Enrique de la Rica in Emprendedores y Empresarios, Política (en Español), Historia Co-Founfer & co-CEO • The Dreamers Factory Sep 11, 2017 · 4 min read · +100

¿España nación de naciones?

El origen etimológico de la palabra nación lo encontramos en el latín (natio, natiōnis, que significa ‘lugar de nacimiento’, o ‘pueblo, tribu’) y en base a ello nos referimos con este término a un conjunto de personas que tienen un origen común y comparten una serie de elementos entre los cuáles podemos encontrar la lengua, cultura, historia, religión, costumbres, tradiciones…. Una segunda acepción en el Diccionario de la RAE hace referencia al conjunto de habitantes de un país regido por el mismo Gobierno.

En ocasiones se usan indistintamente los términos nación y estado, pero etimológicamente hablando son diferentes; el primero tiene un sentido antropológico y se refiere a un conjunto de personas y el segundo hace referencia a la organización política que integra a una población en un territorio bajo una autoridad y leyes comunes (la unidad política que constituye un país o a su territorio). El estado es una forma de organización política dotada de poder soberano, adoptada por un pueblo con voluntad política (mientras la nación existe sin necesidad de organización legal).

Una nación, como conjunto de personas, puede estar presente en varios estados y un estado puede contener en sí diferentes naciones. La nación no se anula a pesar de poder ser dividida en varios estados, y también muchas naciones pueden unirse para formar un país.


¿España nación de naciones?

¿De dónde surge entonces la idea “nación de naciones”?


La politización (significado político) del concepto nación tuvo su origen en la Revolución Francesa que abre la posibilidad de convertir a un grupo de personas con identidad cultural en titular colectivo de la autoridad política (hasta la fecha generalmente en poder de un soberano). El concepto político “nación”, aparece en el artículo 2º de la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano de 1789 de la Revolución Francesa. Por ejemplo, en la Constitución de Cádiz de 1812 se dice: “La soberanía reside esencialmente en la Nación, y por lo mismo pertenece a ésta exclusivamente el derecho de establecer sus leyes fundamentales”.

Se abre así la puerta a este concepto tan peculiar (y tan citado en estos días) denominado “nación de naciones” (si bien considero más claro hablar de “estado formado por naciones”)


¿Es España una “nación de naciones”?


Hablemos de naciones en su acepción antropológica (no política). La nación española esta formada por decenas de millones de personas que compartimos la segunda lengua materna más hablada del mundo (tras el chino), siglos de cultura, religión, costumbres, tradiciones. Pero también dentro de esta nación podemos encontrar naciones como la vasca (con un idioma que no guarda relación con las lenguas latinas y una cultura propia). Antropológicamente hablando España es una nación dentro de la cual encontramos diferentes naciones.

Si en el debate utilizamos el concepto nación como equivalente de estado, la cosa se complica, ya que hacemos referencia a colectivos con organización política soberana y estamos analizando un periodo de casi diez siglos desde la perspectiva actual (cuando en el Siglo XII no existían modelos políticos semejantes a los actuales).

En el caso del País Vasco, pese a su ancestral cultura y marcada singularidad, la nación vasca no ha sido en ningún momento de la España anterior a la implantación del régimen liberal una nación con atributos de poder (un estado soberano). Pero no es menos cierto que, antes de la existencia de España como tal, desde la Edad Media (incluso antes) existían estatutos jurídicos aplicados de forma local (de los cuáles se hablaba ya en las Crónicas de Alfonso III) en el Siglo X): los fueros. La palabra vasca foru (fuero) procede del latín forum (foro, el centro neurálgico las ciudades donde se administraba justicia y se legislaba). El foru se dictaba en el centro neurálgico de las ciudades vascas en el que siempre había un árbol venerable (roble o encina), bajo el cual se reunían los representantes de la ciudad para dictar ley. Bajo un árbol en Nájera (La Rioja), capital del Reino de Pamplona-Nájera se dictaron leyes que sirvieron de base para la legislación de los futuros reinos de Castilla y de Aragón, que surgieron del desmembramiento del Reino de Pamplona-Nájera tras la muerte del rey Sancho el Mayor. El Fuero vasco constituye uno de los primeros sistemas políticos democráticos de Europa. Los Biltzar Nagusia (Juntas Generales) o parlamentos de cada uno de las regiones vascas ya en la Edad Media, desarrollaron instrumentos democráticos tales como el Habeas Corpus o la Hidalguía Universal (la igualdad civil entre vecinos y moradores de la región), mucho antes de que lo hicieran otras instituciones en Europa. Los reyes y/o señores juraban acatamiento a los Fueros y reconocían a estas comunidades sus derechos de zona franca, exenta de impuestos a la corona, la liberación del ejercicio de las armas (salvo en defensa de su propio territorio) y el respeto a su libre organización interna.

Los procesos históricos que condujeron a la incorporación de las provincias vascas a la Corona de Castilla son complejos, ya que hablamos de diferentes territorios (Vizcaya, Álava y Guipuzcoa) y la anexión se efectuó en el marco de la competencia entre dos monarquías, la navarra y la castellana (si finalmente la balanza se inclinó de manera definitiva en favor de esta última debido a que los reyes de Castilla supieron desarrollar una política de mutua conveniencia para ellos y para diferentes grupos sociales de lo que hoy denominamos País Vasco, incluyendo el respeto por sus instituciones medievales) y tuvieron lugar hace siete siglos, con anterioridad a la existencia de la propia España. Tan cierto es que el País Vasco nunca ha sido un estado soberano como afirmar que la población de Vizcaya, Álava y Guipúzcoa fueron durante siglos desde la Edad Media titulares colectivos de la autoridad política (mucho antes de ser acuñado el término nación política en la Revolución Francesa). Tan cierto como los vínculos existentes entre estos territorios y su población con las Coronas de Castilla y Navarra mucho antes de la existencia de lo que hoy conocemos como España. Igual de complejo (o más) es el caso catalán, que en la Baja Edad Media poseía estructuras políticas y económicas muy avanzadas (comparativamente con la otros territorios europeos)

Que catalanes y vascos desde el punto de vista antropológico son naciones es irrefutable. ¿Han sido naciones desde el punto de vista político? Según como definamos el término estado-nación y lo extrapolemos a lo largo de los últimos diez Siglos podremos encontrar respuestas coherentemente argumentadas en un sentido u otro. Pero la realidad es que el destino de los vascos y los castellanos está unido desde hace siete siglos al igual que el de los catalanes y los aragoneses y que desde el matrimonio entre Isabel y Fernando en 1469 todos llevamos casi 550 años construyendo uno de los estados-nación más antiguos de Europa, muy anterior al momento en el que Inglaterra comienza a funcionar bajo una única estructura jurídica y territorial (al fin de la guerra “de las Dos Rosas” ) antes de que Luis XII estructurara un único gobierno soberano para el país de los galos.

Uno de los padres de la actual Constitución, Gregorio Peces-Barba, dijo que “la existencia de España como nación no excluye la existencia de naciones en el interior (…) de la nación de naciones que es España”. Sin duda, las diferentes sensibilidades culturales que forman nuestro país representan un Estado plurinacional. Algunas de ellas tenían una soberanía originaria y la cesión de parte de su soberanía es lo que define la soberanía actual del Estado español.

Los enemigos de la idea “nación de naciones” satanizan el concepto haciendo referencia en ocasiones a estados que han terminado como el rosario de la aurora: la Yugoslavia del Siglo XX, la Unión Soviética o el imperio austrohúngaro... Pero el caso español es muy distinto porque sus naciones comparten desde hace siglos lenguas (originarias del latín salvo el caso del euskera), religión, costumbres, ideas, batallas, familias…

En todo caso, que España sea una nación de naciones no afecta a la vigencia de una Constitución y al sometimiento a la misma de todas y cada una de esas naciones, de la misma manera en que la vigencia de una Constitución no impide su transformación para que esas naciones continúen conviviendo en armonía como ha venido siendo así desde hace siete Siglos.



Javier 🐝 Cámara Rica Sep 18, 2017 · #2

Todo ésto es muy divertido..lo que pasa que lo que siempre hay en el fondo es la pela. La pela es la pela. Gracias @Enrique de la Rica por tu gran reflexión. Sin duda , en mi opinión, compartimos mucho más de lo que nos divide. Abrazo

0
Iván de Paz Delgado Sep 11, 2017 · #1

Soy de los que piensa que España es un estado plurinacional... y creo que muchos problemas políticos (puramente partidistas) se acabarían si "el pueblo" entendiera el concepto y no se "demonizaran" los términos como bien comentas.
¡Artículo más que interesante!

0