Francisco Izquierdo Herrero in Comunicación y Periodismo, Estudiantes y Universitarios, Mozos de almacén Albañil, auxiliar de almacén y escritor diletante Apr 16, 2020 · 1 min read · 2.2K

Ánimo que ya falta un día menos...

Si te gusta la lectura, te invito a leer un tercio de la siguiente novela sin necesidad de que tengas que descargarte nada ni realizar ningún tipo de desembolso.

“En el fondo del mar”

Sinopsis

Una atractiva contable de mediana edad, cuyo estatus le permite vivir desahogadamente, está a punto de alcanzar el sueño que persigue desde su más tierna infancia, ser reconocida como escritora profesional; pero, de repente, tras su desaparición, todo queda en el mayor de los silencios: hasta que los medios de comunicación se hacen eco de la noticia. La inmediata reacción de sus lectores, a través de las Redes Sociales por donde esta participa, exigiendo respuestas claras y concisas con respecto a «¿Qué ha pasado?, ¿quién ha sido?, ¿cómo ha ocurrido?, ¿cuándo ha acontecido?, ¿dónde está?, ¿por qué ha desaparecido?», hace que la alarma social generada consiga poner en marcha un dispositivo policial con un único objetivo: encontrar la solución a las seis incógnitas planteadas.

Prefacio

21 de enero 2015, Barcelona.

Diez horas antes de desaparecer.

Como cada día, antes de iniciar la jornada laboral, «Dolores Claramunt» se dirigió hasta la máquina expendedora que estaba situada al final del corredor para extraer y degustar una deliciosa infusión de té africano, un ritual que lleva practicando desde el mismo día en que se incorporó a la empresa. Con paso firme, portando el bebedizo en un vaso desechable, se adentró en el pequeño despacho que tenía asignado, y tras depositarlo sobre el escritorio, se desprendió de su abrigo de paño, lo alojó en el perchero, reajustó su indumentaria, y tras dar el visto bueno, se arrellanó sobre un negro y confortable sillón de piel y, a continuación, se inclinó hacia la derecha para conectar el ordenador y, mientras la operatividad de este permanecía inactiva, disfrutó del aromático y suave sabor a vainilla que aportaba esta última al hallarse la mezcla perfectamente dosificada con el té.

Ese día, sin saber por qué, estaba nerviosa, tensa y suspiraba estrepitosamente con frecuencia:

Pero ¿qué me ocurre? –se dijo para sí misma—. Se supone que ya debería de estar acostumbrada, llevo un año haciendo lo mismo y tengo los cabos bien atados: solo es cuestión de ordenarlos. Leer más


Ánimo que ya falta un día menos...