Enrique M. Rodriguez in IRONRIDERS, HR Generalist, Directores de RRHH GREAT PLACE TO WORK &LEARNING&DEVELOPMENT MANAGER • HOMESERVE Nov 20, 2019 · 3 min read · +100

Melodías Laborales/Worky Melodies: AMARAL: "MARTA, GUILLE Y LOS DEMAS"​ (Soluciones a la crisis)

Melodías Laborales/Worky Melodies: AMARAL: "MARTA, GUILLE Y LOS DEMAS"​ (Soluciones a la crisis)


(Letra al final del comentario)
https://www.youtube.com/watch?v=HPX-b6ZQD0s

Es triste ver el mecanismo “causa-efecto” descrito en esta canción: “el dinero se acabó, ya no hay sitio para nadie”. ¡Qué fácil ha sido encontrar oportunidades, proyectos, retos y espacios arropados bajo el aterciopelado manto del dinero en épocas de vacas gordas! Desaparecido el vil metal, se nos ha esfumado toda esperanza. Parece mentira, pero vivimos en unos tiempos en los que se habla de indignación, de reconversión, de recreación, de reinvención…aunque al final casi todo ello es coreado por el griterío popular con el consabido lamento de la “falta de medios” o de la “necesidad de más recursos”. En el fondo, no creemos en nosotros mismos tanto como aparentamos hacerlo y nuestra fe anda muy coja sin una muleta de sólida masa financiera.

La preguntita de marras de otra de las estrofas tiene su enjundia: “¿Dónde empieza y dónde acabará el destino que nos une y que nos separará?”. Es más que probable que sea la típica pregunta retórica insertada en la letra de una canción por un arranque del autor, limitado por la métrica y la rima. Probablemente no hay un fin premeditado en su inclusión, pero el destino es una fuente generosa de preocupaciones y de oportunidades en los tiempos que corren.

Desgraciadamente, la cuestión parece más premonitoria de lo primero que de lo segundo. Hemos encontrado más elementos del destino que nos separan, que de los que pueden unirnos. Nuestro entorno social se resguarda cada vez más en la culpa excluyente, en el furor opositor y en el cabreo estéril. Y lo peor es que en lugar de expresarlo de modo evidente, nos refugiamos en la responsabilidad, en la dignidad, en la defensa de lo más sagrado…No voy a elevarme mucho en el tono de mi comentario, pero en el mundo empresarial y en el social o tenemos un proyecto de vida COMÚN, en el que haya un destino COMPARTIDO alrededor del cual discrepamos para buscar los puntos de acuerdo, o llegaremos a lamentables escenarios ya conocidos con anterioridad.

Uno de ellos, que siempre me ha parecido especialmente lúcido, lo encontramos descrito en ese magistral y profético Ensayo de Ortega y Gasset: “La España Invertebrada”: ¿Es extraño que, al cabo del tiempo, la mayor parte de los españoles, y desde luego la mejor, se pregunte: para qué vivimos juntos? Porque vivir es algo que se hace hacia delante, es una actividad que va de este segundo al inmediato futuro. No basta pues, para vivir la resonancia del pasado y mucho menos para convivir. (…) ¿Qué nos invita el Poder público a hacer mañana en entusiasta colaboración? Desde hace mucho tiempo, mucho, siglos, pretende el Poder público que los españoles existamos no más que para que él se dé el gusto de existir. Como el pretexto es excesivamente menguado, España se va deshaciendo, deshaciendo…”

Ortega lo proyecta hacia España, pero si dirigimos el cristalino y el pabellón auditivo hacia nuestro panorama empresarial y económico, nos encontramos un escenario similar: parece casi ineludible en el mundo de las intenciones el formular que esto “sólo lo arreglamos entre todos” y que –por tanto- hace falta “aunar esfuerzos y voluntades” para llegar a “grandes acuerdos sobre un nuevo modelo”. La tozuda y contundente realidad del día a día posterior es que los agentes políticos, económicos y empresariales siguen siendo presas de su propio y particular interés, anteponiendo el cálculo miope de no ser los primeros en dar el paso y así poder ser tildados de culpables de la situación al corrosivo panorama que viven nuestras empresas, nuestros trabajadores y –sobre todo- todos aquéllos que comienzan a perder la esperanza hasta de ser empleables un día. La canción de Amaral es un canto de sirena invertido, que mueve la reflexión hacia ese “dónde” en el que empezará un nuevo destino.

La otra escena que refleja la canción no ayuda mucho. Es un despido salvaje y sin contrato previo y eso no es motivo de alegría. Las razones del “por qué” no habría que haberlas indagado en el momento del adiós, sino en el inicial. ¡Qué estado límite o qué irresponsabilidad sobre la propia vida hay que tener para trabajar sin contrato…y, encima, con un imbécil como jefe! Con tanto amigo que se apunta a la celebración, quizás alguno de ellos podía haber intercedido antes con algún consejo certero.

En fin, que familia y verdaderos amigos son el colchón emocional que hoy en día no son capaces de ofrecer todos aquéllos que –con dinero fresco- brindaban mil y una sofisticadas prestaciones carentes de fundamentos sólidos.

El que tiene un amigo, tiene un tesoro…aunque se quede sin trabajo y sin futuro

Marta me llamó
A las seis hora española
Solo para hablar, solo se sentía sola
Porque Seba se marchó de vuelta a Buenos Aires.
El dinero se acabó
Ya no hay sitio para nadie.
¿Dónde empieza y dónde acabará
El destino que nos une
¿Y que nos separará?
Yo estoy sola en el hotel,
Estoy viendo amanecer
Santiago de Chile se despierta entre montañas.
Aquí retoca la guitarra en la 304
Un gato rebelde que anda medio enamorao.
De la señorita rock and roll
Aun que no lo ha confesado eso lo se yo.
Son mis amigos en la calle pasábamos las horas,
Son mis amigos por encima de todas las cosas
Carlos me contó que a su hermana Isabel
La echaron del trabajo sin saber por que
No le dieron ni las gracias por que estaba sin contrato
Aquella misma tarde fuimos a celebrarlo
Ya no tendrás que soportar
Al imbécil de tu jefe ni un minuto más
Son mis amigos en la calle pasábamos las horas,
Son mis amigos por encima de todas las cosas
Son mis amigos.
Alicia fue a vivir a Barcelona
Y hoy ha venido a mi memoria.
Claudia tuvo un hijo
Y de Guille y los demás no se más nada.
Son mis amigos, en la calle pasábamos las horas
Son mis amigos por encima de todas las cosas
Son mis amigos...