GILDARDO LONDONO in Médicos y Profesiones Sanitarias, Medicina, Sanidad y Medicina Médico en Salud Mental y Salud Familiar. Editor. Escritor. Coordinador y Auditor Médico. Etc • H. Mental de Filandia y HOMERIS. Hospital la Tebaida. SaludCoop. M. S. F. Un. Andina Nov 7, 2019 · 5 min read · 1.5K

MEDICINA Y ANTIMEDICINA - DOS CARAS DE LA MISMA MONEDA

Quiero, en este primer acercamiento, compartir con ustedes una parte de la introducción a mi uno de mis libros, que tiene el mismo nombre de este artículo, el cual creo que podría interesar a quienes forman parte de esta comunidad.

La idea es proponer a mis lectores dedicar un tiempo a revisar este material sobre una disciplina que ha ocupado gran parte de mi vida. Hablaremos sobre LA MEDICINA, desarrollando conceptos que la definen, las categorías que agrupa, los procesos que representan el estudio de la misma y las condiciones históricas que la han determinado a través de los siglos.

Pero como cada tesis, tiene su antítesis y a Cristo, le han querido encontrar el Anticristo. Así como la noche se antepone al día, la luz a la oscuridad, el blanco al negro, lo bueno a lo malo, lo puro a lo impuro y el todo a la nada, así mismo, han surgido diversas corrientes, que de una u otra forma, han venido a crear tendencias que van en contra de los preceptos clásicos de la Medicina, representando lo que se ha llamado "ANTIMEDICINA". Claro que hablar de ANTIMEDICINA no será muy fácil, pues no es solo aplicar al término inicial “MEDICINA”, el prefijo “ANTI”, que significa “contra”. El concepto va más allá de la simple negación de uno contra otro, y así lo veremos a lo largo de este libro.

Ruego a todos que no vayan a entender mi posición al querer publicar esto, como una forma de expresar alguna posición mía, en contra de la Medicina, pues eso sería abominable. Tengan en cuenta que la Medicina ha ocupado la mayor parte de mi vida, pues desde muy niño soñé con ser Médico y centré todos mis esfuerzos en llegar a cumplir ese sueño, que después de muchos años de estudio y sacrificios, logré cumplir y estuve muchos años, dedicado al ejercicio tradicional de la Medicina, lo cual me permitió subsistir dignamente, adquirir las cosas que tengo y además crecer como ser humano y aprender muchísimo, lo cual me ha ayudado a entender mi vida y a comprender un poco a los seres humanos.

Igualmente, le debo mi vida a la Medicina y a algunos Médicos, que llevo muy cerca de mi corazón, pues lo “remendaron” cuando fue necesario y con su magnifico trabajo y esfuerzo, me permitieron tener una segunda oportunidad, cuando parecía que mi vida llegaría a su final y por ello cada día que pasa, lo dedico a honrar el trabajo de todos aquellos, que ejercen esta profesión con amor y dedicación, a quienes desde aquí, les manifiesto mi infinito agradecimiento por todo ello.

Pero el amor no puede cegarnos, ni puede obnubilar nuestro pensamiento, como para no ver que existen defectos y fallas, así como el hecho de que existen personas que viven de la Medicina, que están metidas en el campo de la salud, pero no necesariamente haciendo las cosas bien, ni cumpliendo su trabajo con amor, o al menos con la dedicación y el cuidado que dictan la honestidad y la responsabilidad.

No podemos olvidar que encima, adentro, por los lados y desde todos los ámbitos de la Medicina, existen personas y organizaciones que solamente se aprovechan de esta disciplina, pero que viven como "vampiros", pegados de las yugulares de la salud, para saciar su sed de dinero y de poder, convirtiendo a los pacientes en simples “objetos de explotación monetaria”; y peor aún, haciendo de los fieles servidores de la salud, “sus súbditos”, por no decir “sus esclavos”, a pesar de ser estas personas, quienes con su esfuerzo y trabajo diarios, mantienen vivo el sistema y que debido a la necesidad, a su deseo de seguir adelante o simplemente a su desconocimiento de la triste realidad, han terminado por ser “cómplices pasivos”, de quienes, desde las cúpulas del poder, llenan de dinero sus arcas, mientras la mayoría de las personas, aquellos seres humanos del común, tienen que mendigar servicios de “pobre calidad”; y eso en el mejor de los casos, pues muchos, ni siquiera llegan a superar los obstáculos infranqueables de las grandes farmacéuticas, las empresas aseguradoras de salud, que en algunas partes son las mal llamadas “Empresas Promotoras de Salud”, pero que deberían llamarse por su verdadero nombre: “EMPRESAS MALVERSADORAS Y APROVECHADORAS (PARA SU PROPIO BENEFICIO) DE LOS RECURSOS DE LA SALUD”, o quizás “EMPRESAS ORDEÑADORAS DE LOS RECURSOS DE LA SALUD”, pues realmente eso es lo que hacen, desviar los recursos sagrados de la salud del pueblo, para que la mayor parte de esos dineros, quede en los bolsillos de personas inescrupulosas, que se lucran de las deficiencias de los servicios. Personas inescrupulosas que se lucran con el trabajo mal remunerado y la explotación de los “trabajadores de la salud”, donde han quedado agrupados todos los infortunados miembros de este gremio, que pasó de ser un gremio respetado y privilegiado en las sociedades de antaño, a ser simplemente el gremio de los “obreros de la salud”, muchos de los cuales, para poder llevar una vida digna y además pagar las deudas que les han quedado por el costoso proceso de educación, deben trabajar horarios extendidos, con dos o tres empleos distintos, con lo cual, lo único que logran es “auto flagelarse”, deteriorar su propia salud y acortar el tiempo útil en que podrán brindarle a la sociedad, su tan valioso trabajo.

Definir la Medicina puede tener muchas facetas, de acuerdo a diferentes ámbitos y puntos de vista. Por ejemplo, veamos la forma en que la definió un Médico: “… La Medicina es una ciencia estructurada para curar; si no puede, alivia; y siempre, acompaña. El médico cura, alivia y acompaña; aunque, por sus limitaciones, puede cometer errores, o caer en la negligencia; pero nunca puede, ni debe abandonar al paciente… No acudir a la llamada de un enfermo, o abandonarle es la falta más grave recogida en los más diversos códigos deontológicos, también incluido el Juramento Hipocrático…”

Pero que tal la forma en que los filósofos nos ven a los Médicos: “… Todos los médicos filosofan aun sin saberlo. Abrazan el realismo cuando dan por sentado que sus pacientes existen realmente; el naturalismo cuando suponen que las enfermedades son procesos naturales; el materialismo cuando suponen que tanto el cuerpo como las drogas son entes materiales y que los desórdenes mentales son procesos cerebrales; el sistemismo cuando relacionan lo que estudian con otras cosas y el cientificismo cuando sostienen que todo lo estudiable se estudia mejor adoptando el punto de vista científico. Es tarea del filósofo advertir, analizar y sistematizar las ideas filosóficas que subyacen a la investigación biomédica y a la práctica de la medicina. También son tareas filosóficas examinar el pensamiento diagnóstico (que trata un típico problema inverso), el diseño de drogas (que traduce la bioquímica a la medicina), el ensayo aleatorizado (que involucra las nociones de azar objetivo y de contrastación de hipótesis con hechos) y la medicina preventiva (que ubica al paciente y al médico en sus contextos sociales). La filosofía de la medicina puede, pues, contribuir a entender la medicina y a evitar errores fatales, como son la concepción mágico-religiosa de la enfermedad como merecido castigo divino, las medicinas "alternativas" y la anti-medicina. Siendo así… ¿Por qué no se cultiva la filosofía de la medicina?

En Wikipedia, podemos encontrar también un concepto general:

“… Medicina (del latín medicina, derivado a su vez de mederi, que significa 'curar', 'medicar'; originalmente “ars medicinae”, que quiere decir el 'arte de la medicina') es la ciencia dedicada al estudio de la vida, la salud, las enfermedades y la muerte del ser humano, e implica el arte de ejercer tal conocimiento técnico para el mantenimiento y recuperación de la salud, aplicándolo al diagnóstico, tratamiento y prevención de las enfermedades. La medicina forma parte de las denominadas ciencias de la salud…”

“Ars Medicinae”, pues la Medicina en su ejercicio, se comparó desde los inicios de la historia, al arte.

La Medicina, es también una actividad, a través de la cual, los seres humanos, que se dedican a ella, expresan sus ideas y sus emociones, pues en el ejercicio de la Medicina, es imposible desligarse de las ideas y las emociones, cuando se está frente al paciente (en esto incluyo a todos los trabajadores de la salud, que de alguna manera en mayor o menor grado, ejercen parte del arte de la Medicina). Nada refleja mejor la cultura de una sociedad, que la forma en que se cuida la salud de la misma y las características que presenta en dicha sociedad, el ejercicio de la Medicina y el cuidado de la salud de sus integrantes.

Los integrantes de la Medicina han sido considerados, de acuerdo al momento de la historia y dependiendo del lugar donde se encontraran, como: “semidioses”, “brujos”, “ángeles”, “monjes”, “emisarios de dios”, entre otros. Aún se conservan en Medicina muchos “rituales”, que se repiten en el día a día de quienes participan en la atención de los pacientes y obviamente, conserva todo el componente estético y cumple una función social, pedagógica y hasta mercantil, lo que refuerza más la similitud con la definición del arte. La Medicina ha pasado por múltiples interpretaciones, dependiendo de las culturas, las épocas y el tipo de sociedad en que se ubique y del momento histórico que estudiemos.

Para que para que realmente el Ars Medicinae, se pueda enmarcar el ejercicio diario del profesional de la salud, esta deberá ser una actividad humana hecha con esmero y dedicación, cumpliendo cualquier conjunto de reglas necesarias para desarrollarla de forma óptima. Para poder ser un excelente Médico, se requiere una gran cantidad de capacidad, habilidad, talento y experiencia. Sin esto, probablemente, se puede estar dentro del gremio de la salud y se puede trabajar allí, pero definitivamente, nunca llegará a merecer el título de “Artista de la Medicina”. Quien no cuente con todos esos atributos, además de amor por las personas, responsabilidad, respeto, honestidad y un gran sentido de la otredad, solo será un trabajador más del gremio.

En el análisis de la historia de los últimos 25 siglos de la historia de la medicina de Occidente, se ve que la medicina no es una, sino que han sido muchas doctrinas médicas distintas. Cada doctrina médica, siendo uno de los elementos de la cultura, refleja el paradigma de la sociedad y de la época, que se estudia y su lógica global, por lo que debe considerarse como una disciplina biocultural, que tiene que ser estudiada junto a la cultura y a la historia de cada país y de cada época determinada. Cada límite o elemento deshumanizante de la cultura siempre se refleja en la correspondiente doctrina médica, pasando del paternalismo griego, caracterizado por una medicina muy clasista; luego el espiritualismo de la Edad Media, supuestamente en una relación de cura (de caridad), pero poco atenta a dimensiones físicas de la enfermedad, del enfermo y de la terapia; más adelante predominaba el contractualismo y democracia modernos, más enfocados en atención de la enfermedad; pasamos después al paradigma fenomenológico del siglo XIX, con una visión de la “enfermedad en un enfermo” (medicina antropológica de Heidelberg); y pór último el paradigma postmoderno del final del siglo XX y comienzos del siglo XXI, que resalta más la importancia y las exigencias del sujeto en la medicina, donde no se habla de “pacientes”, sino de “clientes o usuarios”, más exigentes de los servicio de salud, de los cuales exigen mejorar todas las cosas de la vida y generar fantasías exageradas de belleza, felicidad, confort, fuerza, inteligencia e inmortalidad. Se pierde la aceptación de la muerte como algo natural y se percibe como irresponsabilidad o culpa del médico y de la medicina.

Así mismo, al revisar la correlación de los cuidados de la salud con la cultura en cada periodo histórico, vemos la forma en que se han cambiado las opiniones sobre la forma de vivir y alimentarse, en relación con la idea de salud y cuerpo. Así, encontraremos las dietas hipercalóricas de la medicina medieval, contra las hipocalóricas, en el Renacimiento. Hasta el siglo XVI, se centraba la atención sobre la cantidad. Luego, en el siglo XVII, aparece el concepto de “gratificación”, por lo cual en Europa, se incluyen en la dieta el azúcar, el café, la champaña, el cigarrillo y el chocolate. Para el siglo XIX, se hace más importante la búsqueda de energía y de bienestar psicofísico, con una tendencia en aumento hacia la mitad del siglo XX. Parece que el proceso cultural de secularización y autonomía (democratización) se asocia con el “salutismo”, entendido como un culto cada vez más fuerte al estado de salud (percibida como sensaciones externas, más que como comportamientos sanos y prevención para la persona).

Otro concepto que cambia a través de los siglos, es la prevención. Se empieza con un terror hacia los contactos con personas infectadas (los tiempos de terror a la lepra y la peste), para evolucionar hasta el concepto de actuar sobre la calidad del aire, el ambiente, el agua (higiene de la ciudad y la higiene como derecho social) y llegar al concepto de la higiene personal, el gasto sobre la prevención, las expectativas cada vez mayores sobre la propia salud (presión arterial, colesterol, glicemia, etc.). Todo esto muestra un camino de atención creciente sobre la propia salud, con mayores gastos y tiempo dedicados a ella.

Las tendencias de la medicina han trasladado las necesidades médicas al campo del consumismo y viceversa, creando necesidades cada vez más numerosas, con un juego mercantil y de poder. En la base de esto, se encuentra un proceso cultural de privatización, individualismo, sensibilidad y emotividad creciente, aunado al proceso de libertad, que está permitido por el desarrollo económico de un país. Incluso, las enfermedades típicas de cada época son una expresión cultural y no solo el efecto de factores físicos, biológicos o químicos

En los inicios de la medicina, el poder estaba en manos del médico, con los siglos pasó a las manos de “dios”, luego del paciente, de los humores y desde hace un siglo, el poder ha pasado al Estado y a las multinacionales a través de las empresas en salud, donde se hace más importante la productividad y las ganancias monetarias, que la misma salud de las personas.

Queda preguntarnos: ¿Cual es el siguiente capítulo?... ¿Hacia donde vamos en la Medicina? ¿Seremos los constructores de nuevas tendencias en la Medicina, o simplemente, continuaremos con el flujo de las masas, hacia donde nos indiquen los grandes capitales, que rigen nuestro mundo actual?MEDICINA Y ANTIMEDICINA - DOS CARAS DE LA MISMA MONEDA