Sonia 🐝 Quiles Espinosa en beBee en Español, Recetas, Hostelería y Turismo Social Media & Finanzas • Soluciones Agencia de Marketing y Publicidad 25/11/2016 · 4 min de lectura · 2,7K

El gusto por los pequeños placeres: Bocadillo de calamares

El gusto por los pequeños placeres: Bocadillo de calamares

Más sencillo imposible. Los calamares rebozados en harina y fritos en aceite caliente, son el único relleno de este bocadillo. Es, sin lugar a dudas, la especialidad más popular de Madrid, sobre todo en los locales de alrededor de la Plaza Mayor. En otros lugares de la península se conoce como bocadillo de rabas.

Aunque hay quien opina que el bocadillo castizo más representativo de la capital española es de gallinejas y entresijos, la realidad es que una inmensa mayoría de madrileños escogerían sin dudarlo el popular bocadillo de calamares, tan estrechamente vinculado a los locales de la Plaza Mayor y sus alrededores ¿Quién iba a decir que en una ciudad sin mar los calamares se convertirían e un indiscutible icono gastronómico?

La historia viene de lejos. La capital española siente auténtica pasión por el pescado, y si es fresco, aún mejor. Y es que el bacalao salado, los arenques, las sardinas de bota y otras pocas especialidades momificadas fueron durante siglos los únicos seres marinos que llegaban a la capital, traídos penosamente desde las poblaciones costeras por los esforzados arrieros. Con el tiempo, la mejora de los caminos y el desarrollo de nuevas técnicas de refrigeración cambiaron la situación radicalmente. El pescado, pasó a formar parte de la dieta habitual de los ciudadanos y las freidurías acabaron siendo tan populares en Madrid como en otras poblaciones más cercanas al mar.

El secreto de un buen bocadillo de calamares consiste precisamente en su chocante simplicidad.
Los calamares se pasan por harina de trigo o mitad harina de trigo y mitad harina de garbanzos y luego se fríen por tandas hasta que quedan ligeramente crujientes por fuera y blandos en su interior. Luego, se rellana generosamente con ellos un bollo de pan abierto lateralmente. No hay más ciencia. Una caña de cerveza bien fría y una buena compañía hacen el resto. 

A la conquista de la capital

El origen del bocadillo de calamares es incierto, aunque muy posiblemente se remonta a las primeras décadas del siglo XX, cuando se popularizaron las freidurías en la capital.
A algún cocinero creativo de la e´poca debió de ocurrírsele servir los calamares fritos dentro de un bollo y no con el pan aparte como era habitual.
Ni siquiera se sabe a ciencia cierta si es una especialidad autóctona o "importada" de localidades costeras. La realidad es que el olor de la fritanga en la que se cocinan los calamares ha pasado a formar parte del paisaje sensorial de muchas zonas de la ciudad, especialmente de la Plaza Mayor.

El gusto por los pequeños placeres: Bocadillo de calamares
No hay ninguna documentación sobre los primeros locales en los que empezaron a servirse los calamares fritos en bocadillo.
 
Cuenta la leyenda que fue el leonés Alfredo Rodríguez, llegado a la capital a principios de los años cincuenta con una maleta desvencijada y sujeta con viejos cordones, quien acabó popularizando la fama del bocadillo de calamares en sus locales El Brillante. El bocadillo de calamares se ha convertido en la especialidad más exitosa de la casa y muchos clientes acuden a sus locales especialmente para probarlo.

¿De Madrid a Nueva Orleans?

La gastronomía de Nueva Orleans bebe de su pasado mediterráneo e incorpora influencias francesas, españolas e italianas. Con el nombre de po´boy (poor boy) se conoce en Nueva Orleans a un bocadillo de pan francés de grandes proporciones que puede rellenarse al gusto con rosbif, jamón, salchichas italianas o con pescados y mariscos: ostras, gambas y por supuesto, calamares!!!

El gusto por los pequeños placeres: Bocadillo de calamares

Sólo o acompañado

El bocadillo de calamares es también muy popular en otros lugares de la Península, sobre todo en los bares de Valencia, en Cantabria y en el País Vasco, donde se conoce como bocadillo de rabas. En general, se usa el término rabas para denominar los calamares que se han cortado en tiras en lugar de anillas.
En Zaragoza, el bocadillo de calamares es la especialidad del famoso local Calamar Bravo, donde se forman largas colas para degustarlo aliñado con salsa brava: mayonesa enriquecida con tomate y pimentón picante.

El secreto de una buena fritura

Los básicos para conseguir que los fritos queden impecables son tres. Primero, calentar abundante aceite de oliva en una sartén sin dejar que humee. Segundo, enharinar los alimentos y, una vez enharinados, colocarlos en un colador de agujeros grandes para retirar el exceso de harina. Tercero, freírlos por tandas en poca cantidad cada vez y, una vez fritos, escurrirlos sobre papel absorbente de cocina.

El gusto por los pequeños placeres: Bocadillo de calamares
Dijo Oscar Wilde que los placeres sencillos son el último refugio de los hombres complicados. En un mundo cada día más complejo seguro que son legión quienes encuentran el mejor momento del día degustando el más castizo de los bocadillos.
 Madre mía ... hoy si que he abusado de vosotros :), pero este Bocadillo, se merece esto y mucho más, ha sido todo un privilegio poder compartir con vosotros su historia. Y para sorpresa de muchos el llegar allende los mares, nada menos que a Nueva Orleans!!!

Por fin la receta, no perdáis detalle :)

Ingredientes para 2 bocadillos.

2 baguettes cortas. Especial bocata.
2 calamares medianos.
200 gr de harina.
1 limón.
aceite para freir.
sal.

Para la mayonesa

1 huevo.
150 ml de aceite de oliva suave.
1/2 diente de ajo.
1 cucharada de zumo de limón.
sal.

Y vamos allá.

1. Prepara la mayonesa: introduce el huevo en el vaso de la batidora, añade el ajo pelado y una pizca de sal y vierte todo el aceite. Acciona la batidora sin moverla hasta que la mayonesa empiece a ligarse. Entonces sube poco a poco la batidora batiendo hasta que la mayonesa adquiera una consistencia lisa y homogénea. Añade el zumo de limón, bate unos segundos más y resérvala en el frigorífico hasta el momento de servir.

2. Limpia los calamares retirando las visceras, la pluma y el pico. Trocea los tentáculos y corta los cuerpos en anillas de 1 cm de grosor aproximadamente. Exprime el limón y rocía los calamares con su zumo. Déjalos macerar durante un mínimo de 30 minutos.

3. Dispón la harina en un plato. Pasa los calamares por la harina. Fríelos por tandas en una sartén con abundante aceite bien caliente.

4. Déjalos escurrir sobre papel absorbente de cocina y sálalos. Abre el pan por la mitad, úntalo con un poco de mayonesa, y coloca dentro los calamares. Sirve el bocadillo enseguida con más mayonesa si lo deseas.

Y como no, un cerveza bien fría!!!! y tus amigos,  ¿que más podemos pedir?

Como siempre que puedo, os dejo dos recomendaciones para todos aquellos que vayáis a Madrid.

El Brillante, con dos locales históricos donde es absolutamente indispensable probar la especialidad que les ha dado la fama: El bocadillo de calamares, calientes, crujientes, sabrosos... sin complicaciones, sobrios y con una decoración añeja que les da un encanto especial que nos recuerda a tiempos pasados.

Bar Postas, famoso por la calidad de sus bocadillos, especialmente los de calamares, y por sus suculentas frituras. En pleno corazón de la capital, se encuentra a medio camino entre la Puerta del Sol y la Plaza Mayor.






Mmmmmm que rico!! Me guardo la receta!!

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Maria Merino 8/9/2017 · #28

#25 otra de nuestras costumbres....bocadillo de calamares...riquisimo..

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Gracias por compartir @yedu panicker, los Informaticos también comen 😜

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Ignacio Orna (Nacho) 8/9/2017 · #26

Aquí "El brillante" que dado que viví en ese barrio, lo conocí desde que era niño. Lástima que lo cerraran.
http://laplazadeolavide.blogspot.com.es/2014/11/cierra-el-brillante-de-eloy-gonzalo.html

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Al hilo del Post de @Maria Merino Oslara, otro de nuestros clásicos.

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#22 Estupendo Ivan!!! :) Que hambre!!!

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#21 Esa Info me la guardo @Jorge Lázaro Molina y me la apunto para mi próxima visita. Genial!!! :)

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Iván de Paz Delgado 29/11/2016 · #22

#21 ¡el sábado tendré que pedir uno ahí con esa salsa picante a ver qué tal está!

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