Fernando Santa Isabel Llanos en Cardioprotección Brand Ambassador • beBee 23/9/2016 · 2 min de lectura · +100

Angina de pecho: ¡peligro, arterias obstruídas!

Angina de pecho: ¡peligro, arterias obstruídas!

Produce un dolor agudo en el centro del pecho. Aunque es una enfermedad grave, con el tratamiento adecuado y un estilo de vida cardiosaludable se puede controlar.

La cardiopatía isquémica es una enfermedad del corazón que se debe a la existencia de «isquemia miocárdica», esto es, aporte insuficiente o nulo de sangre oxigenada a una zona del músculo cardiaco (miocardio). Se manifiesta de dos formas: como angina de pecho o como infarto agudo de miocardio. Su causa mas frecuente es la aterosclerosis coronaria, la aparición de placas de grasa y otras sustancias (ateromas) en la pared de las arterias coronarias.

El músculo cardiaco (pared del corazón o miocardio) recibe sangre oxigenada a través de las arterias coronarias y los ateromas, cuando crecen excesivamente, estrechan la luz de la arteria, dificultando el paso de sangre oxigenada a través suyo y causando isquemia miocárdica. La isquemia miocárdica causa un dolor o molestia en el centro del pecho. Este dolor es lo que llamamos «angina de pecho». Puede ser estable, inestable o podemos estar ante un infarton agudo de miocardio (ver síntomas). En caso de angina inestable o infarto, se debe solicitar asistencia médica urgente llamando al 112.

La aterosclerosis es un proceso que empieza en las primeras décadas de la vida si concurren algunos factores de riesgo, pero no presenta síntomas hasta que el estrechamiento de las arterias es importante. Entre los factores de riesgo que pueden desencadenar una cardiopatía isquémica está la adicción al tabaco, la hipertensión arterial, la diabetes, la obesidad, unos niveles altos de colesterol, la falta de actividad física y los antecedentes familiares.

Cinco preguntas con respuesta

1. ¿Con qué síntomas cursa?

El principal síntoma de la angina de pecho estable es una molestia en el centro del pecho, en el área de la corbata, que puede irradiarse hacia la garganta, los brazos, la espalda y la mandíbula. La sensación es de opresión, peso, tirantez, quemazón o hinchazón. Dura entre 4 y 15 minutos y aparece cuando se hace ejercicio físico o con emociones fuertes, cediendo con el reposo. En la angina de pecho inestable, la molestia tiene las mismas características, pero aparece estando en reposo y tranquilo, dura más de 20 minutos y los episodios son cada vez más intensos y frecuentes. En el infarto agudo de miocardio, la molestia sigue teniendo las mismas características, pero persiste pasados 30 minutos y no cede con la toma de nitroglicerina sublingual.

2. ¿Cuáles son sus causas?

Aunque en algunos casos la cardiopatía isquémica tiene un componente genético, son las personas con múltiples factores de riesgo cardiovascular las que suelen padecerla. Estos son el tabaquismo, el sedentarismo, la obesidad, la diabetes, la hipertensión y el colesterol alto.

3. ¿Se puede prevenir?

Si se controlan los factores de riesgo cardiovascular modifi cables –hipertensión, diabetes, etc.– mediante una dieta saludable, ejercicio físico, medicación y manteniendo a raya el estrés, se puede prevenir o retrasar considerablemente la aparación de la enfermedad y sus complicaciones.

4. ¿Cómo se trata?

Primero hay que controlar los factores de riesgo cardiovascular y hacer controles periódicos de los mismos. Todos los pacientes deben tomar aspirina, una estatina (para bajar el colesterol) y una o más medicaciones para reducir los episodios de angina (betabloqueante, nitrato u otras alternativas). Siempre se debe llevar encima tabletas de nitroglicerina para masticar y depositar una debajo de la lengua en caso de angina. En casos severos, se puede recurrir a la cirugía coronaria (bypass) o a la implantación de uno o más stents coronarios.

5. Acuda al médico si...

Tiene un dolor o molestia en el pecho sugestiva de angina de pecho. Si ese dolor es en reposo o su duración excede los 20 minutos debe consultar inmediatamente al servicio médico.

Artículo publicado por Rubén Márquez en el Nº 118 de la revista Salud y Corazón.