Fernando 🐝 Santa Isabel Llanos en Traducción y Localización Alianzas Nueva Edificación • Securitas Direct 19/5/2016 · 2 min de lectura · +200

Las condiciones laborales precarias y la falta de controles permiten que redes criminales infiltren a colaboradores como intérpretes en pinchazos policiales y en juzgados


Cualquiera puede ser contratado como traductor e intérprete en la policía, la Guardia Civil o los juzgados. Incluso los propios delincuentes. Las empresas adjudicatarias de los servicios de traducción en juzgados y policías contratan a cualquiera que diga tener conocimientos de una lengua.  

La falta de filtros y de verificación en los datos ha permitido que hasta las propias redes de delincuencia organizada se hayan infiltrado en los cuerpos de seguridad y de justicia. De esta forma, la información que los traductores e intérpretes que obtienen de las investigaciones es proporcionada a los investigados.  

Seprotec, la empresa que ofrece los servicios de traducción e interpretación en los juzgados de Madrid, contrató a un periodista de este medio quien dijo ser traductor e intérprete de árabe, a pesar de que no conoce ni una sola palabra en esa lengua. La falta de controles hizo que lo contratasen y hasta que le asignasen su primer juicio, tal como publicó este diario el domingo pasado.  

Pero la situación no es una excepción. Los traductores e intérpretes profesionales aseguran que todas las compañías privadas sacan beneficio económico de los contratos con la policía y los juzgados pero no ofrece garantías mínimas ni de conocimiento de idiomas ni seguridad en los graves casos investigados por las fuerzas de seguridad y por la justicia.  

Tres empresas dominan el mercado de la traducción en las fuerzas de seguridad del Estado y los juzgados: Seprotec, Atlas Servicios Empresariales (filial de Adecco), y Ofilingua.  

Traductor y chantajista  

El jefe de una banda india de productos falsificados Harischandra Tarachand Varma, que fue detenido en noviembre junto con otras 70 personas, fue contactado por un traductor que trabajaba para la policía como intérprete en los pinchazos telefónicos.

En la operación policial, el traductor, Alí S., trabajador de Seprotec de origen paquistaní, sugirió la incorporac