "El objetivo del psicoanálisis es aliviar a las personas de su infelicidad neurótica para que puedan ser normalmente infelices".


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Ignacio Orna (Nacho) 13/11/2018 · #4

#2 Y tanto @Jose Vicente Soldevila Puchol que es necesaria. Recuerdo cuando a cierto paciente, le dijeron los médicos "Cuantos cuerdos de ahí fuera, quisieran estar tan locos como tu" y es que esa mal llamada por el $i$tema "CORDURA" va a Misa por ser Dogma de Fé.

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Ignacio Orna (Nacho) 13/11/2018 · #3

"La Mente, que es pendeja..." (J.C)

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En ocasiones un poco de LOCURA es necesario al rededor de tana CORDURA!!!

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