Gabriela Moreno en Emprendedores y Empresarios, beBee en Español, Redes Sociales Fundadora • Taller Cerrando Ciclos 21/11/2016 · 2 min de lectura · +500

Tenga(se) Paciencia

Tenga(se) Paciencia

Cuando nuestros problemas parecen un caudal infinito, y no vemos las posibles soluciones, solemos escuchar el consejo de algún buen samaritano diciendo: “ten paciencia”; que tarea tan dura!, en una era donde google tarda 2 segundos en decirnos todo lo que deseamos saber, el tener paciencia pasa de ser un don, a ser un súper poder que solo puede ser importado desde la vía láctea; y es que si el tener paciencia está relacionado con un agente externo, es probable que lleguemos a considerar la posibilidad de tener un poco esta mientras el idilio llega a su fin; pero cuando el tema va relacionado a nuestro yo interno, nuestra desesperación fluye como el polvo en el aire; cuando cometemos errores, nos juzgamos y nos reprochamos peor de lo que lo harían nuestros amigos en Facebook, cuando no logramos completar una tarea o llegar a una meta, nos castigamos con gran dureza, bajo el lema de “ lo estoy haciendo por mi amor propio”; somos nuestro más fiel represor, y puede que estemos rodeados de feng shui y toda la armonía del universo, pero lo cierto es que no nos tenemos ni un solo segundo de paciencia, queremos que cada una de las cosas que hacemos salgan más allá de lo perfecto.

Ya sea para aprender un nuevo idioma, o para decirle cuatro verdades en su cara al otro, pocas veces realmente esperamos a que sea el momento adecuado para ejecutar una acción o decisión; por lo general, si se nos mete una idea en la cabeza, es más fácil arrancarnos la cabeza que la idea; sobre todo cuando tiene que ver con temas del corazón; queremos saberlo todo, conocerlo todo, tenerlo todo; y en este caso lo que eleva nuestro niveles de ansiedad, no es el hecho de que la otra persona no coopere con nuestras urgencias, es el hecho de que no somos capaces de esperar a que nuestra vida ( y nuestra relación) fluya con la misma naturalidad que fluye el rio; amar no es fácil, si lo fuera no habrían tantos “ex” en el mundo, y la llave secreta es encontrar el balance entre el aguante, el amor propio y la calma.

“Señor, dame paciencia” es una de las suplicas más comunes que escuchamos, afortunadamente no basamos nuestra fe en esta frase, de lo contrario, existirían más ateos que religiosos en el mundo, y a pesar de que nuestra constante suplica no es siempre escuchada, la simple frase nos brinda un aire de tranquilidad instantáneamente, como si estuviéramos descargando de nuestra espalda un pesado bulto; pero ya que el cielo aún tiene millones de cajas de “paciencia” en su lista de espera, debes comenzar a practicarla antes de que llegue tu turno; para comenzar a adquirir un poco de calma, lo primero que debes hacer en un momento de ansiedad, es prestar atención a tu respiración, enfocate en ella como si fuera una buena