Javier García en Comunicación y Periodismo, Escritores, Libros Copywriting & Asesoría creativa • Freelance 19/5/2016 · 1 min de lectura · 2,0K

Sleepwriting



El sleepwriting es una técnica para crear durante el sueño. Así se trata de aprovechar el poder creativo de los sueños. En medio del sopor es más probable que surjan imágenes que desemboquen en ideas. Son esos momentos cuando el inconsciente se pronuncia con mayor rotundidad diluyendo los bloqueos conscientes. Antes de dormir, es aconsejable dejar al alcance bolígrafo y papel para poder anotar rápido los sueños, escenas y asociaciones que nos lleguen, antes de dormir, y después de despertar. Es algo que puede hacerse tanto a nivel individual, como en grupo, aunque imagino que no un grupo demasiado grande.

Así, más o menos es como Keith Richards compuso la célebre canción Satisfaction. Se despertó con un riff de guitarra en la cabeza, y aún medio dormido lo grabó antes de volverse a dormir. Cuando se levantó al día siguiente, escuchó lo que había grabado y se percató de que ahí tenía un material muy interesante, que con unos pequeños ajustes tenemos el primer gran himno de los Stones, que aún suena hoy en día.

Una de las variantes de la técnica es lo que hacía Salvador Dalí. Aprovechaba su propio cansancio, o sueño, y algunas noches se sentaba en un sillón con material para anotar muy cerca de el con una cuchara en la mano. Al ir venciéndole el sueño, la mano se le relajaba y dejaba caer la cuchara, que al ser metálica sonaba fuerte contra el suelo, despertándole un poco. Ese era el momento crucial de anotar lo que le pasaba por la mente, sin importar que tuviera lógica o sentido o no.

Seguramente que esta técnica haya sido usada por muchos autores a lo largo de la historia. Dicen que la usaba sin saber que era una técnica Manuel Vázquez, Montalban no, el otro, el dibujante. Probablemente tambien Bukowski, Hemingway, o Kerouac, aunque no puedo asegurarlo. Por mi parte, aunque Dalí no sea uno de mis artistas predilectos, (Picasso me tira más) intentaré probar su truco de la cucharilla, a ver que me sale. Ese cruce de caminos de la mente, ni despierta ni dormida, si no todo lo contrario, además de fascinante, puede ser muy productivo para ejercitar la creatividad. Hay incontables modos para aprovechar el subconsciente, merece la pena el experimentar con ello.