Fernando 🐝 Santa Isabel Llanos in Moda y belleza, beBee en Español, Historia Alianzas GGCC - Nueva Edificación • Securitas Direct Feb 26, 2019 · 2 min read · 4.9K

Balenciaga, el gran maestro de la costura.

Balenciaga, el gran maestro de la costura. 

Cristóbal Balenciaga Eizaguirre nació en Guetaria en 1895 y falleció en Jávea en 1972. Cristóbal Balenciaga, más conocido como Balenciaga ha sido, sin lugar a dudas, el creador de moda más importante de España.Su fama y su prestigio han traspasado todas las fronteras. Contó con una formación de sastre y desarrolló su carrera durante más de 30 años en París, como creador de alta costura. Fue contemporáneo de Coco Chanel y Christian Dior, éste último se refería a él diciendo "el maestro de todos nosotros".

Ya de pequeño soñaba con ser modisto y pasaba las horas dibujando los diseños de los grandes de la época. Cuenta la leyenda que con tan sólo 13 años, Balenciaga quedó extasiado antela elegancia de la marquesa de Casa Torres, vecina de Getaria, y que ésta, conmovida ante la ilusión del muchacho por aprender el noble oficio de la aguja, le envió a casa un pedazo de tela y uno de sus más exclusivos trajes para que lo copiara y pudiera así demostrar sus dotes.
Ni que decir tiene que el joven salió airoso de la prueba y que la marquesa, madre de la que sería futura reina Fabiola de Bélgica, desde entonces se convirtió en su mecenas.

Durante los años 1918-1924 se juntó con las hermanas Lizaso, y formaron la casa Balenciaga Lizaso. Finalmente se separaron a causa de una discusión. Tras unos años de incipiesnte éxito, Balenciaga abrió una tienda llamada Eisa en San Sebastián en 1919, que se expandiría a Madrid y Barcelona. Al estallar la guerra civil española, cerró sus tiendas y se trasladó a París, abriendo su taller parisino en la avenida George V en agosto de 1937.


Según Pedro Mansilla, Balenciaga era tan perfecto “que todavía hoy todo el mundo se pregunta dónde aprendió a coser este hombre”. Parece que casi todo lo aprendió de su madre. Reacio a aparecer en prensa y a conceder entrevistas, decidió vivir su vida desde el otro lado del objetivo, cediendo todo el protagonismo a sus creaciones y convirtiendo su figura en auténtico enigma. Para él, “es más importante el prestigio que la fama. El prestigio queda, la fama es efímera”.
Puntual, metódico y alérgico a la frivolidad que rodea al mundo de la moda, en sus talleres reinaba el silencio. “La mujer debe andar de manera natural y no sentirse insegura en su paso”, sentenciaba Balenciaga, que siempre se mantuvo fiel en sus propuestas al tacón bajo, la falda por debajo de la rodilla y la manga tres cuartos. Éstas, sus obras, como las de cualquier otro reconocido artista, forman parte de las colecciones más prestigiosas y se han expuesto en los principales museos del mundo, desde el Metropolitan Museum de Nueva York, a la Fundación de Moda de Tokio o el Museo del Tejido de Lyon. No en vano, en  2011 se inauguró el Museo Cristóbal Balenciaga en Guetaria, su ciudad natal, un espacio de más de 9.000 metros cuadrados en homenaje a uno de los grandes de la moda y el lugar en el que se exhiben la mayor parte de sus fondos, 1.200 piezas concretamente. 



Impuso un estilo totalmente innovador, presentando una línea de hombros caídos, cintura pinzada y caderas redondas. Es a partir de los años 50 cuando empieza a ser reconocido y despliega toda su creatividad.

Manifestó predilección por los tejidos con peso, que se enriquecían con bordados a mano, lentejuelas o pedrería.


Destacan los vestidos negros, los abrigos cuadrados sin cuello ni botones, la manga japonesa, el vestido túnica o los impermeables transparentes.


Balenciaga era capaz de montar un vestido con un paño de tela, sin apenas cortes ni costuras, en poquísimo tiempo. Su habilidad en crear volúmenes y formas fue asombrosa; daba a las prendas un acabado perfecto, casi escultórico, encubriendo todas las botonaduras y puntadas de hilo. Su nivel de exigencia le llevaba a desarmar un vestido entero si no quedaba a su plena satisfacción. Creaba diseños exclusivos para sus mejores clientas sin necesidad de pruebas; la misma Marlene Dietrich afirmó que Balenciaga conocía sus medidas y que ninguno de sus vestidos exigió retoques.



Fernando Santa Isabel


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