Fernando 🐝 Santa Isabel Llanos en Redes Sociales Alianzas Nueva Edificación • Securitas Direct 18/5/2016 · 2 min de lectura · +600

Riesgos y peligros del Periscope

                                   

Muchos a estas alturas ya conoceréis Periscope, una nueva red social propiedad de Twitter que está revolucionando al público joven, ávido de incorporar por fin el vídeo en directo a sus relaciones por Internet. Y es que Periscope, al igual que su hermano Meerkat, ha nacido para quedarse. Móvil en mano, podemos retransmitir a tiempo real casi todo lo que deseamos mientras nuestros seguidores nos escriben lo que quieren.

Se trata, en realidad, de dar movilidad al Skype abriéndolo a nuestra comunidad. Una herramienta en el afán humano de emular el poder del Gran Hermano orwelliano o del panóptico de Foucault, pero siendo nosotros el propio Ministerio de la Verdad y los propios vigilantes de la torre.

La herramienta, que nació a principios del 2015, ya acumula millones de seguidores. Y de su popularidad subyacen, como se preveía, algunas polémicas.

En Periscope no está todo permitido. Sus reglas impiden publicar contenido que tenga intención de incitar a la violencia o a actividades ilegales o peligrosas. Por ejemplo, muestras de abuso infantil, abuso animal o daño físico. Eso sí, permite publicaciones delicadas cuando sean artísticas, científicas o de valor informativo. Por ejemplo, un periodista o cualquier persona puede retransmitir un bombardeo en Siria o una violenta carga policial en una manifestación.

Tampoco permiten contenido pornográfico o abiertamente sexual. Sin embargo, no es difícil encontrarte retransmisiones pornográficas caseras a doquier. Nada nuevo bajo el sol. A otras plataformas como Vine o Snapchat también les pasó lo mismo al principio. Se llenaron de exhibicionistas y voyeurs, incluso modelos como Nora Segura aprovechan estas aplicaciones para sesiones ligeras de ropa.

Otro campo de batalla son los derechos de imagen. Cuando en abril de 2015 se estrenó la quinta temporada de Juego de Tronos, muchos usuarios lo retransmitieron, lo que provocó una protesta formal de HBO, emisora de la serie, a Twitter. El problema eclosionó cuando decenas de periscoperos retransmitieron el combate de boxeo entre Floyd Mayweather y Manny Pacquiao, el más caro de la historia de la tele de pago en EEUU. De nuevo, HBO y Showtime, que compartían los derechos, conminaron a la compañía a detener las emisiones ilegales del combate. Pudieron cerrar algunas, pero no les dio tiempo a todas.

En España aún no ha llegado este debate pero no tardará mucho en hacerlo cuando decenas de aficionados comiencen a retransmitir en directo un derbi Real Madrid-F.C. Barcelona, por ejemplo. Aquí la última palabra la tiene el responsable del control sobre el acceso a un determinado recinto deportivo, en este caso al Camp Nou o al Bernabéu. Son los clubes los que pueden o no prohibir la entrada a determinadas personas o utilizar dentro herramientas de r