ESTUDIO PRELIMINAR DE LOS RELATOS SOBRE LA RESURRECCIÓN DE JESÚS.

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ESTUDIO PRELIMINAR DE LOS RELATOS SOBRE LA RESURRECCIÓN DE JESÚS.

I: EL SEPULCRO VACÍO.

 

 

1) INTRODUCCIÓN…………………………………………………………………………..       p. 1

2) TEXTOS EVANGÉLICOS SOBRE EL SEPULCRO VACÍO……………………………        p. 2

3) MARCO GENERAL PARA EL ESTUDIO COMPARATIVO…………………………….   P. 3

4) ESTUDIO COMPARATIVO DE LOS RELATOS DEL SEPULCRO VACÍO……………    p. 4

5) SÍNTESIS DE LA DISCUSIÓN ANTERIOR……………………………………………….    p. 6

6) CONCLUSIONES PRELIMINARES.………………………………………………………     p. 7

 

 

1) INTRODUCCIÓN.

            El misterio central del cristianismo, que constituye el anuncio principal de su mensaje y el pilar en el que se apoyan sus creencias fundamentales, es la muerte y resurrección de Jesús de Nazaret, cuyo recuerdo, se celebra cada año durante la fiesta de la Pascua cristiana. Desde que la Historia de las Religiones se configuró como disciplina académica, han sido varias las explicaciones que se han dado sobre el misterio central del cristianismo. En general, todas las explicaciones oscilan, con mayor o menor fundamento, entre la aceptación ingenua del misterio y su negación acrítica.

            En la presente serie de artículos que hoy comenzamos, que dista de ser completa en la medida en que se espere de ella un análisis exhaustivo del dogma cristiano relativo a la resurrección de Jesús de Nazaret, ofreceremos algunas claves útiles para acercarnos a partir de posiciones neutras o escépticas a los textos sagrados que hablan al respecto. Nuestra intención es, a través de este acercamiento, llegar a comprender qué es aquello que sucedió exactamente, si es que responder a esta pregunta pueda considerarse una tarea posible al margen de la fe. 

            Lo primero que desde una perspectiva positivista llama la atención del mensaje sobre la Resurrección, es que consiste en el anuncio de un hecho pretendidamente histórico que requiere fe. Esta primera apreciación revela que el mensaje sobre la Resurrección no corresponde al anuncio de un hecho incontrovertible, sino al anuncio de un hecho que puede ser cuestionado, del que se puede dudar, en el que se puede creer o no creer, y que fue concebido así casi desde los primeros tiempos. El motivo para esta duda acerca de la Resurrección es fácil de adivinar. No es un hecho del que ordinariamente tengamos noticia por los sentidos, por la experiencia, ya que no tiene justificación desde las leyes naturales sino que más bien las contradice.

             Por otro parte, al ser un suceso irrepetible, del que se tuvo constancia durante poco tiempo y por parte de pocas personas, no se puede hablar de la Resurrección como si se tratara de un hecho científico, a partir de parámetros que estén siempre presentes en la realidad, que sean constantes, que puedan verificarse en los momentos anteriores y posteriores al hecho mismo o sin tener en cuenta el relato de sus testigos. En tanto que la Resurrección es un hecho cuya causa no se encuentra en la naturaleza sino en Dios, exige la creencia en algo más allá de los fenómenos naturales que el fiel considera real al mismo tiempo, aunque en otro plano de realidad al natural. No obstante y aunque tenga su causa en otro plano, la Resurrección para ser percibida por los discípulos de Jesús tuvo que producir efectos en la realidad natural, y son estos efectos sensibles precisamente los que constan en los evangelios como pruebas de la Resurrección.

              Según cuentan los evangelios, que son, a día de hoy junto con algunos fragmentos más del Nuevo Testamento, las fuentes de información literarias más cercanas a lo relatado por los mismos, el primer efecto percibido que produjo la Resurrección fue la ausencia del cadáver de Jesús de Nazaret en el sepulcro donde lo habían depositado (Mt 28,1-8; Mc 16,1-8; Lc 24,1-9; Jn 20,1-10), mientras que el segundo efecto percibido fueron las apariciones de Jesús resucitado, capaz de hablar e interactuar con los discípulos, presente en su cuerpo, antes muerto, aunque de una naturaleza ahora distinta a la ordinaria (Mt 28,9-10.16-20; Mc 16,9-20; Lc 24,13-49; Jn 20,11-21,23). El lector habrá observado que hemos dejado de citar algunos versículos de Mateo y Lucas, en concreto Mt 28,11-15 y Lc 24,10-12, que corresponden a una tradición sobre la explicación que circulaba entre los judíos sobre el suceso del sepulcro vacío de Jesús en el caso de Mateo, y a un duplicado y a una tradición propia de Lucas, ausente en Mateo y Marcos, aunque no en Juan, sobre la presencia de Pedro en el sepulcro, aunque en un momento posterior a la primera visita de las mujeres.

             Para proceder con orden y reducir la extensión de los comentarios, es preferible estudiar por el momento cada tipo de efecto por su cuenta, bien el sepulcro vacío, bien las apariciones de Jesús resucitado. Debido a este motivo dedicaremos al primer tipo de efecto el capítulo de hoy, dejando en su mayor parte el estudio de las tradiciones propias de Mateo, Lucas y Juan y los relatos sobre las apariciones de Jesús resucitado para encuentros posteriores con el lector. Al ser Juan el evangelista que más difiere en el modo de relatar el suceso del sepulcro vacío de Jesús, nos serviremos de él como bisagra en las diversas partes del estudio, por razones que quedarán patentes más adelante. El criterio indicado es metodológico e implica para su selección un conocimiento suficiente del mundo evangélico, pero nada obsta a que en estudios personales que el lector pueda realizar por su cuenta este se sirva de otro procedimiento.

              La Iglesia Católica, bajo la expresión relatos de Resurrección engloba tanto a los relatos sobre el sepulcro vacío como a los relatos sobre las apariciones de Jesús resucitado que forman, de hecho y conjuntamente la sección final de cada uno de los cuatro evangelios canónicos (Mt 28,1-20; Mc 16,1-20; Lc 24,1-53; Jn 20-21). En la serie de artículos que comenzamos utilizaremos la expresión relatos de Resurrección únicamente para hablar de las secciones finales de cada evangelio, mientras que con la expresión relatos sobre el sepulcro vacío nos referiremos a los primeros hechos que cronológicamente sucedieron según los evangelios, antes de las apariciones de Jesús, una tercera expresión de la que nos serviremos de modo semejante. La comparativa de los textos evangélicos sobre el sepulcro vacío es enriquecedora desde el primer momento, dimanando de la misma algunas conclusiones preliminares que tendremos en cuenta para los artículos que seguirán a la serie. Los mostramos a continuación.

 

 

2) TEXTOS EVANGÉLICOS SOBRE EL SEPULCRO VACÍO.

 

1Pasado el sábado, al alborear el primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro. 2De pronto se produjo un gran terremoto, pues un ángel del Señor bajó del cielo y, acercándose, hizo rodar la piedra y se sentó encima de ella. 3Su aspecto era como el relámpago y su vestido blanco como la nieve. 4Los guardias, atemorizados ante él, se pusieron a temblar y se quedaron como muertos. 5El ángel se dirigió a las mujeres y les dijo: «Vosotras no temáis, pues sé que buscáis a Jesús, el crucificado; 6no está aquí, ha resucitado, como lo había dicho. Venid, ved el lugar donde estaba. 7Y ahora id enseguida a decir a sus discípulos: ‘Ha resucitado de entre los muertos e irá delante de vosotros a Galilea; allí le veréis.’Ya os lo he dicho». 8Ellas partieron a toda prisa del sepulcro, con miedo y gran gozo, y corrieron a dar la noticia a sus discípulos (Mt 28,1-8).

 

1Pasado el sábado, María Magdalena, María la de Santiago y Salomé compraron aromas para ir a embalsamarle. 2Y muy de madrugada, el primer día de la semana, a la salida del sol, van al sepulcro. 3Se decían unas a otras: «¿Quién nos retirará la piedra de la puerta del sepulcro?» 4Y levantando los ojos ven que la piedra estaba ya retirada; y eso que era muy grande. 5Y entrando en el sepulcro vieron a un joven sentado en el lado derecho, vestido con una túnica blanca, y se asustaron. 6Pero él les dice: «No os asustéis. Buscáis a Jesús de Nazaret, el crucificado; ha resucitado, no está aquí. Ved el lugar donde le pusieron. 7Pero id a decir a sus discípulos y a Pedro que irá delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo.» 8Ellas salieron huyendo del sepulcro, pues un gran temblor y espanto se había apoderado de ellas, y no dijeron nada a nadie porque tenían miedo…(Mc 16,1-8).

 

1El primer día de la semana, muy de mañana, fueron al sepulcro llevando los aromas que habían preparado. 2Pero encontraron que la piedra había sido retirada del sepulcro. 3Entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. 4No sabían qué pensar de esto, cuando se presentaron ante ellas dos hombres con vestidos resplandecientes. 5Asustadas, inclinaron el rostro a tierra, pero les dijeron: «¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? 6No está aquí, ha resucitado. Recordad cómo os habló cuando estaba todavía en Galilea, diciendo: 7Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de los pecadores y sea crucificado, pero al tercer día resucitará.» 8Y ellas recordaron sus palabras. 9Regresaron, pues, del sepulcro y anunciaron todas estas cosas a los Once y a todos los demás (Lc 24,1-9).

 

1El primer día de la semana va María Magdalena de madrugada al sepulcro cuando todavía estaba oscuro, y ve la piedra quitada del sepulcro. 2Echa a correr y llega a Simón Pedro y al otro discípulo a quien Jesús quería y les dice: «Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto.» 3Salieron Pedro y el otro discípulo, y se encaminaron al sepulcro. 4Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió por delante más rápido que Pedro, y llegó primero al sepulcro. 5Se inclinó y vio los lienzos en el suelo; pero no entró. 6Llega también Simón Pedro siguiéndole, entra en el sepulcro y ve los lienzos en el suelo, 7y el sudario que cubrió su cabeza, no junto a los lienzos, sino plegado en un lugar aparte. 8Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado el primero al sepulcro; vio y creyó, 9pues hasta entonces no habían comprendido que según la Escritura Jesús debía resucitar de entre los muertos. 10Los discípulos, entonces, volvieron a casa (Jn 20,1-10).

 

 

3) MARCO GENERAL PARA EL ESTUDIO COMPARATIVO.

              Antes de proseguir conviene decir algo sobre la composición de los cuatro evangelios para ofrecer una visión de conjunto en la que enmarcar el estudio comparativo de los cuatro fragmentos propuestos sobre la Resurrección. Ofrecer este marco general no es imprescindible pero resulta indispensable si movidos por la curiosidad o el deseo de aprender, nos aventuramos después en un estudio comparativo mayor de los evangelios. De otro lado, los fragmentos que vamos a comparar, presentan el típico problema de la comparación sinóptica cuya resolución puede ser utilizada por el lector como modelo de procedimiento para estudios personales posteriores, siendo además este el motivo por el que hemos dejado las tradiciones propias sobre el sepulcro vacío de Mateo y Lucas, aunque no la de Juan, para el artículo siguiente de la serie.  

              La composición de los evangelios se llevó a cabo a partir de una serie de tradiciones comunes y de materiales propios a cada evangelio que fueron puestas por escrito en la segunda mitad del siglo I d.C. Aunque no se trata de una opinión sin detractores, los expertos en crítica textual asumen por lo general que el evangelio de Marcos fue el primero en ser puesto por escrito alrededor del año 60 d.C. Suele afirmarse que Marcos recoge las enseñanzas del apóstol Pedro o de sus inmediatos sucesores transmitidas a la primera comunidad cristiana de Roma, fundada por el propio Pedro. Marcos utilizó materiales sobre la vida de Jesús que circulaban como tradición oral, cuyo origen era en último término Pedro u otros testigos directos de la vida de Jesús. En este sentido, la tradición evangélica oral fue en su origen una tradición en lengua aramea, que es la que hablaban Jesús y los judíos de Palestina de aquella época. Los evangelios de Mateo y Lucas muestran conformidad con numerosos pasajes de Marcos, por lo que suele considerarse dependientes de esta fuente, bien del propio Marcos tal y como lo conocemos hoy, bien de la tradición que utilizó Marcos y que puso por escrito fielmente, aunque también adaptándola en puntos concretos.  

              Mateo y Lucas presentan además conformidad en textos que no se encuentran en Marcos. Esto se debería, según la llamada Teoría de las dos fuentes, a que Mateo y Lucas utilizaron además de Marcos otra fuente de información sobre la vida de Jesús que los exegetas denominan con la letra Q (del alemán quelle, fuente), que sería en su origen una fuente oral aramea sobre los dichos de Jesús, una especie de compilación de enseñanzas breves de Jesús similar a la que presenta el evangelio apócrifo de Tomás. Mateo y Lucas habrían sido escritos después de la destrucción del templo de Jerusalén por el general romano Tito, aproximadamente entre el 70 d.C. y el fin del siglo I, por tanto una década o más de una después de Marcos. Finalmente, el evangelio de Juan puede considerarse como una composición aparte, escrita entre finales del siglo I y comienzos del II d.C. No obstante, Juan presenta materiales en concordancia con los otros tres evangelios cuyo modo de utilización por Juan permite ocasionalmente establecer un criterio de discernimiento sobre aquellos, pero sigue otro esquema de conjunto que determina su independencia.

              Los fragmentos sobre la Resurrección que hoy vamos a estudiar brevemente han sido extraídos de la traducción autorizada de la Biblia de Jerusalén.

 

 

4) ESTUDIO COMPARATIVO DE LOS RELATOS DEL SEPULCRO VACÍO.

             Para proceder al estudio de los relatos sobre el sepulcro vacío, se hace necesario establecer un punto de partida. Cuando se disponen varias versiones sobre el mismo suceso, como es el caso de los relatos sobre el sepulcro vacío presentes en los cuatro evangelios, la Historia de las Religiones busca con frecuencia el texto con menor número de versículos o menos elaborado a fin de fijar el estrato más inmediato a los hechos y con la menor interpretación posible de los mismos, es decir, el texto más parco y objetivo posible entre los diversos textos comparados. Este criterio no es excluyente de otros, no siempre es válido y en ocasiones desemboca en una pérdida de conocimiento de aquello que realmente ocurrió, pero presenta la ventaja de comenzar por lo más simple, que suele ser aquello que permite comprender lo más complejo.

             De los cuatro relatos evangélicos sobre el sepulcro vacío, únicamente presentan el mismo número de versículos Mateo y Marcos, con ocho versículos cada uno. La longitud de cada versículo puede variar y de hecho los relatos de Lucas y Juan contienen nueve y diez versículos respectivamente pero aunque tienen uno o dos versículos más su extensión es muy similar a Mateo y Marcos. Esta primera observación constata por lo pronto dos apreciaciones: que en el caso de los relatos sobre el sepulcro vacío que hemos seleccionado el número de versículos y extensión es relativamente semejante entre los cuatro evangelistas, y que Marcos y Mateo son más semejantes entre sí en cuanto al número de versículos que con Lucas y Juan.

 

Mismo número de versículos, ocho: Mt, Mc.

Nueve versículos: Lc.

Diez versículos: Jn.

Extensión semejante: Mt, Mc, Lc y Jn.

 

             El criterio de la extensión y el número de versículos no parece por sí mismo determinante en este caso, pues las diferencias que hemos descubierto son casi insignificantes. Esto se debe a que la ordenación de los textos bíblicos en versículos y capítulos tal y como la conocemos hoy data del siglo XVI y es artificial, es decir, no estaba en los primeros manuscritos. Esta ordenación no obstante es útil como primer acercamiento a la comparación de textos sagrados ya que con mucha frecuencia un mayor número de versículos equivale a una extensión mayor en palabras, pero como los relatos que comparamos son breves, la diferencia no es muy apreciable, ni en extensión ni en número de versículos. 

              Sin embargo, para cerciorarnos de que este criterio es útil al proceder con textos de mayor longitud, vamos a comparar también las secciones sobre la Resurrección en la que cada relato del sepulcro vacío se incluye en su evangelio respectivo, que como hemos señalado más arriba, incluyen además de los relatos sobre el sepulcro vacío, tradiciones propias y aquellos relatos sobre las apariciones de Jesús resucitado a los discípulos. Es decir, vamos a comparar la extensión de las secciones grandes en las que los relatos sobre el sepulcro vacío se insertan y comprobar si se decanta alguna diferencia mayor a las que se derivan de la primera comparación.

             En efecto, Mateo y Marcos presentan secciones sobre la Resurrección que incluyen los relatos sobre el sepulcro vacío y las apariciones de Jesús de veinte versículos cada una (Mt 28,1-20; Mc 16,1-20), mientras Lucas y Juan presentan secciones sobre la Resurrección de cincuenta y tres, y cincuenta y dos versículos respectivamente (Lc 24,1-53; Jn 20,1-21,23)[1]. Observamos por tanto que las secciones largas de Mateo y Marcos sobre la Resurrección son más semejantes entre sí que respecto a Lucas y Juan, que les doblan en número de versículos y extensión aproximada.

 

Sección sobre la Resurrección en veinte versículos: Mt y Mc.

Sección sobre la Resurrección en más de cincuenta versículos: Lc y Jn

 

            Aparte de la extensión textual, que guarda relación con el número de versículos pero no una equivalencia exacta, un segundo criterio que la Historia de las Religiones suele utilizar para fijar el estrato más antiguo cuando se trata de comparar varias versiones sobre el mismo suceso, es la comparación temática. La aparición de nuevos temas o hechos secundarios no presentes en las versiones más breves del mismo suceso suele indicar una mayor elaboración de la versión primitiva, aunque de modo semejante al caso anterior, pueden darse excepciones a la regla. A veces la versión con menos temas presentes o hechos secundarios no significa que sea la más verdadera ya que puede indicar que simplemente la tradición que lo relata no profundizó tanto en el conocimiento de lo que ocurrió como una versión más extensa y posterior pudo hacer. Aun así y pese a que la utilización del criterio del menor detalle no tiene validez absoluta, sí tiene validez cierta y relativa, sobretodo cuando es utilizado conjuntamente con otros criterios. Esto se debe a que con bastante frecuencia los redactores del texto sagrado agrandan la versión primitiva de los hechos que reciben, introduciendo temas, personajes o acontecimientos accidentales que reflejan las preocupaciones del tiempo en el que escriben o de la comunidad de fieles a la que dirigen sus escritos.

           Utilizando este criterio, se constata que las versiones comparadas de Mateo, Marcos y Lucas sobre el sepulcro vacío que hemos copiado líneas arriba coinciden en todos los hechos fundamentales que cuentan, que en este caso después de reducirlos a lo que tienen de común se pueden agrupar en cinco apartados distintos: 1) Que las mujeres fueron al sepulcro; 2) Que la piedra que debía tapar la entrada del sepulcro estaba desplazada; 3) Que uno o dos ángeles se encontraban ahí y dieron un mensaje a las mujeres; 4) Que el sepulcro está vacío; 5) Por último se dice que las mujeres huyeron del lugar o regresaron.

             En cuanto al evangelista Juan, este coincide en el primero, segundo, cuarto y quinto de los hechos, aunque con algunas modificaciones. Juan habla únicamente de María Magdalena y no de varias mujeres, además no habla del regreso de las mujeres en general sino de un primer regreso de María Magdalena y de un segundo regreso de Pedro y el otro discípulo. En el relato de Juan son también esta María, Pedro y el otro discípulo quienes se dan cuenta de que el sepulcro está vacío y no las mujeres en conjunto. Finalmente, Juan prescinde del relato de los ángeles pero en su lugar presenta otra breve escena de Pedro y el otro discípulo dentro del sepulcro. Esta pequeña sección de Juan acerca de lo que sucedió dentro del sepulcro y en la que interviene el apóstol Pedro, será comparada en otra ocasión con más detalle, especialmente con Lucas, pues coincide parcialmente con la tradición propia de Lucas sobre el sepulcro vacío, pero la utilizamos aquí al tener en común con el relato de los ángeles de Mateo, Marcos y Lucas el desarrollarse en el mismo escenario, dentro del sepulcro. 

 

Cinco hechos en común:          Mt, Mc y Lc.

Cuatro hechos en común:         Jn.

 

Hechos diferentes:                    aparición de ángeles en el sepulcro: Mt, Mc y Lc

                                               Pedro y el otro discípulo dentro del sepulcro: Jn.

 

             La aplicación del segundo criterio, el temático, ha decantado una dependencia de los fragmentos comparados entre Mateo, Marcos y Lucas y una desemejanza respecto a Juan. Esto puede  significar a su vez varias cosas, que el estudioso de los textos sagrados debe tener en cuenta como posibilidades o hipótesis de investigación. De cara a una mayor claridad demostrativa, nos limitaremos a explorar dos caminos: a) Que Juan desconocía el hecho que Mateo, Marcos y Lucas mencionan sin que él lo haga, y que es la presencia de uno o dos ángeles en el sepulcro y su mensaje a las mujeres; b) Que Juan conocía este hecho, pero que lo omite por alguna razón.

 

 

5) SÍNTESIS DE LA DISCUSIÓN ANTERIOR.

              De la utilización del criterio de extensión textual se deriva que los evangelistas Lucas y Juan ofrecen versiones sobre la Resurrección bastante más largas que Mateo y Marcos. A su vez y descontando la tradición propia de Lucas sobre la presencia de Pedro en el sepulcro vacío, esto significa que Lucas y Juan dan más importancia a los relatos sobre las apariciones de Jesús resucitado a los discípulos o los conocían mejor que Mateo y Marcos.

              Por su parte, de la utilización del criterio de comparación temática se derivan al menos dos posibilidades: a) Si realmente Juan desconocía la aparición de ángeles que Mateo, Marcos y Lucas mencionan, entonces el primer, segundo, tercero y quinto hechos quedan fijados como tradición primitiva común. En este caso, que las mujeres o una de ellas acudieron al sepulcro, que la piedra que debía cerrar la entrada estaba desplazada, que el sepulcro estaba vacío y que las mujeres o los discípulos regresaron del sepulcro aparece como una posible versión primitiva de los hechos. b) En el caso de que Juan conociera lo referente a la aparición de ángeles en el sepulcro pero que él omite por alguna razón, Juan actuaría como intérprete de la versión de Mateo, Marcos y Lucas al escoger lo que considera fundamental y omitiendo como secundario el relato de los ángeles.     

 

 

6) CONCLUSIONES PRELIMINARES.

                Al ser nuestro propósito inicial ofrecer un modelo de estudio exegético y no un trabajo exhaustivo sobre los textos sagrados hemos dejado de utilizar algunas herramientas de estudio que quizás el lector haya advertido, -entre las que destacan el criterio lingüístico, la historia de la fijación del texto, la investigación arqueológica y la historia de la crítica textual, por citar cuatro principales-, pero hasta aquí, una lectura superficial ha mostrado por lo pronto que Juan es útil, en esta parte del evangelio, como intérprete de aquello que Mateo, Marcos y Lucas tienen en común con él, permitiendo entender según el posible criterio de Juan como versión secundaria de lo que realmente sucedió la aparición de los ángeles y su mensaje a las mujeres.  

                Más abajo en cursiva y según lo estudiado hasta el momento, mostramos en qué consistiría el estrato primitivo sobre el sepulcro vacío común a toda la tradición evangélica. Para ello vamos a eliminar aquellos versículos menos relevantes según el criterio que pudo utilizar Juan así como la intervención de aquellos personajes que no son comunes a los cuatro relatos, es decir, los ángeles, los soldados, Pedro y el otro discípulo. También vamos a respetar la parte del texto en la que Mateo, Marcos, Lucas y Juan expresan la realidad del sepulcro vacío aunque, tal y como se acaba de indicar, sin dejar intervenir a los personajes que no son comunes a los cuatro evangelios.  

 

 

1Pasado el sábado, al alborear el primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro. 2 (…) hizo rodar la piedra (…). 7(…) Venid, ved el lugar donde estaba (…). 8Ellas partieron a toda prisa del sepulcro, con miedo y gran gozo, y corrieron a dar la noticia a sus discípulos (Mt 28,1.2b.7c.8a).

 

1Pasado el sábado, María Magdalena, María la de Santiago y Salomé compraron aromas para ir a embalsamarle. 2Y muy de madrugada, el primer día de la semana, a la salida del sol, van al sepulcro. 3Se decían unas a otras: «¿Quién nos retirará la piedra de la puerta del sepulcro?» 4Y levantando los ojos ven que la piedra estaba ya retirada; y eso que era muy grande. 6(…) Ved el lugar donde le pusieron (…). 8Ellas salieron huyendo del sepulcro, pues un gran temblor y espanto se había apoderado de ellas, y no dijeron nada a nadie porque tenían miedo (…) (Mc 16,1-4.6b.8a).

 

1El primer día de la semana, muy de mañana, fueron al sepulcro llevando los aromas que habían preparado. 2Pero encontraron que la piedra había sido retirada del sepulcro. 3Entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. 4No sabían qué pensar de esto (...). 9Regresaron, pues, del sepulcro y anunciaron todas estas cosas a los Once y a todos los demás (Lc 24,1-4a.9).

 

1El primer día de la semana va María Magdalena de madrugada al sepulcro cuando todavía estaba oscuro, y ve la piedra quitada del sepulcro. 2Echa a correr y llega a (…) y les dice: «Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto.» 5Se inclinó y vio los lienzos en el suelo. 6 (…) ve los lienzos en el suelo, 7y el sudario que cubrió su cabeza, no junto a los lienzos, sino plegado en un lugar aparte.10 (…) entonces, volvieron a casa (Jn 20,1-2.5-6b-7.10b).

 

 

               Para terminar la exposición del primer artículo de la serie dedicada a la resurrección de Jesús presentaremos un resumen de las conclusiones preliminares que pueda ser pertinente para la Historia de las Religiones, disciplina cuya finalidad tal y como su nombre indica es establecer una explicación del origen y desarrollo de las religiones dotada de la mayor objetividad posible y proximidad a los hechos.  

 

Tradición evangélica primitiva común: Las mujeres o menos probablemente una de ellas fueron, el primer día de la semana (judía) muy de mañana, al sepulcro donde había sido depositado el cuerpo muerto de Jesús, y encontraron que la piedra que debía cubrir la entrada estaba desplazada. Las mujeres vieron que el sepulcro estaba vacío y regresaron a anunciar el suceso a los discípulos.

 

Tradición sinóptica de Mateo, Marcos y Lucas, de realidad posible mirada desde la tradición primitiva común, pero improbable vista desde la tradición común a Juan y Lucas: Unos ángeles se aparecieron a las mujeres en el sepulcro y les anunciaron que Jesús había resucitado.  

 

Tradición independiente de Juan y Lucas, de realidad posible vista desde la tradición primitiva común: Pedro fue también al sepulcro y vio que estaba vacío.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gabriel Nieto, Licenciado en Ciencias Religiosas.

Pamplona, 2019.


[1] Excluyo del cómputo los versículos Jn 20,30 y Jn 21,24-25 que constituyen conclusiones literarias y paralelas del evangelista san Juan en las que el tema de la Resurrección, bien del sepulcro vacío, bien de las apariciones de Jesús resucitado a los discípulos, ya no está presente. 



Diego Herrera mora Feb 13, 2020 · #6

Buenas tardes busco trabajo en segurida sea de guada de segurida o de escolta q mi dios los bendigan y tenga un bonito dia.

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Diego Blasco Jul 8, 2019 · #5

Diego Blasco
937699620

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Diego Blasco Jul 8, 2019 · #4

BUEN DÍA E GUSTARÍA INTERCAMBIAR IDEA MI DOCTRINA SE LLAMA COSMOSSOLDIOS NO ES CESTA CREO EN DIOS JESÚS Y LA VIRGEN MARÍA . SE TRATA DE EL COSMOS LA CIENCIA Y A RELIGIÓN JUNTA

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Ricardo Muñozmarin Jul 7, 2019 · #3

Amen

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Ricardo Muñozmarin Jul 7, 2019 · #2

Amen

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