Gabriela Moreno en Emprendedores y Empresarios, beBee en Español, Redes Sociales Fundadora • Taller Cerrando Ciclos 11/9/2017 · 1 min de lectura · +200

¿Que nos obsesiona del “¿Por qué?”?

¿Que nos obsesiona del “¿Por qué?”?

Por qué me dejó?, ¿Por qué después del eclipse el mundo quiere acabarse? ¿Por qué la situación de Venezuela no cambia?

No cabe duda que Google nos hizo dependientes de obtener la información que queremos, como la queremos, en el menor tiempo posible; Whatsapp nos hizo adictos a saber si somos exclusivos o no para la otra persona, Facebook se convirtió en nuestro inseparable investigador privado para tener los pormenores de las vidas de las personas que nos interesan; pero todo este sistema es infinitamente exitoso debido a que tiene su núcleo en un único e innegable fundamento, y ese es que estamos completamente adictos a saber el porqué de las cosas.

Nuestro cerebro suele entrar corto circuito y presionar el botón de pánico cuando tenemos un “por qué” sin resolver, es como si estuvieras obligado a entregar una asignación lo antes posible, y si no lo haces perderás tu trabajo (o estudio) para siempre; pero lo cierto es que todo ese tiempo que pasamos descifrando la razón por la cual sucedieron las cosas, se vuelve algo inútil en el futuro, cuando nos damos cuenta que la realidad era muy diferente a como la imaginamos, y que la respuesta correcta no tiene ninguna relación con las hipótesis que fabricamos mentalmente y en las cuales en el pasado depositamos nuestra fervorosa fe.

Desde lo esotérico hasta lo científico, hacia donde vaya nuestra creencia en esa dirección irán nuestras posibles respuestas, un ejemplo claro son los fenómenos naturales que vienen presentándose en el planeta últimamente, algunos culpan al eclipse, otros a la violencia humana, algunos a la contaminación ambiental; esto demuestra cuán inminentemente necesario de ha vuelto para nosotros el descifrar un misterio, olvidando que cuando niños, la mayoría de las inquietudes las dejábamos que se resolvieran por si solas.

Otro elemento que hace que el “por qué” vuelva nuestras vidas un poco más “karmaticas” de lo que ya son, es el hecho de que, al no encontrar una respuesta válida para nuestros “por qué” , optamos por obviar la realidad de que esa situación aún no tiene solución, y en vez de seleccionar “ninguna de las anteriores” , vamos directo a la primera locura que se nos venga a la mente y la tomamos como respuesta absoluta mientras aparece la verdadera ;