Inés Sanz in Office Manager, Secretarias, Recepción Asistente administrativo • Organización no gubernamental Jan 2, 2020 · 1 min read · 8.1K

Recopilación de mis últimos 20 años – así, tal cual

Recopilación de mis últimos 20 años – así, tal cualHace 20 años cumplí la mayoría de edad. Con ella llegaron responsabilidades, las típicas de un adulto cualquiera: votar, qué estudiar, qué hacer con mi vida… Pensamientos, incluso un poco absurdos e infantiles, del tipo si ahora cometo un delito, ahora sí que voy a la cárcel, mis padres ya no son responsables de lo que yo haga. Empezaron a llegar cartas de la seguridad social, del médico, del gobierno, facturas, del banco… a mi nombre. Ya era oficial. Se pierden amistades por la toma de decisiones, se separan los caminos; pero se conocen nuevas personas en esos nuevos caminos, quizá más afines a nuestra forma de ser o de pensar actual.

De niña siempre me he considerado demasiado responsable para mi edad. Siempre he cumplido las normas, principalmente no por miedo a castigos o represalias, sino porque las normas están para cumplirlas. Son las que hacen que la vida tenga cierto orden. ¿Qué pasaría si todos, de repente, hiciéramos lo que se nos viene en gana, sin tener en cuenta las normas y el respeto hacia los demás?

En estos 20 años me he cruzado con muchas personas, en mi vida personal y laboral. He trabajado en más de 10 empresas diferentes y he conocido personas de muchos orígenes que me han puesto en contacto con otras maneras de ver la vida, otras creencias, otras prioridades... y me han hecho cuestionarme el porqué de las cosas.

 Tengo buenos recuerdos de personas que pasaron por mi vida, mayores que yo en edad y experiencia, diligentes, buenos profesionales, involucrados y comprometidos con hacer las cosas bien. En no ser mediocre, sino conseguir la excelencia. A ellas las tomé como referencia en mi quehacer laboral. Y tengo malos recuerdos de personas que, afortunadamente, pasaron y desaparecieron y puedo decir que de ellas descubrí, si alguna vez tuviera personas a mi cargo, cómo no querría ser, ni a nivel laboral ni personal. Personas mezquinas, sin respeto al esfuerzo ajeno, tratando a sus empleados como sirvientes, personas con miedo a que otro pudiera hacer las cosas mejor que ellos, y dejar en evidencia sus carencias y desconocimientos. Personas que creen importante agregar esa línea de 20 horas de curso de Excel en sus currículos.  

En mi vida personal he dejado atrás a todos aquellos para los que fui un segundo plato, e incluso el perejil, esa especia que si está no protestas, pero que si no está, tampoco la pides. He pasado a ser el plato principal de muchas personas, y lo que es mejor, nos hemos convertido en un buffet libre del que aprovechar y nutrirnos ambas partes.

Quiero rodearme de personas y experiencias que valgan la pena, que no me hagan perder el tiempo, que cada minuto que pasemos juntos ambos disfrutemos, quiero aprender de los que ya saben. Quiero estar con personas a las que les guste hacer las cosas bien, a las que les guste que los planes salgan bien, de personas que se sientan felices haciendo a otros felices. Gente planificadora, con ideas y proyectos, con una meta clara, sin divagaciones.



¿Pido mucho?