Francisco Prieto Roselló en sensamientos, Profesores y educadores Atención al cliente • Librería Neblí- grupo TROA 10/1/2018 · 1 min de lectura · 4,1K

La epidemia del siglo XXI: la soledad

La epidemia del siglo XXI: la soledad

A un ritmo de crecimiento sostenible de la población mundial hemos pasado de 2000 millones de habitantes a más de 8000 millones. Un tercio está centrado en 3-4 países. Y hay dos continentes que aglutinan la mitad: Asia y África.

Mientras, los viejos continentes europeo y américano son amenazados con el invierno demográfico.

En la era del crecimiento demográfico más potente de la historia, la mayor amenaza para el ser humano es la soledad.

Las personas se caracterizan por dos rasgos clave, exclusivos de la existencia humana: el ser racional y el ser social. Aunque la primera condiciona o gobierna la segunda. Los seres humanos pueden vivir-con (convivir) aquellos seres humanos que eligen. Los animales, aún los superiores, lo más que consiguen es vivir con los que se encuentran o coinciden, en su vivir. Casi podríamos cambiar su convivir por un coincidir o coexistir. La mayor relación posible en su mundo será casi un accidente.

En el ser humano eso no pasa, o al menos, no debería pasar.

La riqueza inteligente de su psiquismo permite no solo elegir con quién vivir o como vivir, sino lo más extraño, la posibilidad de no vivir con, no convivir.

El fruto de dicha elección, aún siendo factible, es demasiado virulenta. Y es por ello que entiendo que se trata de una epidemia.

¿Quién necesita realmente a los demás si consigo mismo puede obtener los mismos frutos de dicha relación?

Es la fundamentación antropológica del egoísmo, que ya ha sido tratada aquí , la que condiciona nuestra elección.

El ser humano que se aísla y entra en un monólogo individual de existencia no deja por ello de ser persona; pero su personalidad, su modo de ser persona, es casi completamente aniquilado.

Se trata de una enefermedad de la mente o psique. Que afecta ya a millones de personas. Y no hablo de las tierras en desarrollo. Mento a los millones que creen haber alcanzado las cimas de su racionalidad en nuestras queridas naciones occidentales.

No es posible que un aumento de los logros de la ciencia no se traduzca en un aumento en los logros de la sociedad.

Lejos me llevaría tratar de analizar el núcleo de tal quiste en la existencia contemporánea, pero la ciencia de lo social, la sociología, tiene mucho que ver.

La natural inclinación del hombre a vivir en sociedad, tiene que ver más con la naturaleza dialógica de la verdad que con la perpetuación de la especie o la genética obligación de difundir una cultura.

O aceptamos que vivir en plenitud es esencialmente vivir con y para los demás o nuestro futuro como especie tendrá fecha de caducidad.



#8 El tema es muy central. A mitad de la lectura de un trabajo de Adam Adler, Irresistible...¿quién nos ha convertido en yonquis tecnológicos? Muy relacionado con el tema.

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Hector Fong 21/1/2018 · #8

"O aceptamos que vivir en plenitud es esencialmente vivir con y para los demás o nuestro futuro como especie tendrá fecha de caducidad." Me quedo con esto.

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Jorge Carballo Pérez 10/1/2018 · #7

Gran Post @Francisco Prieto Roselló muchas verdades, y mucho a reflexionar !!

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#4
-¿Què fas veient la tele en català? ¿Entens?
-Nada, estar con vosotros.

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#3 No solo es contradicción, sino que es martirio (auto) y esquizofrenia quasi-hipocondríaca. ¿Queremos realmente estar solos? ¿o creemos que vamos a solucionar nuestros "irresolubles" quebraderos solos? El principio del fin de todo problema es reconocerlo ante otro.

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Hay que unirse, no para estar juntos, sino para hacer algo juntos.
Juan Donoso Cortés

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Es una contradiccion, preferimos ser independientes pero tememos estas solos, buscamos lo exquisito pero todos tenemos defectos,.. y en algunos casos lo teneos en exceso.

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Hector Fong 10/1/2018 · #2

Para no estar solo es mejor trabajar en equipo .lean esta metáfora :"En ese momento entró el Carpintero, juntó a todos e inició su trabajo.
Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo. Finalmente, la rústica madera se convirtió en un fino móvil. Cuando la carpintería se volvió de nuevo sin nadie, la asamblea reanudó la discusión. Entonces el serrucho tomó la palabra y dijo:
- Señores, se ha demostrado que tenemos defectos, pero el Carpintero trabaja con nuestras calidades, resaltando nuestros puntos valiosos. Así, no pensemos en nuestros puntos débiles y concentrándonos en nuestros puntos fuertes.
Entonces la asamblea entendió que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba fuerza, la lija era especial para limpiar y afinar asperezas y el metro era preciso y exacto. Entonces se sintieron como un equipo capaz de producir bellos muebles de la más alta calidad y una gran alegría se apoderó de la oportunidad de trabajar juntos.
Lo mismo ocurre con los seres humanos. Sólo hay que observar. Cuando una persona busca defectos en otra, la situación queda tensa y negativa. Al contrario, cuando se buscan con sinceridad los puntos fuertes de los demás, florecen las mejores conquistas humanas.

Es fácil encontrar defectos, cualquiera puede hacerlo. Pero encontrar cualidades, eso es para los sabios...!!!

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