Enrique M. Rodriguez in HR Manager, HR Generalist, Directores de RRHH GREAT PLACE TO WORK &LEARNING&DEVELOPMENT MANAGER • HOMESERVE Nov 25, 2019 · 3 min read · +100

Melodías laborales-Worky melodies / Pink Floyd: "Time"​ ("¡Es aquí y ahora!"​ 1'30'​'​)

Melodías laborales-Worky melodies / Pink Floyd: "Time"​ ("¡Es aquí y ahora!"​ 1'30'​'​)

https://youtu.be/-EzURpTF5c8?list=RD-EzURpTF5c8

(letra en inglés y castellano al final del comentario, de 1'30'' de lectura)

Time” es la cuarta canción del álbum “The Dark Side of the Moon”, de la banda británica Pink Floyd, editado en 1973. Reconocida por su apertura con alarmas de relojes. Es el único tema del disco en el que participan como compositores los cuatro miembros de la banda. La revista Guitar World situó el solo de David Gilmour en el número 21 de los 100 mejores solos de la historia.

Según parece, este tema está inspirado en las ideas y la experimentación de Roger Waters sobre el tiempo: la vida no se trata de prepararse para lo que viene, sino de tomar control de tu destino. Hasta aquí, nada que objetar. Experimentamos en carne propia que una cosa es decirlo y predicarlo y otra muy distinta es llevar la convicción a nuestra vida diaria. Poner pies y ojos a nuestras palabras cuesta mucho más que maquillarlas.

Oyes o lees el consejo de ese santo español - “Pórtate bien "ahora", sin acordarte de "ayer", que ya pasó, y sin preocuparte de "mañana", que no sabes si llegará para ti.”- y no puedes estar más de acuerdo con él.

Alguien te recuerda o encuentras en una página de citas famosas aquellas palabras - “El ayer es historia, el mañana es un misterio, el hoy es un regalo, por eso se llama presente”- atribuidas “ex aequo”a un personaje de la película “Kung-Fu Panda”, a Joanne Rivers, a Eleanor Roosevelt, a Billy Keune y hasta al lucero del alba… y te rindes ante su sabiduría.

Uno solo tiene control sobre su presente. Sobre el aquí y el ahora. Y aún en lo inmediato, nuestro control es relativo. Mantenemos un cierto dominio sobre nuestras emociones, un relativo imperio sobre nuestras acciones, pero las consecuencias de ambas escapan -las más de las veces- a nuestras previsiones más prudentes. Sin embargo, vivir en el presente -en el hoy, en el "tic tac de los momentos que componen un día monótono"- parece serla única dosis de control que podemos admitir sin efectos secundarios. Volveré sobre esto en un momento.

No voy a dedicar estas breves líneas a las archisabidas -pero siempre necesarias- consideraciones sobre lo importante y lo urgente, a glosar este o aquel método de organización del tiempo digital o analógico o a apelar a las conciencias sobre las trampas en las que caemos a diario dedicando nuestras horas a no se sabe qué muy bien; porque cuando hacemos recuento y revisión de nuestros días, hay muchas lagunas y paréntesis de los que no somos capaces de dar cuenta. Pero no voy a referirme a estas consideraciones. Me interesa mucho más el juego de la etimología y de la decisión.

Bueno, en realidad voy a hablar de un guiño irónico de la etimología al castellano. Resulta que la similitud entre el "ahora" latino (nunc) es tan grande con el "nunca" castellano, que podría argumentarse que hemos tergiversado -una vez más- el sentido original de una palabra. Esto ya pasa con la palabra "trabajo", cuyo origen etimológico es un instrumento de tortura, o con "álgido" y su raíz relacionada con un frío intenso al que el castellano convierte en un acalorado momento de discusión o de situación enrevesada. Sea como fuere, esta canción de Pink Floyd nos pone en la tesitura del "ahora o nunca": "hic et nunc" (aquí y ahora) decían los latinos; nunca es lo que rezuma la letra de "Time". "Cada año se hace más corto/parece que nunca se encontrará el tiempo".

Nunca encontramos tiempo y "esperamos que alguien o algo nos muestre el camino": para aprender un idioma, para -por fin- poner orden en nuestro despacho, para escuchar más y hablar menos, para pedir feedback sincero a los que nos rodean, para indagar qué es lo que realmente mueve nuestras vidas...Y así, otro algo o alguien -generalmente de carácter indeseable e inesperado- nos da el bofetón vital y descubrimos que tenemos "diez años a nuestras espaldas" y que "hemos llegado tarde "al disparo de salida". "Cada año se hace más corto/parece que nunca se encontrará el tiempo", nos repetimos a modo de excusa que solo sirve para agrandar nuestra asfixia: "con aliento más corto y un día más cerca de la muerte".

No esperemos "en silenciosa desesperación a la manera inglesa", que no sé exactamente en qué consiste aunque suena a tediosa y llena de brumas. Despejemos de nuestra vida la similitud fonética entre el "nunc" latino que incita a la acción y el "nunca" castellano que susurra el postergar nuestras decisiones hasta el momento en el que se presenten unas condiciones idóneas que pocas veces confluyen.

"Hic et nunc", aquí y ahora. Tomemos esa primera decisión y concretémosla en este momento, como si fuera la única viable. Porque lo es, aquí y ahora. En lugar de tumbarnos "bajo el sol" o quedarnos en casa "mirando la lluvia", vamos a dar ese primer paso; con frecuencia, nos llevará a un segundo, un tercero...un decimoquinto movimiento vital que puede llevarnos a confirmar nuestra primera decisión o a modificarla, pero que nos evitará el recurrir sin entrenamiento previo a una carrera enloquecida "para alcanzar el sol, que se te está ocultando".

"Hic et nunc". ¿Qué vas a hacer aquí y ahora?