Javier Herrera in Arquitectos y Técnicos Arquitecto • Proyectos Solinca 1/11/2019 · 2 min read · 2.5K

LA CASA DEL LAGO...

LA CASA DEL LAGO…LA CASA DEL LAGO...

Hacía varias semanas que mi socio y yo, nos debatíamos en la incertidumbre: ¿Qué podemos hacer? El chavismo había tomado Radio Caracas Televisión y las pequeñas empresas contratistas, salimos disparadas como corcho de limonada. El canal de televisión que para esa época había comprado varias cuadras de antiguos depósitos y en ese momento estaba implementando toda una serie de infraestructuras y ampliaciones preparándose para el siglo XXI salió del aire ante semejante decisión. Eran como dos o tres años de trabajo a futuro, pero en un solo instante, nos vimos lanzados a la calle sin anestesia. Ya llevábamos dos años trabajando ese cliente y era tal el volumen, que no nos quedaba tiempo para nada más y eso que laborábamos día y noche. Esa mañana temprano en la oficina, mientras tomábamos nuestro primer café, mi socio tapó la bocina del teléfono y me dijo, nos llaman para un posible trabajo en Valencia, ciudad que quedaba a casi tres horas de la capital y pegada a un importante puerto de Venezuela, dile que vamos la otra semana, le respondí. Ese mismo día empezamos a trabajar con las cantidades de obra tratando de terminar esa cotización, pero con el ánimo rastrero y sin creer que existiese una mínima posibilidad para nosotros: nuestros recursos eran limitados y teníamos la moral por el piso, por habernos arrancado de un cuajo nuestro único cliente y fuente de subsistencia. A la semana siguiente, salimos de madrugada para Puerto Cabello a la oficina de la naviera, quien era el potencial cliente y a las nueve cero cero, estábamos sentados en la gigantesca mesa de la Sala de Juntas. Amablemente una empleada nos sirvió una taza de un fino y aromático café colombiano que nos supo a gloria. Debo decir que le llevo a mi socio más de veinte años, por eso cuando el dueño de la empresa nos preguntó que si podíamos arrancar el trabajo el lunes, era la remodelación de cuatrocientos metros cuadrado de oficinas, mi socio enmudeció y tuve que salir al quite y decir, “estamos en capacidad de arrancar mañana mismo si usted lo necesita”. Cuando salimos de la oficina, las piernas temblando por la audaz respuesta y sin saber cómo demonios haríamos para realizar ese trabajo, si ni siquiera sabíamos donde pernoctaríamos esa noche, pero llevábamos el gigantesco cheque del anticipo, que seguramente resolvería por varios meses nuestra situación, que ya casi se había convertido en un problema de hambre. El trabajo lo realizamos en el plazo estipulado e incluso, nos sobró una semana. Igualmente, con la relación arquitecto-cliente, nos enteramos de que el dueño de la naviera tenía un lote en uno de los sectores más exclusivos de la ciudad y pensaba construir allí su futura casa. En los dos meses que duró la remodelación de las oficinas de su negocio, también pudimos ganarnos la licitación para la construcción de la casa del lago. En ella trabajamos más de un año, pero esa ya es otra historia…

Después de haber llegado a las costas Zulianas, después de conocer a aquella joven, que fue por mucho tiempo la causa de mi nueva inquietud, después de que su estirpe hubiese ganado cuanto concurso de belleza se celebrase en cualquier rincón del mundo y después de vivir por más de treinta años en ese hermoso país habiendo llegado tan solo con una maleta de sueños, me vi reflejado en aquel piélago viendo solo un anciano cargando a cuestas esa maleta. No tuve alternativa, emigré de nuevo hacia el antiguo imperio de los incas y un amigo me regalo una taza para el camino. Esta taza era especial y sustancialmente conversadora. Me dijo “no sé si somos buenos o malos profesionales, pero eso sí, si nos contratan, puedes estar seguro de que por lo menos, ¡los levantaremos a puro cuento!”

Lima, Febrero 22 de 2019.    Arq. Javier Herrera    javier.herrera@proyectosolinca.com

P.D. Mi socio y yo nos despedimos con mucha tristeza y un gran abrazo, pero se vio obligado a desplazarse a otras coordenadas. Este mes, a un año de haberse ido, abre su segunda tienda de muebles en la ciudad de Cartagena.  #Arquitectura