Jacklyn Inlakech en Profesores y educadores, Coaching, Educación y Formación Motivadora y responsable de contenido • Padres Felices Hijos Sanos 30/5/2018 · 1 min de lectura · 1,2K

Adolescentes: ¿Quién soy?

Adolescentes: ¿Quién soy?


"Sin conocerse a uno mismo, no hay posibilidad real de investigar qué es lo verdadero, lo que tiene significación, cuáles son los justos valores en la vida."

Krishnamurti

La OMS, define a la adolescencia, como el período de crecimiento que se produce después de la infancia y antes de la edad adulta. Por su parte en el coloquio popular se le reconoce como el período de mayor inestabilidad en la vida física y emocional de una persona, y que afecta significativamente en su entorno. 

Si bien es cierto que en esta etapa se experimenta la dolencia de una transformación inevitable del cuerpo físico  dejando atrás una vieja, aunque recién estructura "simple" que contenía el ser, para abrirse al cambio en nuevas formas y apariencias que serán en sí mismas (si se está conforme), la carta de presentación del ser físico que representará al individuo por otro período de su existencia. No es tan impactante en la vida del adolescente, como la dolencia emocional de descubrirse, por primera vez, fuera de los conceptos escuchados y aceptados sobre sí mismo/a  desde el entorno exterior. 

El infante (hombre y mujer), no se cuestiona profundamente hasta esta etapa ¿quién es?. Simplemente porque en su fase infantil no había tenido tiempo para ello. Estaba conforme con comportarse al modo que le retribuyera mejor ante la solicitud de su padres o entorno. Además de otorgar su entera confianza a las ideas y conceptos aprendidos de sus progenitores, pues son estos, la imagen de verdad y ejemplo en sus primeros años de vida. 

Pero al llegar la adolescencia todo se transforma, de pronto dentro de sí mismos se reconocen más allá de lo aprendido, y sin saber aún que es aquello que les impulsa a ver y a sentir diferente, están dispuestos a experimentar algo totalmente nuevo y donde su decisión se haga presente. Han llegado al inicio de crearse bajo su propia óptica. 

Si lo pensamos bien, es un nuevo renacimiento en la vida de una persona; precisamente por ello es de vital importancia no dejarlos solos en el proceso. Nuevamente están abiertos a absorber conocimiento, pero al igual que cuando solo eran unos bebés, no están aptos para discernir, aún, si esto que están recibiendo suma o resta a su nueva era de vida. Saben, eso sí, que hay opciones informativas y de vida más allá de lo que papá y mamá les han enseñado, y  están ahora dispuestos a confirmar lo aprendido o abandonarlo por algo totalmente diferente. 

Si lo reconocemos como tal, la adolescencia es una etapa de dolencia profundamente hermosa. Claro, puede ser una fase de dolor de cabeza si nos aferramos en mantener adoctrinados a los púber como clones de nuestras propias estructuras. Pero si aceptamos su derecho a formarse como individuos y descubrirse en y desde su propia voz interna, estamos siendo participes del propósito de vida de todo ser: brillar con luz inherente. (...)

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