Hugo Chinchilla en Comunicación y Periodismo, Viajes, Hostelería y Turismo Global Brand Ambassador • beBee 3/11/2016 · 5 min de lectura · 1,7K

Encantador viaje en el tiempo

Toda mi vida había escuchado cientos de cosas de Cuba, la mayoría negativas, pero yo tenía que ir por lo menos una vez en mi vida para comprobar todas las historias que me habían contado en persona, y las que me llevan contando los medios de comunicación desde que nací.
Así que junto a Fabiola, emprendimos la aventura hacia la ciudad de La Habana. Nuestro itinerario de vuelo era sencillo, viajamos desde Tegucigalpa hasta El Salvador en un ATR de la aerolínea Avianca, allí cambiamos por un avión más grande. En El Salvador tuvimos que pagar 10 dólares por una especie de visa para poder entrar a Cuba, vamos, que era más que todo un papelito amarillo con un sello y una firma.

Cuando faltaban cerca de 20 minutos para aterrizar en La Habana, vimos que apareció una aeromoza rociando un aerosol por todo el avión, porque es una normativa del gobierno cubano para evitar cualquier virus o germen que tenga algún pasajero y que pueda contagiar a los cubanos.

Comencé a ver por la ventanilla del avión arrecifes de coral, a los pocos minutos el capitán daba el aviso para prepararse para el aterrizaje. Desde el avión se podía ver la terminal de vuelos internacionales del Aeropuerto José Martí. Por todos lados el color que predominaba era el rojo. 

En la aduana tuvimos que esperar cerca de media hora porque no cabía ni un alma. Había gente de muchas nacionalidades, escuché a muchos que hablaban francés, otros dutch, inglés, tenía frente a mí a unos mexicanos, al lado había una familia de ticos, etc. Aprovechamos este primer contacto con Cuba para tomarnos una selfie. 

Encantador viaje en el tiempo Más identificado, imposible, me fui con una gorra del Che Guevara.

Los cubanos que están en migración no son nada amables, por el uniforme parecían de la policía, por más que trates de sonreír, ellos te miran como un intruso capitalista que va a invadir su país. El tipo me tuvo detenido por cinco minutos aproximadamente y me preguntó que cuántos pasaportes tenía. Lo miré serio y le dije: Pues todos los que tengo, los tiene usted en la mano. Si de la actitud del tipo que estaba en migración dependiera el turismo de Cuba, estoy seguro que ni las olas del mar llegarían a la isla. Yo continué con el entusiasmo que me caracteriza. 

Después del control de la aduana, había que hacer fila para que un médico te haga una pequeña evaluación, para saber si vas a entrar con alguna enfermedad al país. Lo curioso es que empecé a toser, no sé si era por el cambio del aire acondicionado al calor infernal que hacía allí, pero no paraba de toser. ¡Ay Dios! ¿Y ahora? ¿Me van a mandar de regreso a Honduras? Fabiola me dio un caramelo, y gracias a Dios pude contener la tos. Pasé ése control médico, y ahora todo era felicidad, a buscar las maletas y que viva Cuba chicoooo. ¡A disfrutar!

Mientras íbamos en el vehículo hasta el lugar donde íbamos a hospedarnos, pude observar que había viajado hasta 1950. Todos los carros eran de ésa época, algunos se miraban como si estuviesen nuevos, con su carrocería bien pintada. También me llamó la atención que las autopistas y calles estaban en perfecto estado. Lo poco que había visto en media hora me gustaba, y ya quería conocerlo todo. 

Encantador viaje en el tiempo
Encantador viaje en el tiempo    Hermosos autos, parecen sacados de una película. 

Durante toda la tarde Fabiola y yo nos dedicamos a dar un paseo por los lugares cercanos a la zona donde nos hospedamos. La primer curiosidad que encontramos fueron unos hermosos taxis amarillos en forma de huevito a los que llaman Coco Taxi, te los encuentras por toda La Habana, y es básicamente una moto a la que se le ha adaptado una estructura para llevar dos o tres pasajeros. 

Encantador viaje en el tiempo
   Los coco taxi cubanos.

Hay vehículos clásicos y descapotables que vas a encontrar en fila en varias calles de la ciudad, que también son taxis, pagas como 10 o 15 dólares para que te den un pequeño tour que dura cerca de media hora. 

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En la zona del Vedado, encontramos cabalgando a Don Quijote sobre su hermoso Rocinante en un parque que lleva el nombre del célebre personaje inventado por Miguel de Cervantes y Saavedra. 

Encantador viaje en el tiempo    En un lugar de La Mancha... ¿Eh? En un hermoso lugar de La Habana.

Cerca de ése lugar se encuentra la famosa Heladería Copelia. Por increíble que parezca, el helado es un lujo para los cubanos, vi que habían largas filas de personas que esperaban su turno para tener la oportunidad de comprarlo, lo de ésa fila es de verlo para creerlo, porque si te cuento qué tan larga era dirías que me lo saqué de un libro de ciencia ficción. A pocos metros encontramos el emblemático Hotel Habana Libre. No sé si será cierto, pero estando allá una cubana me dijo que en los hoteles no se pueden hospedar cubanos, solo extranjeros, así que de libre solo tiene el nombre. 

Más tarde pasamos por un bar y restaurante que se llama El Gato Tuerto, allí se cantó el bolero más largo del mundo, duró unas 76 horas. En la entrada del local se puede observar una placa que lo cuenta con orgullo. No nos íbamos a ir de allí sin tomarnos una foto, obviamente. 

Encantador viaje en el tiempo
   Subiendo al segundo piso del restaurante hay un gato tuerto en una pared. 

Después de una entretenida caminata, nos fuimos al Hotel Nacional de Cuba a disfrutar del atardecer. Éste hotel 5 estrellas se considera un símbolo de la historia y la cultura cubana. Fue construido en 1930 y consta de 8 pisos. Por dentro ves que tiene el señorío y esplendor de 1935, dan ganas de bailar Mambo y ponerte uno de los vistosos trajes que vestían los Gángsters. En uno de los restaurantes que hay allí, se pueden apreciar en las paredes fotos y firmas de los famosos que han visitado el hotel a lo largo de los años. La piscina tiene lo suyo, con su área de sauna y masaje, y un pequeñito gimnasio.
Encantador viaje en el tiempo    El Gran Hotel Nacional de Cuba.

El área social al aire libre que está en la parte de atrás del hotel es impresionante. Hay pequeñas terrazas por donde quiera que camines, pero eso sí, tienen a varias personas con la única tarea de cuidar que no pises el césped, y te lo dicen a cada momento, no puedes acercarte ni un milímetro porque ya están frente a uno. ¡Menudo trabajo! Recuerdo que le dije a mi esposa: Mire amor, parecen los de Men in Black, menudo rollo con el césped.  

Encantador viaje en el tiempo Seguimos el camino de baldosas amarillas, como en el Mago de Oz, y llegamos hasta una parte donde está un cañón que es un emblema y orgullo cubano. La inscripción que hay frente al cañón, cuenta que formaba parte de la batería de Santa Clara en la guerra hispano-cubana-americana, y éste cañón disparó contra el USS Montgomery. Supongo que lo hundió, sino no lo tendrían como trofeo. A ésos que se ven al fondo pisando el césped, no les duró mucho la fiesta porque llegaron los Men in Black a quitarlos de ahí, y eso que solo estaban tomando fotos.
Encantador viaje en el tiempo
Continuamos el camino de baldosas amarillas dentro de los jardines del Hotel Nacional de Cuba, y llegamos hasta la punta, donde se encuentra izada la bandera de Cuba, y desde donde se tiene una maravillosa vista del malecón. 
Encantador viaje en el tiempo
   Vista del malecón. 

En ése momento yo le pedí a Fabiola que fuésemos a caminar por el malecón, a ver el atardecer, antes de irnos a descansar y a cenar, porque el día se acababa. 

Encantador viaje en el tiempo
Nuestra primer tarde cubana terminaba aquí, pero la noche estaba por empezar, y habían muchísimas cosas que hacer, pero os lo contaré en la próxima publicación, porque ésa semana en Cuba, me dejó con muchas, muchísimas fotos y anécdotas que contar. Como dicen en la tele: No cambien de canal, que ya regresamos...

Encantador viaje en el tiempo  
Un enorme abrazo chicooooooo y como decía Celia Cruz: ¡Azúuuuuuuuuucaaaarrr! 

Hugo. 

 



Oscar Gomez Amento 29/11/2016 · #9

Se los ve muy felices...me encanta!!!!!

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Hugo Chinchilla 3/11/2016 · #8

#4 Siii @María Paz Hueso Luque, en el Floridita, la cuna del daiquirí, no puede faltar la foto con Hemingway. También es justo y necesario tomarse un mojito en La bodeguita del medio. Gracias a Dios cuando nosotros fuimos no había toque de queda, nacionales y extranjeros estaban en la calle hasta altas horas de la noche. De hecho un espectáculo en un fuerte y es de noche, eso es lo que voy a contar en mi próxima publicación. Un fuerte abrazo, siempre veo los posts de tus viajes, me encantan.

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Hugo Chinchilla 3/11/2016 · #7

#2 Cuando pueda haga el viaje, La Habana es preciosa y la gente maravillosa.

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Hugo Chinchilla 3/11/2016 · #6

#3@Maria Oslara, eso mismo me dijo a mí una cubana que andábamos de guía, que ellos no podían ni siquiera subir a las habitaciones de los hoteles. Me pareció exageradamente raro, pero a pesar de todos los problemas que tienen yo siempre les vi alegres y bailando, jeje.

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Hugo Chinchilla 3/11/2016 · #5

#1 Gracias Mariela, mira que tu segundo nombre es el de una de mis tías, qué agradable. En efecto, si es un privilegio conocer las costumbres que hay en otras ciudades de tu mismo país, no digamos de otros países. Saludos.

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María Paz Hueso Luque 3/11/2016 · #4

#3 Genial, @Hugo Chinchilla! A mí me gustó el ambiente que había de día en el Malecón, por las calles; la Bodeguita y el Floridita;los coches tan "retro"(nosotros alquilamos uno y fue estupendo); lo que menos, la sensación de " toque de queda" de la noche...espero que eso cambie! A disfrutar! Un saludo

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Maria Oslara 3/11/2016 · #3

Muy bonito viaje., es como retroceder en el tiempo, y no se ahora pero antes los cubanos no se podían alojar en los hoteles donde estaban los extranjeros.... parece que sigue igual....

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Al parecer Cuba es un encanto, no pierdo la esperanza de ir allá a conocer.

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